—Estaba empezando a aburrirme de su llanto —dijo Nikolai, levantándose de su silla y limpiando el cuchillo en su pantalón. Andrei lo miró con desaprobación, pero no dijo nada. Nikolai siempre había sido así, la vida y él mismo lo habían hecho así. —Entonces, tío... —continuó Nikolai, guardando el cuchillo en su cinturón—. ¿Cuándo empezamos? Nikolai limpió la hoja de su cuchillo con un trapo sucio mientras observaba el cadáver frente a él con indiferencia. La sonrisa sádica aún danzaba en sus labios cuando levantó la vista hacia Andrei, su tío, quien lo observaba con esa mezcla de orgullo y estrategia fría que siempre llevaba consigo. —¿Cuánto antes? —preguntó Nikolai, ante el mutismo de Andrei quien solo lo miraba seriamente, Nikolai giró el cuchillo entre sus dedos con precisión casi

