ÁNGEL Abro la puerta de mi habitación y al entrar en esta me doy cuenta de que todo sigue tal cual lo dejé hace tres años como si el tiempo no hubiera pasado. - Pasa – le digo a Núñez, ya que este se quedó en la puerta parado. Este entra a mi habitación mientras yo me dirijo a mi vestidor para buscarle algo de ropa seca que le pueda servir. Decido prestarle un pantalón n***o y una camiseta blanca que hace casi cinco años que no me pongo porque la última vez que me los puse me quedaban muy ajustados, ya que mi masa muscular había aumentado. Cuando salgo del vestidor puedo ver a Núñez observando todo con mucho asombro y curiosidad. - Creo que esto te quedara bien – le digo pasándole la ropa. - Gracias – me dice agarrando la ropa. - No tienes nada que agradecer. Es lo mínimo que puedo

