Damon
Cuando Stella y su prima salieron Lía se acercó hasta mí y tomó asiento a mi lado, mi tía estaba feliz hablando con Mía.
— Sabes me pareció extraño que me preguntaras si Iker era novio de Stella, pero ahora me acabo de dar cuenta por que me lo preguntaste — susurra Lía sentada a mi lado.
— Y Según tú ¿Por qué te pregunte eso? — respondí en un susurro también.
— Porque ella te sigue gustando ¿cierto? — pregunta.
— Si así es Lía — respondí siendo sincero.
— Cuando entre a la oficina vi como te quedaste como tonto observándola, no se muy bien que tipo de relación tienes con Zoraida, pero ella no me agrada, se que te casaste solo por Mía, pero si aun te gusta Stella y la quieres ¿Por qué sigues casado? — cuestiona.
— Lía no podemos hablar aquí — dije observando a mi tía, aunque hablábamos entre susurros en algún momento nos podría escuchar. Ella rueda los ojos.
— Mi mamá está muy ocupada con Mía, no nos escuchara — suspiro y decido seguir hablando con ella.
— Sigo casado por que Zoraida se niega a darme el divorcio, cada demanda de divorcio es rechazada por ella Lía, los malditos abogados terminan convirtiéndose en sus amantes, por eso los imbéciles no mueven ni un dedo para llevar a juicio esa demanda — le comentó, ella me observa asombrada.
— ¡Maldita Zorra! — dijo entre dientes — consigue otro abogado, pero asegúrate que sea bueno.
— Me había rendido con eso Lía, pero lo he retomado, conseguiré un buen abogado, tengo muchas pruebas con las cuales me será fácil conseguir el divorcio y la custodia de Mía, ni loco dejo a Mía con esa mujer.
— ¿Y lo has retomado por ella?— pregunta curiosa.
— Si Lía, lo he hecho por ella, porque quiero una oportunidad de volver a estar en su vida— confesé.
— Yo no se mucho de lo que pasó entre ustedes, Stella nunca me dijo nada y quizás por que soy muy cercana a ti, pero por lo que vi a ella aún le interesas también — dijo con una sonrisa, dirigí mi mirada a ella.
— ¿Por qué dice eso? — pregunto.
— Pues por la forma en que ella salió de aquí, parecía estar huyendo — respondió.
— Pues yo lo único que note fue que me dirigió una mirada llena de odio — mencionó.
— ¿Qué tanto cuchichean ustedes dos? — pregunta la tía Selene.
— Nada mamá, Damon está de curioso queriendo saber a qué lugar iremos con las chicas — respondió Lía, la observó con ojos entrecerrados. — Creo que a mi primo le hace falta diversión — menciona guiñando un ojo.
— ¡Lia! — dije y ella solo sonrió.
— Lía, respeta a Damon sabes que él es un hombre casado hija— comenta mi tía — Por cierto ¿Por qué no vino tu esposa contigo?.
— Está ocupada con su trabajo tía — le respondí.
— Como siempre — murmura Lía.
— Bien creo que me retiro, vendré otro día a verlos, dale saludos a mi tío, pronto iré a visitarlos — me pongo de pie y me acerco a mi tía y cargo a mi pequeña Mía.
— Yo le daré tu saludos hijo, sabes que puedes visitarlos cuando quieras, adiós mi preciosa nos vemos pronto — se despide de Mía, me despido de ambas y salgo de su oficina, me dirijo al hotel, necesito descansar y olvidar que mañana Stella irá con Lía a divertirse ¿y si ella conoce a alguien en ese lugar?, no, no, Damon no pienses eso. Las palabras de Lía también invaden mi mente, en verdad Stella sentirá algo por mi, si es así no me rendiré, tengo que saber si en verdad Stella siente aunque sea un poco de cariño por mi.
Estando ya en nuestra habitación Mía me dice que quiere cenar pizza y acepto, me quedo junto a ella viendo películas hasta que se queda dormida, la llevó cargada su cuarto y dejo un beso en su frente, la observó dormir y un miedo me invade de repente ¿y si Zoraida logra la manera de quedarse con Mía?. No, eso no lo voy a permitir, tengo todas las de ganar, necesito a Mía a mi lado, solo de pensar que Mía este lejos de mi hace que mi corazón duela. La dejo dormir y voy hacia mi cuarto me tiro en la cama y pienso en todo lo que vendrá, espero y esta vez sí lograr obtener el divorcio y sacar de una vez por todas a Zoraida de mi vida, el sueño me vence poco a poco en mi mente resuena 《Te amo Damon》. Esas palabras las extraño tanto, extraño cuando sus sonrisas eran para mi, y espero que vuelvan a serlo, recordando como me sonreía me quedo dormido.
Stella
Al siguiente día salí de casa muy temprano y me dirigí a la casa de modas, iría a revisar unas entregas que se harían hoy, necesitaba estar libre para ir a la despedida de soltera de Lía, revise todo lo pendiente y fui a mi oficina, quise relajarme un poco, la salida con las chicas me haría bien pues desde que desperté esta mañana las dudas que instaló Emma en mi han rondado mi cabeza y quiero dejar de pensar en eso.
Cuando salí de la casa de modas me dirigí a Stile Di Angelis, tengo que reportarme con mi jefa ahi, mi cuñada es la que dirige el departamento de diseños, también soy parte de ese equipo de diseñadores aunque no son muchos los diseños que trabajo, siempre presentó diseños para ayudar a mis hermanos con las nuevas colecciones, aunque la verdad me gusta hacerlo, por eso es que mantengo ese espacio en Stile Di Angelis para mi, así puedo ir a saludarlos a ellos, siempre he sido unida a ellos desde pequeña, recuerdo como jugábamos los tres juntos, ellos siempre me cuidaban, aún lo hacen se que si yo llegara a necesitarlos ellos estarán ahí para mi.
Regrese tarde a casa para poder arreglarme e ir con las chicas, me vestí con un vestido color n***o corto pegado al cuerpo, me puse unas botas negras altas hasta la rodilla y de tacón, llevo un abrigo rojo, Lía pasa por mi a casa. Llegamos a uno de los antros más conocidos en Italia, nos dirigimos al área VIP.
— ¡A disfrutar! — grita Emma, sonrió y niego. Tomamos un par de cócteles con alcohol, bailamos juntas, reíamos por las locuras de Emma, la música estaba muy animada, de repente sentí que alguien me tomó por la cintura detrás de mí.
— Buonanotte bella principessa ( buenas noches bella princesa ) — susurro en mi oído.
— Iker — mencionó su nombre y volteo.
— Te ves muy hermosa principessa — menciona. — Buenas noches hermosuras — dijo saludando a las chicas.
— ¿Qué haces aquí?. No me digas que ahora me sigues — cuestionó.
— Claro que no, el verte aquí es coincidencia, pareciera que el destino quiere que nos encontremos — comenta.
— Estás loco — le digo.
— Por ti si principessa — ruedo los ojos. Él se queda un momento con nosotras dijo estar aquí con sus amigos, pidió bailar conmigo y acepte, bailamos unas cuantas canciones juntos, me pareció ver a Lía un poco seria por la manera en que Iker se acercaba a mi, pero debe haber sido solo mi imaginación, Iker se retiró y volvió con sus amigos tiempo después, de seguro iba por alguna de sus conquistas. Seguimos bailando con las chicas disfrutando de la noche, hasta que sentimos el cansancio, salimos del antro y pedimos un taxi pues todas estábamos un poco ebrias, iríamos a dormir a casa de Lía, pues todo el día lo pasaremos junto a ella, el gran día de Lía se acercaba, ella estaba muy emocionada, llegamos a su casa al entrar tratamos de no hacer ruido para que sus padres y hermano, no se despertarán, fuimos hasta su habitación y nos tiramos en la cama las tres.
— Me siento tan cansada — menciona Emma ya acostada.
— ¿Y así querías seguir bailando? — le pregunta Lía. Emma ríe.
— Creo que ya ni hubiera aguantado más, mis zapatos me hubieran matado. — responde.
— Ya duerman, tendremos un día muy largo — les digo.
— Stella es la que más disfruto, bailando con el guapote de Iker — menciona Emma y doy un golpe en su brazo — ¡Auch! ¿Por qué me golpeas?, yo solo digo la verdad.
— Cállate Emma — le pedí.
— Stella — me llama Lía.
— Dime — le respondo.
— ¿Te gusta Iker? — pregunta Lía con curiosidad.
— Es guapo, no lo voy a negar, pero no, no me gusta, ¿Por qué?.
— Pues tenía la duda, Iker es el único hombre con el que tienes más cercanía — dijo.
— Eso es verdad — apoya Emma.
— Es mi amigo, obvio que soy cercana a él, además es uno de mis proveedores, ya saben que no me interesa ningún hombre por el momento, los hombres solo te dañan — dije de manera fría.
— No cuando tienes al indicado — dijo Lía — y no digas eso, todos tienen malos momentos, mírame a Edwar y a mí, hemos tenido problemas pero él es un amor y es el amor de mi vida y ahora seremos esposos.
— Tienes razón, no todos son así — dije en voz baja 《Pero quien yo amo, si me lastimo》. Pensé, escuche sus respiraciones calmadas y supe que ya se había dormido, así que hice lo mismo, cerré mis ojos y me quedé dormida....