7. Quiero ser libre para ella

1366 Palabras
Damon Cené junto con Mía y luego la lleve hasta su cama y quedó completamente dormida, acaricié su rostro, mi pequeña, mi tesoro, solo eramos ella y yo, así hemos sido todos estos años, la tristeza del amor que no pudo ser invadía mi mente día a día, pero para mi hija siempre he tenido una sonrisa, he dado todo de mi para que mi hija tenga el amor y el cariño que necesita. Me he mantenido alejado de mi padre durante todos estos años, él no me apoyó, no me dio otra opción más que el matrimonio con Zoraida, él la apoyó a ella, mi madre visita a Mía cada vez que puede. Llevaba a Mía a mi trabajo y ahí la tengo bajo mi cuidado, por las mañanas la llevó a su colegio y la recojo a la hora de salida y la llevo a mi oficina si tengo mucho trabajo, muchas veces mi asistente me ayuda con ella también. Desde hace tres años vengo pidiendo el divorcio a Zoraida, no me sirve de nada estar casado con ella, en casa solo es como un fantasma, casi nunca podemos verla, lo que me parecía extraño es que mis abogados siempre me decían que ella se negaba y más no podían hacer, así que hace algunos meses contrate un investigador privado, quiero saber lo que hace Zoraida y no por que me importe, sino porque también necesito algo que me ayude a obtener mi divorcio y quedarme con mi hija. Y como lo dije antes he estado reuniendo esas pruebas, el investigador comenzó a mandarme fotografías de lo que esa mujer hace, sorpresa me lleve cuando me di cuenta que se había convertido en amante de mis abogados, por eso los idiotas no hacían nada por ayudarme a conseguir mi divorcio, durante meses he conseguido muchas fotos de ella con diferentes hombres, creo que con eso será suficiente para que pueda conseguir mi divorcio y tengo testigos que pueden ayudarme para que no me quite a mi hija, no estoy dispuesto a dejar a mi hija en manos de esa mujer, que de madre no tiene nada, Zoraida no sabe lo que es ser madre. Había dejado de insistir con lo del divorcio pero ahora tengo motivos muy fuertes quiero ser libre, libre para Stella, para poder ir con ella y decirle que en verdad la ame y que aun la sigo amando, que la necesito en mi vida, que Mía y ella son lo que más amo en este mundo, quiero hacerlo, quiero lograr todas las cosas que un día soñé hacer con Stella, solo espero que ella me dé esa oportunidad de volver a entrar en su corazón. Dejo a Mía durmiendo y me voy hacia mi habitación, me quedo dormido como cada noche, con la imagen de Stella en mi mente... ... Al día siguiente me levanté muy temprano me duche y me cambie con ropa informal este día no saldría del hotel, hice desayuno para Mía y para mi, veo llegar a mi hija aún adormilada. — Buenos días papá — saluda mi pequeña. — Buenos días hermosa — respondo. — ¿Iremos con la tía Lía hoy? — pregunta. — No mi amor, la tía Lía tiene algunas cosas que hacer recuerda que se acerca su boda — veo un poco de tristeza en su ojos — ¿Qué tienes mi niña?. — Pensé que iría con mi tía hoy, ella me lleva a ver a Stella y ella me agrada — respondió dejándome sorprendido. — Pero mi amor a Stella solo la has visto en unas dos ocasiones — le dije acercándome a ella. — Lo sé, pero ella me agrada, es muy amable y muy bonita — respondió con una sonrisa. — Pero hoy no podrás verla mi niña, si quieres te llevo con la tía Selene ¿Qué dices?. — Está bien papá, vamos con la tía Selene — responde más animada, desayunamos y Mía va a tomar un baño, es una niña muy independiente para su edad, dentro de unos días mi niña cumplirá sus 7 años. Traía puestos unos jeans negros y una camiseta azul, solo busqué una chaqueta y me la puse, ayude a mi niña a cambiarse, se puso unos short rosa y una blusa blanca, hay muchas cosas que he aprendido en estos años y una de esas es hacerle una coleta a mi hija, a veces solo cepillo su cabello y le coloco uno que otro moño, cuando mi madre la ve ella si le hace los peinados que le gustan. Estando listos salimos rumbo a la casa de acogida donde se encuentra la tía Selene, a Mía le gusta jugar con los niños que ahí se encuentran. Llegamos y me dirijo junto a mi Mía hasta la oficina donde está la tía Selene, la casa fue remodelada hace algunos meses, se agregaron más habitaciones y está dividido pues hay algunas situaciones demasiado difíciles, pero admiro mucho el trabajo que ellas hacen, se que la madre de Stella fue quien fundó esta casa y mi tía se encarga de ella, tuve la oportunidad de conocer a la señora Gianna, es una mujer muy admirable, es amable, es muy hermosa, Stella heredó su belleza y los ojos de su padre. Tocó la puerta de la oficina y escuchó que nos permite pasar. — ¡Tía! — grita Mía corriendo hacia ella. — Hola hermosa — la tía la abraza y deja besos en su rostro, Mía se lleva muy bien con ella, mi tío, mi prima y mi primo, ya que ellos suelen visitarnos en el cumpleaños de Mía o para las fiestas. — Hola tía, Mía quiso venir y como no tenía ningún compromiso hoy la acompañe — dije saludandola. — Hola hijo, muchas gracias por venir, ya extrañaba esta hermosura ¿Cómo te has comportado pequeña Mía? — le pregunta. — Muy bien tía, soy una niña obediente — responde mi niña con sonrisa. — Me alegra escuchar eso, toma asiento Damo — me pide — tu sientate conmigo Mia, cuentame ¿Como te va en el colegio? — le pregunta, tomó asiento en uno de los sofás que ahí se encuentran mientras las veo a las dos sonrientes. — Muy bien tía, hago todas mis tareas y muchos dibujos — le cuenta emocionada, de repente la puerta se abre y se escuchan risas. — Buenas, buenas, llegaron tus personas favoritas madre — estra Lía sonriendo — Miren quien esta aquí — menciona observando a Mía, tras Lía entran Emma y Stella quien viene sonriendo junto con su prima, se ve tan hermosa sonriendo, parece que ninguna a notado mi presencia — Hola Mía preciosa. — Hola tía Lía, hola Stella — dijo con una sonrisa mi niña. — Hola hermosa — saluda Stella con cariño a mi hija. — Hola hija, ¿Por qué están tan sonrientes? — pregunta mi tía. — Pues porque venimos planeando nuestra fiesta de mañana que es la despedida de soltera de Lía y las que más disfrutaremos, seremos nosotras las solteras ¿verdad Stella? — pregunta, Lía nota mi presencia. — Cállate Emma — le dice y señala hacia donde me encuentro sentado, me encontraba sonriendo hasta que escuché las palabras de Emma. — Primo no sabía que estabas aquí. — Sabes que Mía no viene sola Lía — mencionó serio, no aparto mi vista de Stella, se ve preciosa ¡Dios! siento que muero cada vez que la veo. — Bueno creo que regresamos después, veo que estas ocupada tía — iré a ver a dar una vuelta, ven conmigo Emma— dijo tomando a su prima del brazo. — ¡Ay! ¿Pero por qué Stella? — reclama. — Dije vamos Emma. — Está bien, voy contigo, nos vemos luego tía, un gusto verte de nuevo Damon — dice dirigiéndose a mi. — Un gusto verte también Emma — las veo salir, suspiro y siento que la tengo muy difícil con Stella, su mirada fría es un golpe en mi pecho, ¿Será que lucharé en vano por ella?. De verdad la amo, pero haré que por lo menos me escuche...
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