Me desperté en una habitación, pude sentir un aroma sutil. Cuando miré en dirección a la ventana, Aramis se encontraba de pie y veía la luna llena. —Dagny. En el momento en que se intentó acercar, me asusté debido a la brusquedad con la que lo hizo. Él se detuvo y pude ver un enorme remordimiento en su mirada. —Yo… lamento lo que viste… créeme que no fue mi intención que fueras testigo de esto. —¿Acaso no te arrepientes de haberle hecho eso a Helena? —No. Su voz firme hizo que mi piel se erizara, quería creer que algo en él se arrepentía por haber hecho esto, pero al parecer me encontraba equivocada. —Lo mejor es que te vayas, han sido suficientes emociones por el día de hoy. Supongo que este es mi cuarto. —Sí, entiendo tu decisión. Adiós, Dagny. Aramis cruzó la puerta, yo no pude

