CAPÍTULO 5

2313 Palabras
ÁNGEL Han pasado ya dos semanas desde que Venus vino a verme para pedirme que me casara con ella y así juntos destruir a Bruno. Al principio pensé que estaba loca por pedirme semejante cosa, pero después de saber todo lo que ese desgraciado le hizo no pude negarme, ya que en cierta parte me siento culpable porque si su padre no hubiera tomado mi caso, él estaría vivo y ese desgraciado no hubiera abusado de ella. A partir de ahora el que se meta con ella va a conocer el infierno en vida. Me encuentro en mi celda haciendo un poco de ejercicio para dejar de pensar en la misma pregunta que llevo haciéndome desde que Venus me dijo que le iba a presentar las pruebas de mi inocencia al juez. ¿Me declarará inocente? - ¡Diablo! – me llama Núñez haciendo que salga de mis pensamientos y dándome cuenta de que le pasa algo por el tono de voz que puso. - ¿Qué pasa? – le pregunto mientras me levanto del suelo, ya que me encontraba haciendo unas lagartijas para mirarlo. - El Tuerto está tramando algo en tu contra – me dice mirándome a los ojos directamente. - ¿Cómo lo sabes? – le pregunto acercándome a él. - Porque escuche cuando el Tuerto estaba hablando con el director para que las cámaras de seguridad no grabaran nada de lo que iban a hacer contigo – me dice mientras mira hacia todos lados por si alguien nos escucha hablar. - ¿Alguien te vio mientras los escuchabas? – le vuelvo a preguntar. - No. Los guardias que custodian el despacho del director no estaban – me dice y yo me doy cuenta de que la única alternativa es lo que estoy pensando. - Hoy va a ser tu último día trabajando en este reclusorio, porque no vas a volver – le digo y este me mira confundido. - ¿Qué? ¿Cómo voy a mantener a mi familia si renuncio a este trabajo? – me dice en un susurro. - Si vuelves acá, tarde o temprano te van a matar, porque van a ver las cámaras de seguridad y sabrán que fuiste tú quién me dijo lo que estaban tramando en mi contra. Pero lo más importante es que te tienes que cambiarte de casa con tu familia – le digo serio mirándolo a los ojos. - Pero… - empieza a decirme. - Hazme caso – le digo interrumpiéndolo – Tranquilo, yo me encargo de que a partir de ahora tengas un nuevo trabajo y un lugar para que tu familia este a salvo. Si me quieres ayudar, préstame tu teléfono – este asiente para después darme su teléfono. Tomo el teléfono y marco el número de Hiena. Este da tono cuando no tarda en contestar. Inicio de llamada - ¿Bueno? ¿Quién habla? – dice al otro lado del teléfono. - Soy yo Ángel – le digo algo alterado. - ¿Qué pasa porque estás tan alterado? – me pregunta. - ¿Estás con Venus? – le pregunto. - ¡Sí! ¿Por qué? – me dice. - Necesito que pongas el teléfono en manos libres para que los dos me escuchen lo que tengo que decirles – le digo. - ¡Ángel! ¿Paso algo? – me pregunta Venus en tono de preocupación. - Me acaban de informar que están tratando de hacer algo en mi contra – les digo. - ¿Qué? – dicen los dos a dúo. - Al parecer la rata se quiere deshacer de mí – digo. - Le voy a informar al director de esto, para que te ponga más vigilancia – dice Venus. - ¡No! – le digo tajantemente. - ¿Por qué no? – me pregunta. - Porque el director está involucrado en todo esto y sospecho que los guardias también – le digo. - Entonces, ¿Qué pretendes hacer? – me pregunta Hiena. - Vamos a tener que adelantar la boda. Nece… - empiezo a decir. - ¿Qué boda? – me interrumpe Hiena. - Te lo iba a decir cuando saliera de aquí, pero no va a poder ser. Venus y yo nos vamos a casar – le digo. - ¿Qué? ¿Cómo? – dice y noto que está en shock. - Ahora no tengo tiempo de explicarte todo bien – le digo – Necesito que consigan a un notario que esté dispuesto a casarnos hoy mismo y a poder ser en un par de hora. - ¿Hoy? – pregunta Venus. - Sí. Porque no sé si van a adelantar los planes que tienen para deshacerse de mí, y necesito que todo esté arreglado por si algo sale mal – digo. - ¿A qué te refieres con que si algo sale mal? – me pregunta Venus. - A que, si consiguen matarme, necesito que tú y Hiena queden protegidos y la única forma es casándonos, ya que así serás mi heredera por ley y al mismo tiempo vas a poder heredar la fortuna que tu padre te dejo, y, por otro lado, confío en ti para que en caso de que me pase algo le des la mitad de todo lo que yo tengo a Hiena – le digo. - Esto me suena a suicidio – dice Hiena saliendo del estado de shock. - Tal vez – digo algo pensativo – Pero, necesito que hagan lo que les estoy diciendo. Consigan un notario y vénganse de inmediato para acá con él. - No hace falta buscarlo. Yo conozco a alguien de confianza que nos puede casar– dice Venus. - Bien. Entonces habla con él – le digo. - El problema va a ser convencer al director. Ustedes mismos han dicho que es muy difícil tratar con él – dice Hiena. - Por el director ni se preocupen, yo me encargo de él – les digo. - Bien. Entonces nos vemos en una hora – dice Venus para después colgar. Fin de la llamada -Toma tu teléfono – le digo a Núñez mientras le extiendo el teléfono – Gracias. - No tienes que dármelas – me dice encogiéndose de hombros. - ¿Necesito que me lleves a hablar con el director? – le digo y este asiente. … VENUS Ya pasaron dos semanas desde que le presente las pruebas de la inocencia de Ángel al juez, y también ha pasado dos semanas desde que Hiena vive conmigo. Si así es. Después de lo que paso en las puertas del juzgado me siento segura con él, además cuando salimos del juzgado este me acompaño a mi casa. Al día siguiente me lo encontré en mi puerta tal cual como lo deje la noche anterior, así que le pregunte si no se había ido a dormir a su casa y me dijo que no se movió de la puerta de mi departamento en toda la noche. Luego de esa respuesta le dije que se viniera a vivir conmigo, aunque al principio no estaba muy convencido, pero finalmente acepto. Luego de la llamada de Ángel, Hiena y yo nos fuimos a hablar con el notario. Durante el camino para llegar al despacho de este, le conté a Hiena los verdaderos motivos de mi boda con Ángel y lo único que dijo fue que contábamos con él para todo lo que estuviéramos planeando en contra de Bruno. No les voy a mentir, no fue fácil convencer al notario de que nos casara, pero finalmente acepto, ya que es el mismo que redacto el testamento de mi padre, por lo tanto, sabe cuáles son los motivos reales de mi boda con Ángel. Tras redactar las actas de matrimonio nos dirigimos hacia el reclusorio para oficiar la ceremonia. Al llegar los guardias nos registraron y luego se comunicaron con el director, el cual les dijo que nos dejaran pasar. Uno de los guardias nos acompañó hasta dentro, una vez dentro, el que nos llevó hasta el despacho del director fue Núñez. Me sorprendí cuando no vi a los dos guardias que custodian el despacho al lado de la puerta como la última vez. Núñez abrió la puerta sin tocar y nos dijo que pasáramos. Al entrar vimos al director amarrado a su silla y a Ángel sentado en uno de los sofás con una pistola en su mano. - ¡Ángel! ¡¿Qué?! – es lo único qué logro decir. - Les dije que yo me encargaba del director – dice sin ninguna expresión en su rostro, pero en un tono divertido. - Sí, pero jamás pensamos que harías algo así – le dice Hiena mirándolo. - No tenemos tiempo para que me regañen – nos dice con algo de fastidio – Además trate de pedírselo por las buenas y no acepto. Si no me creen pueden preguntarle a Núñez – dice señalándolo y encogiéndose de hombros. - Es verdad – dice Núñez, serio. - Eres un traidor Núñez – le dice el director a este gritando – ¿Cuánto te pago para que me traicionaras? - Acá el único que se deja comprar es usted. O nos va a negar que el Tuerto no lo compro para dejarle el camino libre y así poder matar a Ángel – le dice Núñez con algo de irónica en su voz. - Si lo que el oficial está diciendo es verdad. Usted está metido en un gran problema – dice el notario mirando al director. - Ahora no hay tiempo para juzgar a esta maldita rata señor notario. Esto puede estallar en cualquier momento – dice Ángel para después amordazar al director – Si nos quiere ayudar, entonces comience con la ceremonia. - Bien. Los novios pónganse en frente de mí – dice el notario mirándonos a Ángel y a mí – ¿Quiénes van a ser los testigos? - Por mi parte que sea Hiena – digo. - Y por la mía Núñez – dice Ángel. - Bien. Necesito las identificaciones de los testigos – dice el notario mirando a Hiena y a Núñez. Los cuales le dan sus identificaciones y este las lee – Los testigos colóquense a cada lado de su ahijado – estos se colocan donde el notario les dijo – Estamos hoy aquí reunidos para unir en matrimonio a Ángel Salvador y a Venus Villaseñor. - ¿Ángel Salvador recibe usted a esta mujer para ser su esposa, para vivir juntos en matrimonio, para amarla, honrarla, consolarla y cuidarla, en la salud y en la enfermedad, guardándole fidelidad, durante el tiempo que duren sus vidas? - Sí quiero – dice Ángel con seguridad en su voz. - ¿Venus Villaseñor recibe usted a este hombre para ser su esposo, para vivir juntos en matrimonio, para amarlo, honrarlo, consolarlo y cuidarlo, en la salud y en la enfermedad, guardándole fidelidad, durante el tiempo que duren sus vidas? - Sí quiero – digo un poco nerviosa. Ángel al parecer se da cuenta de que estoy nerviosa y me toma de la mano. Me sorprendí por un momento, pero no por el gesto, si no porque no sentí asco con su tacto como me suele pasar cuando un hombre me toca. - Repita después de mí – le dice el notario a Ángel diciéndole las palabras que tiene que repetir. - Yo Ángel Salvador, te recibo a ti Venus Villaseñor para ser mi esposa, para tenerte y protegerte de hoy en adelante, para bien y para mal, en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, para amarte y cuidarte hasta que la muerte nos separe – me dice Ángel mirándome a los ojos y yo tengo la sensación de que va a cumplir con todo lo que acaba de prometer. - Repita después de mí – me dice el notario, al igual que lo hizo con Ángel, me dijo las palabras que tenía que repetir. - Yo Venus Villaseñor, te recibo a ti Ángel Salvador, para ser mi esposo, para tenerte y protegerte de hoy en adelante, para bien y para mal, en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, para amarte y cuidarte hasta que la muerte nos separe – le digo mirándolo a los ojos. - Llego el momento del intercambio de alianzas – dice el señor notario y Hiena nos coloca en la mesa la caja de las alianzas que compramos anteriormente – Señor Ángel tome la alianza y póngala en el dedo anular de la mano izquierda de la Señorita Venus y repita lo siguiente: “Yo te coloco esta alianza como señal y promesa de nuestro amor constante y fidelidad duradera”. - Yo te coloco esta alianza como señal y promesa de nuestro amor constante y fidelidad duradera – repite Ángel poniéndome el anillo. - Señorita Venus tome la alianza y póngala en el dedo anular de la mano izquierda del Señor Ángel y repita lo siguiente: “Yo te coloco esta alianza como señal y promesa de nuestro amor constante y fidelidad duradera”. - Yo te coloco esta alianza como señal y promesa de nuestro amor constante y fidelidad duradera – digo poniéndole el anillo. - Por favor tómense de las manos – nos dice el notario y nosotros así lo hacemos – En virtud de la autoridad que me concede las leyes del Estado Mexicano, los declaro marido y mujer. Puede besar a la novia – termina diciendo el notario y yo me tenso cuando veo que este se empieza a acercar a mí, pero siento como se da cuenta y me da un beso en la mejilla. - El notario dijo que podía besarte, pero no especificó donde tenía que ser el beso – me susurra en el oído. - Gracias – le susurro de regreso y este me sonríe cuando nos separamos.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR