Stella
Llegue al taller esta mañana tenía mucho trabajo que hacer aquí, parece que era temporada de bodas, salí de casa muy temprano sin que nadie me viera, aunque me había maquillado no pude cubrir del todo mis ojeras y no quería que me hicieran preguntas, mi madre era muy intuitiva no me dejaría salir de casa hasta que le dijera el por qué de mis ojeras y mis ojos hinchados.
Revise que todo fuera bien con los vestidos aún eran poco los diseños que tenía disponible en mi casa de modas, pero al parecer gustaban muchos, terminé mi trabajo ahí y salí rumbo a la academia después del medio día, Lía quería reunirnos a mi y a Emma ahí al parecer tenía una noticia que darnos. Llegue a la academia y al llegar a mi oficina veo a mis primas muy bien acomodadas dentro.
— Se encuentran cómodas ¿no quieren algo de beber? ¿Un café? ¿un refresco? — pregunto en cuánto ingreso a mi oficina, veo a Emma rodar los ojos.
— ¡Dios! al parecer la principessa no despertó de buen humor — menciona Emma y Lía sonríe.
— Tú lo has dicho — respondo. — ¿Para qué nos querías ver Lía?.
— Impaciente — murmura Emma. Le doy una mala mirada y ella me ignora.
— Bueno yo quiero pedirte que diseñes mi vestido de bodas — dice y abro mis ojos por la sorpresa, Emma suelta un chillido emocionada — ¡Me voy a casar! — dije con una sonrisa mostrando su anillo y aunque esté muy feliz por ella, hablar de amor y bodas es un golpe en mi corazón, Emma se acerca y abraza a Lía, yo también camino hasta ella.
— Muchas felicidades Lía, te quiero mucho y te deseo la mayor felicidad del mundo — ella sonríe por mis palabras — tú vestido ya está esperando por ti, sabía que algún momento este día llegaría y pues se los diseñe con mucho cariño.
— Eso quiere decir que.. ¿también tienes un diseño de vestido de novia para mi ? — pregunta Emma.
— Emma tengo uno para ti — respondí.
— Muéstrame quiero verlo ¡Por favor! — pide con un puchero.
— No Emma no lo haré son una sorpresa, solo si te casas lo veras.
— Pero si me voy a casar — comenta.
— ¿Con quién?. Quiero conocerlo — pregunto cruzada de brazos.
— Se lo presentaré a mis padres, no a ti — responde, Lía suelta una carcajada.
— Eres una mentirosa Emma, no te lo mostraré hasta que te cases — dije — te mostraré después el diseño que tengo para ti Lía, claro tu me dirás también si te gusta.
— Estoy segura que me encantará Stella, muchas gracias — me da un abrazo y Emma se une también a nuestro abrazo.
— ¿Sabes que extrañare de que estés soltera Lía? — pregunta Emma.
— ¿Qué Emma? — pregunta Lía.
— Las salidas a las discotecas las tres juntas — menciona.
— Siempre que quieran mi compañía yo estaré con ustedes, no hacemos nada malo solo salimos a disfrutar, aunque claro no será tan a menudo pero saldré con ustedes — dice Lía.
— Bueno, bueno ya a trabajar. Quiero saber si hay nuevas inscripciones Emma.
— Si han habido algunas y las jóvenes que entraron hace poco a la academia sus maestras dicen que lo están haciendo excelente — me informa Emma.
— Me alegro de escuchar muy bien, las veré después cada una a sus obligaciones por favor, necesito concentrarme en el trabajo — dije, ambas se despidieron y salieron de mi oficina, busque los bocetos y los vestidos que tenía preparados para Emma y Lía, cada vez que diseño me imagino en el lugar de la novia, lo que me gustaría para la boda, tengo muchos borradores de vestidos pensados en mi y en algo que nunca haré, es por eso que mi casa de modas se llama "Sogno di una principessa" por que es mi sueño, cada uno de esos vestidos son mi sueños, dejo eso de lado y saco el diseño que tengo para Lía y guardo todo lo demás.
....
Seis meses habían pasado ya la boda de Lía sería en una semana su vestido ya estaba listo hoy vendría a la prueba, así que me encontraba en la casa de modas esperando por ella, Emma llegaría en unos minutos, ingresó al baño que tengo en la oficina de este lugar y cuando salgo veo a una niña viendo con curiosidad todo el lugar.
— Hola preciosa ¿Estás perdida? — dije acercándome a ella, parecía tener 6 años más o menos.
— Hola, no mi tía me dejó aquí y me pidió que la esperará, tu debes ser su amiga — dijo ella.
— No se quien es tu tía — respondí, pensé que sería sobrina de alguna de mis empleadas.
— Mi tía se llama Lía — menciona, me quedé paralizada por un momento, era sobrina de Lía pero ella no tenía sobrinos, las cosas empezaron a hacer clic en mi cabeza ella es hija de ...
— Mía — escuche la puerta ser abierta y la voz gruesa de un hombre llamándola, levante mi vista poco a poco y ahí de pie en la entrada de mi oficina se encontraba él hombre que he querido olvidar por muchos años, ahí estaba de él después de seis años volvía a verlo, lo observé y seguía siento tan guapo.
— ¡Papá!— dijo la niña emocionada corriendo hasta él, ella lo abrazó y él la cargó entre sus brazos.
— Hola mi niña — le dijo con una sonrisa, volvió su vista hacia mi — Stella... — musito.
— Se toca antes de entrar a algún lugar que no es tuyo, se te debe dar permiso para ingresar — dije de forma fría.
— Lo lamento, no sabía que esta era tu oficina Lía me dijo que podría encontrar a mi hija aquí — respondió.
— Debió venir a buscarla ella— mencioné, pero recordé que ella no sabe nada de lo que pasó entre su primo y yo.
— Me da gusto verte de nuevo, sigues siendo hermosa Stella — ¡Maldito! ¿por qué dice eso?.
— Quisiera poder decir que también me da gusto verte, pero ya vez que no es así — veo el dolor en sus ojos ante mis palabras ¿Le duele? — y si soy hermosa, siempre lo he sido — respondí segura de mi. — Me imagino que ya te vas, adiós pequeña — me despedí de la niña, él me observó un momento más yo me dirigí a mi escritorio, fingí ponerme a trabajar, bajé mi vista a unos documentos, escuche la puerta ser cerrada y saque el aire que no sabía que tenía retenido — No pierdas el control Stella. no hagas, ya lo viste es feliz — me dije, mis ojos se llenaron de lágrimas, sentía una mezcla de odio y dolor. Se que rápidamente la lágrima que bajaba por mi mejilla. Escucho que la puerta es abierta de nuevo.
— ¿Acaso a nadie le enseñaron a tocar la puerta para entrar?— pregunto molesta, levantó la vista y veo a Lía observarme confundida. — Lo siento Lía no sabía que eras tú.
— ¿Estás bien Stella? — pregunta.
— ¿Qué hace tu primo aquí? — pregunte ignorando la pregunta de ella.
— Yo cuidaba de Mía y como vendría para la prueba del vestido la traje aquí y él pasaría a recogerla — explicó.
— Pero él no vive aquí en la ciudad — mencione.
— Es que vino para mi boda, estará por dos semanas aquí — dijo con una sonrisa, yo solo esperaba no verlo de nuevo, aunque era seguro que sí lo vería en la boda de Lía.
No pregunté nada más y acompañe a Lía a probarse su vestido, ahí ya se encontraba Emma, la madre de Lía, el vestido le quedaba precioso a Lía, se veía hermosa y me alegraba ser parte de su felicidad, me agradeció por lo hermoso que quedo su vestido, terminamos con la prueba y ahora solo quería volver a casa, descansar y olvidar que él estaba cerca, olvidar que él está en la ciudad..