Emma Jackson Me muevo de un lado a otro con las lágrimas inundando mi rostro, Fred me sigue pidiendo que me calme, tratando de que le dé explicaciones, que claramente no voy a darle. Los nervios no dejan de azotarme, la garganta continua ardiéndome, pero aun así no dejo de exigirles a los guardaespaldas de casi dos metros que me dejen pasar, los cuales continúan negándose y reteniéndome a la fuerza. Llamar a la policía en este momento no tiene ningún sentido, no quiero armar contiendas, no quiero más problemas, lo único que necesito es ver a mi hijo. La rabia, la desesperación y la melancolía, aumentan en mi cuerpo, con cada segundo que pasa, y el no saber de mi bebe me tiene al borde de la locura, Fred toma mis hombros en cuanto un inevitable sollozo sale de mi garganta, mi pecho se agi

