4. Siempre ha estado en mi corazón

1631 Palabras
Damon Cuando conocí a Stella ella tenía aproximadamente 15 años y yo 25 años, era hermosa pero conforme la fui conociendo mientras estuve en la ciudad los años siguientes ella ya tenia 17 años cuando me quede a vivir en esa ciudad, ella llamó mi atención, era joven hermosa, estuve aproximadamente dos años en esa ciudad con mi tío Iván, en esos dos años, conocí un poco más a Stella, cuando salía con ella y Lía, Stella era lo único que mis ojos podían ver y lo disimulaba pues a pesar de todo yo era mayor que ella, hasta ese día que hubo ese acercamiento entre ella y yo, me confesó que yo le gustaba y eso para mi fue lo mejor que me pudo pasar, empezamos a vernos a escondidas, me encantaba estar con ella, amaba sus besos, siempre la respete, en mis planes estaba formalizar lo que teníamos quería hablar con su padre, esperaba que él no se opusiera a lo nuestro, hasta que mi padre me pidió que volviera con ellos, me fui feliz, estaba emocionado, ilusionado por los planes que tenía en mente para Stella y para mi, había salido con muchas mujeres, pero con ninguna sentí eso que estaba sintiendo con Stella, podía sentir mi amor por ella crecer cada día más, pero lo que me esperaba al volver con mis padres jamás me lo imagine, eso destruyó todas mis ilusiones con Stella. Flashback Llego a casa de mis padres e inmediatamente me dirijo al despacho de mi padre, me pidió verme en cuanto llegara, entre a su despacho y lo saludé muy animado. — Volví papá ¿que necesitas hablar conmigo? — él me observaba molesto. — ¡Maldita sea Damon! Siempre te pedí que cuidarás lo que hacías — dijo en voz alta— debes hacerte responsable de tus actos, es que eres idiota— menciona. — Papá no entiendo nada ¿De qué hablas? — pregunté confundido. — Embarazaste a Zoraida. Ahora entiendo por qué aceptaste tan fácilmente irte a vivir con tu tío y administrar el hotel, solo eres un cobarde que evadía su responsabilidad — no podía creer lo que él decía ¿Zoraida Embarazada?. — Papá llevo más de un año viviendo con mi tío, es imposible lo que dices y yo no evadía nada — ciertamente si decidí vivir con mi tío es por que podría ver a Stella más seguido. — Zoraida asegura que cuando te dijo que estaba embarazada tú la rechazaste y por eso te fuiste, ella se presentó aquí con mi nieta Damon — dijo muy molesto. — Ella miente, yo no sabía nada de eso te lo puedo asegurar, no te miento papá yo... no sabía nada de eso. — Ahora no me importa si lo sabes o no, quiero que te hagas responsable de tus actos— dijo. — ¿A qué te refieres? — pregunto. — A que debes casarte con ella y le darás a esa niña tu apellido — negué yo no podía hacer eso, no justo ahora ¿Que le diría a Stella?. — No papá, lo siento pero no puedo hacer, me niego — respondí. — Lo harás Damon, si no lo haces olvídate que soy tu padre olvídate de todo lo que posees — amenazó, ciertamente no me importaba el dinero, tenía una carrera podía volver a comenzar— Ve y habla con ella, esta arriba en una de las habitaciones junto a la niña, ella vive aquí ahora — me informó. — Iré pero no aceptaré esto papá — aseguré y salí del despacho. Me dirigí a las habitaciones de la segunda planta y ahí la encontré, Zoraida es mi ex novia, más que todo solo fue el título de "novios" pues yo no sentía nada por ella y eso ella lo sabía. — Damon querido por fin vuelves — dijo con una sonrisa, me acerque a ella y la tomé del brazo. — ¡Me lastimas! — se quejó. — Dime ¿que es este jueguito? ¿Qué es lo que quieres?. — pregunté entre dientes — Yo no sabía nada de un embarazo tuyo, a mi no me dijiste nada ¿Por qué mierdas ahora dices eso?. — Cálmate Damon ¡Suéltame! — pidió. — Responde carajo — exigí. — Lo lamento, no supe qué más decir Damon, ciertamente no pude hablar contigo perdóname — dijo y la solté, pase mi mano por mi cabello frustrado. Tenía miedo de que mis ilusiones, las que traía en mente se estaba cayendo una a una. — No me voy a casar contigo — le informó. — Lo harás Damon, me he mantenido oculta sabes lo que se dirá de mí al tener una hija y ser soltera— reclama. — Me importa poco, puedo hacerme cargo de la bebé pero no me casaré contigo — vi en sus ojos la molestia que mis palabras le ocasionaron. — Si te vas a casar conmigo, si no lo haces me llevaré a la niña y no la conocerás ni tu ni tus padres la verán crecer ¿entiendes? — dijo amenazante con una sonrisa falsa. — No puedes hacer eso . — Puedo, claro que puedo legalmente es mi hija, solo mía ¿entiendes eso? — sonrió con cinismo. — Aún así no lo haré, no te amo y no me obligaras a estar a tu lado — dije firme, no, ni aceptaría unir mi vida a la de ella. — Entonces ya sabes lo que pasará, te recomiendo que pienses en tu hija pero si esa es tu decisión final, lo siento mucho por ti y por ella — su tono era amenazante ¿Uwe quiere decir por ella? ¿No será capaz de hacerle daño verdad?. Salí de la habitación y me dirigí a la mía, me sentía furioso y lo único que podía pensar era en el rostro de Stella en su sonrisa en sus hermoso ojos, tiré todo a mi paso ¿Por qué me pasaba esto justo ahora? ¿Por qué?. De repente escuche un llanto proveniente de una de las habitaciones, salí y busque de donde venía, entre a la habitación había una cuna y me acerque, ahí dentro se encontraba quien se suponía era mi hija, era muy pequeña e indefensa, me acerque a ella, movía sus pies y sus manitas mientras lloraba, tomé una de sus manos y ella la agarró fuerte, en realidad solo un dedo tomó con sus pequeñas manos, sonreí, se calmó un poco sus ojos me observaron con curiosidad. una lágrima bajó por mi rostro, esa niña me iba a necesitar ¿verdad?, hizo un gesto o más bien me sonrió, esa niña me estaba enamorando, ¿Podría vivir tranquilo ahora sabiendo que mi hija estaría por cualquier parte?. Estaba entre la espada y la pared, solo quería regresar y correr a los brazos de Stella, pero ¿Y esta pequeña?. Me quedé algunos meses con mis padres cada día era más difícil para mi, me la pasaba con la pequeña que ahora sabía que se llamaba Mía, quise hacer una prueba de ADN la cual arrojó resultados positivos, si era mi hija, debía tomar una decisión esta pequeña me había enamorado ahora me dolía el corazón pensar que Zoraida podría alejarla de mí, debía decidir entre mi hija y Stella difícil decisión ¿no?, primera vez que siento un sentimiento tan fuerte y debo renunciar a el. Mi bella Stella ¿que le diría? yo si la amo, la amo demasiado, no entiendo como llegue a sentir tanto amor. Pero no podía dejar sola a Mía, no podía hacerlo. Acepté el matrimonio, mi padre insistió en invitar a la familia de Stella pues eran muy cercanos a mi tío y los Di Angelis eran conocidos en toda Italia. Así que volví con esas invitaciones de boda, con las cuales le rompí el corazón a Stella y me lo rompí a mi, quise explicar mis motivos pero Stella es muy orgullosa, una chica admirable, vi él odio hacia mi en sus ojos, me dolieron sus palabras, quería correr abrazarla decirle que la amo, que la amo y que no lo dude, pero quizás era lo mejor, aquí debía terminar una historia de amor que no pudo ser, a mis 29 años le rompí el corazón a ella, pero una parte de mi corazón se quedó con ella ese día, estuvo en mi boda y ese abrazo que me dio, se sintió tan doloroso, solo quise tomarla y huir con ella, pero no podía, Zoraida se dio cuenta de la atracción entre los dos y me lo reprochó, esa fue la despedida con mi Stella... Fin del flashback Todos estos años lo he dado todo por mi hija, Zoraida es muy apartada de ella, entre nosotros no ha habido una relación más que el matrimonio en un papel, detesto a esa mujer, ella ha intentado seducirme incontables veces. En mi mente y en mi corazón siempre ha estado presente Stella, su amor es difícil de olvidar, aún siento el sabor de sus besos y no he querido borrarlo con otros besos. Hoy volví a verla y no pude evitar decirle lo hermosa que se veía, me robo el aliento de nuevo, aunque siempre he visto sus fotografías en las revistas verla de nuevo frente a mí, fue maravilloso, aunque el frío con lo que sus ojos me vieron me partió el corazón la dañe, lo se mi amor para ella solo fueron palabras que se llevó el viento. No me sorprendería que tuviera una relación, de lo cual no quisiera enterarme. Mi pequeña Mía es la única felicidad que tengo ahorita en mi corazón, pero quisiera una oportunidad tan solo una oportunidad en la vida de Stella...
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