Stella
Salgo rápidamente de la oficina de la tía Selene junto con Emma ¿Cómo no note que Damon se encontraba ahí?.
— ¿Por qué me sacas así?. — pregunta Emma entre molesta y confundida.
— Eh... por qué iré a ver unas cosas al jardín de la casa, veré como va todo con los niños... — dije un tanto nerviosa, Emma cruza los brazos sobre su pecho y me observa con una ceja arqueada.
— Mi querida Stella, hemos crecido prácticamente juntas, no puedes mentirme, estas nerviosa dime ¿Qué pasa? — pregunta con su mirada fija en la mía, trato de ignorarla. — Mírame Stella.
— No.. pasa nada Emma solo quiero ir Al jardín y ya, después podemos hablar con la tía — respondo.
— Pues no te creo, es por él ¿cierto? ¿Aún te afecta?.
— No... no es por él, han pasado muchos años ¿Por qué debería de afectarme? — dije tratando de convencerla, ¿Que si me afectaba ver a Damon? Claro que me afecta y demasiado y últimamente lo estoy viendo muy seguido.
— Deberías decirle a tus ojos que aprendan a mentir también Stella. No puedo creer que después de todo aún sientas algo por él — cuestiona.
— No siento nada Emma, y mejor vámonos de aquí que podría salir en cualquier momento — le digo.
— Me quedaré aquí hasta que salga, se que me mientes Stella y no se porque lo haces, soy tu prima tu familia, no lloraste frente a mí pero vi cuánto te dolió lo que pasó con él — se acerca hasta mí y toma mis manos entre las suyas. — Vamos a otro lado para hablar más tranquilas — propone y asiento, nos dirigimos a la oficina que mi madre ocupa cuando viene aquí. — ahora sí, confiesa todo Stella — dijo cerrando la puerta, mientras tomo asiento en un sofá.
— No hay nada que confesar Emma.
— Conmigo no va eso de hacerte la dura y la fuerte, si después de años sufres por él es por que si hay algo que decir, así que anda habla ya — exige.
— Solo es incomodo verlo, nada más eso — respondo.
— ¿Segura? — asiento, ella suspira — me perdonas pero no te creo, no lo has olvidado Stella y no se por que lo oculta, ¿Por que no me dices la verdad?. ¿No confías en mí?.
— Si lo hago Emma, pero ¡Dios! es que todo es tan difícil, ha sido difícil siempre lo es, todo lo referente a mis sentimientos y a Damon lo es Emma.
— ¿Entonces? ¿Lo sigues queriendo? — pregunta sentándose a mi lado.
— Lo amo Emma, lo amo y amarlo duele, duele por que el no es para mi, tiene una hija y una esposa, me alegro por él, me alegra que sea feliz, por años he querido dejar de amarlo, pero no puedo mi corazón no me obedece — confieso ante ella.
— Stella... — susurra — ¿Por qué no me lo dijiste antes?. Yo siempre estoy para ti y lo sabes.
— Lo sé Emma, pero es algo que he tratado de enterrar y olvidar.
— Aún no puedo creer que lo sigas amando — dijo.
— Así son los amores de los Di Angelis Emma, lo veras cuando te enamores, mi padre se enamoró de mi madre y vivió enamorado de ella por años hasta que volvieron a verse, mi tío Matt también se enamoró de mi tía Chia y sabes que se volvieron a ver después de años también y él la seguía amando, mis hermanos son un ejemplo de eso también — comentó.
— Si tienes toda la razón, pero es muy duro eso Stella. Porque si te enamoras de la persona incorrecta no podrás estar con ella, así como tu por que Damon es casado — menciona.
— Si lo sé perfectamente, no tienes por qué recordármelo.
— Lo siento — dijo y se quedó un momento perdida en sus pensamientos — Stella... — murmura — nunca te has puesto a pensar que Damon tiene seis años de matrimonio y su hija cumplirá siete ¿has pensado en eso?.
— No, la verdad no, pensé que la niña era más pequeña.
— Lía dijo que dentro de poco cumplirá sus siete años, lo que quiere decir una sola cosa, esa niña ya había nacido cuando Damon se casó.
— Tienes razón Emma — no sabía qué pensar respecto a eso, Damon tenía novia y decía amarme, solo jugó conmigo entonces, se burló de mí mientras tenía a su novia embarazada. — ¡Maldito! — murmuró.
— ¿Qué? — pregunta Emma.
— Damon es un desgraciado, cuando me dijo que yo le gustaba, ya tenía pareja y esperaban a su bebe, no lo puedo creer.
— Stella, no te hagas historias, no sabes que paso realmente.
— ¿Qué explicación puede haber? — pregunto molesta.
— No lo sabes Stella — respondió — puede que fuera así y puede que no.
— ¿Lo estás defendiendo? — cuestionó molesta.
— No Stella y no te molestes es una suposición, según me contaste nunca dejaste explicarse al pobre hombre — la fulmino con la mirada.
— ¿Pobre hombre? Y yo ¿Qué?.
— Cálmate Stella, pero no sabes lo que él quiso decir ese día.
— No lo sé y no me importaba Emma, iba a casarse ¿Querías que lo escuchara después de enterarme que se casaría?. — ella suelta un bufido.
— Pues debiste escucharlo, por lo menos.
— ¡No lo puedo creer! — es lo único que digo.
— Dejemos ese tema ya, puede venir Lía y escucharnos, no entiendo ¿por qué no hablaste con ella?.
— Por qué es su prima, y no sabía cómo lo tomaría.
— Pues no lo tomará nada bien, si se entera que estas enamorada de su primo y no le dijiste nada se molestara mucho.
— No digas eso alguien podría escucharte, yo no estoy enamorada.
— Lo que tu digas, ¿Quién no escuchara?. Estamos encerradas Stella — menciona Emma — Además con salir de la oficina de la tía Selene así tan deprisa fue sospechoso, él notará que todavía causa algo en ti.
— Pues lo único que yo le demuestro es odio — expresé molesta. Nos quedamos unos minutos más en la oficina y luego salimos a recorrer un poco la casa, estaba muy bonita después de las remodelaciones que hicieron. Lía nos llamó después para ir a la oficina de la tía Selene, llegamos a su oficina y Damon ya se había marchado, hablamos con la tía sobre la salida de mañana, sabíamos que ninguna de nuestras madres nos acompañaría pero debíamos informarles todo, no queremos que se preocupen, mañana por la noche estaríamos celebrando la despedida de soltera de Lía, luego al siguiente día que sería sábado, lo tomaríamos para relajarnos y pues acompañaremos a la novia, al salón, para su pedicura y los demás tratamientos que se haría, por que debía de lucir fabulosa en su día especial, después de haber conversado, me dirigí a casa, saludé a mis padres y también les informe sobre la salida, a mi padre no le agrado mucho, pero no dijo nada, me fui a mi habitación a descansar, me tiré sobre la cama y pensé en lo que hable con Emma y esa duda rondaba mi mente ¿Qué hubiera pasado se hubiera escuchado a Damon? — Nada, pues nada cambiaría el hecho de que se casaría— me dije, las cosas pasaron asi por alguna razón, y lo único que tenía claro es que él tiene a alguien en su vida y ese alguien era su esposa, quien le ha dado una niña maravillosa, aunque aún no entiendo el trato que ella le da a Mía y si estoy equivocada y ellos no son felices, al pensar en eso algo vino a mi mente 《y si él no es feliz, ¿Podría yo recuperarlo? pero... ¿Y si no me amo de verdad como el decia? 》. No, no, no Stella desecha esos pensamientos, ¿cómo puedes tú pensar en tratar de tener aún hombre casado?, no olvídalo.‐ me dije, me cubrí con las sábanas y me dispuse a dormir.