5. Él ya perdió un tesoro

1532 Palabras
Damon Estos últimos meses había buscado la forma de poder divorciarme de Zoraida, nuestra convivencia no era buena ella de lo único que disfrutaba y le importaba era el dinero, ese que el apellido Greco le daba, estaba harto de esta situación, ni siquiera le importaba Mía, nunca iba a los eventos del colegio, no la cuidaba cuando enfermaba, me alegraba haberme casado con ella, solo por el hecho de que soy yo quien puede cuidar a mi hija, mi pequeña Mía, la niña de mis ojos. — Papá ya estoy lista — me llama cuando termina de ponerse su pijama. — Perfetto, mia bellissima ragazza ( Perfecto mi niña hermosa ) — ella sonríe y corre hacia su cama. — ¿Me contarás la historia de la estrella que te gusta papá?— pregunta con una sonrisa. — Creo que es muy noche, te tardaste mucho jugando, así que a dormir ya — respondo. — Está bien papá, pero prométeme que me la contarás un día de estos ¿si? — pide batiendo sus pestañas y con un pequeño puchero. — Está bien lo prometo, ahora duerme — acaricio su cabello y veo como cierra sus ojos poco a poco, Mía es una niña muy alegre pero se que sufre por la ausencia de su madre en su vida, para la boda de mi prima solo viajamos Mía y yo, a Zoraida poco le importa mi familia, afortunadamente todos estos años me he encargado de guardar cualquier cosa que me sirva para quedarme con la custodia de mi hija, cuando por fin consiga el divorcio. Quisiera decir que este matrimonio terminara y correré a pedirle una oportunidad a Stella, pero la Stella que vi hoy que me habló con total frialdad, queriendo matarme ahí mismo, esa Stella no me aceptara y tampoco con mi hija, ella ya no me ama, si hubiera algo que me diera la esperanza para luchar por ella, si tan solo yo comprobara que ella aún me ama, daría todo de mi para tenerla a mi lado, pero siento que es tan difícil... En este momento ansío el día en que llegue la boda de mi prima, para volver a ver a Stella, aunque también me entristece pues después de ese día será difícil que vuelva a verla, me dirigo hacia mi habitación, tomó una pequeña ducha y me pongo mi pantalón chándal y una camiseta, me quedo dormido pensando en la bella Stella, en esa principessa que no sale de mi mente desde hace años... Stella Creí que al despertar me sentiría mejor, pero no abro mis ojos y lo primero que viene a mi mente es Damon, ¿Por que a mi mente le gusta torturarme de esta manera?. Él es prohibido y aunque no lo fuera, no debo pensarlo más. — Buenos días — saludó a mis padres en cuanto llegó al comedor. — Buenos días principessa — dice mi padre, me acerco a abrazarlo, amo tanto a mis padres. — Cada día te ves más viejo papá — lo molesto, mi madre sonríe por mis palabras. — Gia ¿Por qué te ríes? ¿le das la razón a ella? — mi padre reclama a mi madre. — Claro que no amore, no le hagas caso a Stella, sabes como es ella, tú estás muy guapo, eres como el vino amore entre más viejo mejor — dijo guiñandole un ojo. — No se si tomarlo como halago o insultó, me dijiste viejo y bueno a la vez — dice mi padre pensativo. — Ya, hablen de sus cosas cuando ya me vaya — mencionó. — ¿Cómo va todo en la casa de modas? — pregunta mamá. — Muy bien mamá, ayer Lía hizo la prueba de su vestido se veía tan hermosa como una princesa — le digo. — ¿Cuándo te animaras tu hija? — pregunta mi mamá, refiriéndose al matrimonio, mi padre escupe un poco de café que estaba tomando y comienza a toser, yo sonrió frente a mí padre no se habla de eso. — Nunca madre, ya sabes mi opinión del tema — respondo y doy a mi padre un poco de agua. — Gracias principessa.... tú madre me deja morir — menciona mi padre. — Lo siento amore, pero tu siempre haces lo mismo que mencionó un novio para Stella o el matrimonio. — Ya Stella dijo que no quiere nada de eso, déjala — responde mi padre. — No te entiendo André, ¿acaso no quieres que tu hija se enamoré, sea feliz y nos dé nietos ? — pregunta mi madre. — Aún es muy joven — menciona papá, mi madre iba a hablar pero guardó silencio, supongo que recordó algo. Se lo que pasó con mi madre, me duele que pasara por esa situación y la admiro demasiado, mi madre es una mujer muy valiente y valiosa, supe de su historia por la casa de acogida que tiene, recuerdo que le pregunté que la había llevado a abrir ese lugar, ella me explicó todo, con la única intención de que supiera elegir muy bien de quien me enamoraría, pero yo nisiquiera le doy la oportunidad a los hombres de conocerme. Me despido de mis padres y me dirijo a la Academia de modelaje, me encanta mi trabajo y quizás a veces tengan razón de que me dedico solo a eso, pero es una manera de distraerme de mi sentimientos y pensamientos, un día voy a la casa de modas, otro día me presento en Stile Di Angelis y otro día aquí en la academia, es cansado pero es así como llevo mi vida. Al llegar a la academia veo a Lía junto a la hija de Damon, solo espero que él no esté por aquí. — Buen día Stella — saluda Lía. — Buen día Lía, buen día pequeña — dije saludando a ambas. — Hola — dijo la pequeña — te ves muy hermosa — dijo observando. — Muchas gracias, tú también te ves hermosa— dije con una sonrisa. — Disculpa que la traiga conmigo, pero mi primo tuvo una emergencia y pues ella quiso venir conmigo también — susurra para que la pequeña no escuche. — Está bien no te preocupes, pero no entiendo ¿Qué haces tú aquí?, deberías estar arreglando los últimos detalles de tu boda — mencionó. — Debía venir hoy ¿recuerdas?, debo darles el recorrido a las nuevas integrantes y terminar su inscripción. — Lo siento, lo había olvidado. — No te preocupes, debo dejar listo todo para cuando ayude a mi primo con el hotel — menciona. — No quiero que te vayas — digo con un puchero. — Lo siento, pero ese será ahora mi trabajo, las extrañaré a ti y a Emma. — Bueno me voy a mi oficina, luego iré a ver como va todo – estoy a punto de alejarme de ellas cuando Lía menciona algo más. — ¿Podría dejar a Mía contigo un momento? — pregunta y observó a la niña. — Si claro, no hay problema — respondí. — Ve con ella Mía, cuando tu padre venga por ti iré a buscarte — le dice a la niña. — Si tía — se aleja de Lía y se acerca a mi. La llevó hasta mi oficina y ella observa todo a su alrededor. — Es muy hermoso este lugar— menciona maravillada. Se sienta en el sofá que hay en mi oficina y queda en silencio, con su mirada hacia sus manos, me acerco a ella y me siento a su lado. — ¿Te gusta dibujar? — le pregunto. — Si, me gusta mucho — responde, me levanto y busco algunas hojas de papel y lápices, la pongo sobre la mesita cerca del sofá, ella me sonríe. — ¿No le molesta que esté aquí señorita ? — me pregunta. — No, claro que no, ¿Por qué debería de molestarme? — preguntó con curiosidad, ella solo me observa, dudando en si responder. — Mi mamá dice que es lo único que sé hacer, molestar a las personas — responde con tristeza. — No creo que una niña tan hermosa como tú, moleste a nadie — dije acariciando su cabello castaño. — Ella siempre dice eso, por eso dice que yo no debo acompañarla a ningún lugar — veía la tristeza en sus ojitos. — ¿Y tú padre? ¿Él qué dice? — su mirada se ilumina al mencionarlo. — A mi papá le gusta que lo acompañe al trabajo, dice que soy su tesoro, el único que posee, pues ya perdió uno — comenta. — ¿Y qué clase de tesoro perdió? — preguntó. — Pues el dice que fue uno muy hermoso, una bella estrella, la más brillante que pudo haber visto — comenta — no se como le hizo para ver una estrella — dice sonriendo. Lo que ella menciona es algo que me deja pensando, la deje dibujar, se veía muy contenta, no entiendo por qué habla con tristeza de su madre, se le nota que adora a su padre, Damon veo que has hecho un gran trabajo con tu hija, pensé...
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR