Salgo echando chispa ¿Cómo prefirió quedarse con esa? El desgraciado no tuvo la decencia de invitarme ¡Maldito príncipe! Suelo ser muy orgulloso, pero negocios son negocios, controlaré mis ganas de mandar al principito al carajo, lo aceptaría si fuera una mujer hermosa, pero ¿Cómo? La idea no me parece agradable, no sé que me molesta más, sí que él la haya invitado o que ella no se negará rotundamente. Desecho mis pensamientos, ya que esa transacción dejará muy buenas ganancias a la empresa.
« ¡Necesito un trago!» Manejo en busca de un bar, al encontrarlo me adentro sin pensarlo, no es nada lujoso diría que es rústico, las mesas son de madera, el piso se encuentra un poco sucio, el color de las paredes es un tétrico gris oscuro, el cual me da escalofrío. Más que un bar parece una casa de los sustos, pero con bebidas, sin más remedio me siento en la barra, una pelirroja muy pechugona viene a mí con una gran sonrisa dibujada en su rostro —¿Qué desea tomar? —El movimiento de sus labios me excito y sin pensarlo tanto ataque.
—Deseo probar tus pliegues, hermosa —Soy directo, la quiero y la tendré, como respuesta jadea y se muerde el labio inferior se me puso dura al instante.
—Señor tenemos una zona vip, por favor acompáñeme —Me gusta que sea decidida, me he topado con más de una santa, pero ninguna rechazó mi invitación. Mis ojos la devoran por completo, cuando sale de la barra su culo redondo y lleno me hace fantasear. ¡Dios que mujer! — ¡Por aquí! —Señala una puerta roja con el pomo dorado. Ella la abre y nos adentramos a la estancia, no me importan los detalles que la decoran. Tomo a la chica por el cabello y la consumo en un beso lleno de lujuria.
Me separo y la escaneo de arriba abajo —Arrodíllate —Le ordenó estoico.
Ella hace lo que pido, con rapidez retiro el botón de mi pantalón, al ver mi paquete marcado por encima de la tela del bóxer la veo tragar grueso. Liberó mi polla y abrió los ojos en demasía ¡Si la tengo grande! ¿Te gusta? Lo masajeó sin descaro, ella jadea y toca sus pechos. ¡No te ordene que te toques! Me acerco y delineó sus labios con mi pulgar lleno de mi excitación, ella chupa mi dedo como una paleta dulce y gruñí deseoso.
Sustituyo mi dedo por mi polla, sus ojos se cristalizan cuando golpeó su garganta con rapidez, pero lo disfruta tanto como yo. La chica toma el control solo succiona la mitad, su saliva escurre lubricado mi caliente falo. Me descargó en ella y la glotona lo consume en su totalidad. Arreglé mi pantalón y le dejé unos cuantos billetes a la Bartender por su maravilloso servicio prestado.
No pude seguir, imagine hacerle muchas cosas a esa pelirroja, pero la mirada de cierta fealdad me abrumó. Hizo que mis ganas se fueron ¿Cómo no? Si su atuendo es de pesadillas. Lo único que se ve atractivo son sus labios. ¡Demonios! ¿Qué haces pensando en los labios de tu asistente? Golpeo mi cabeza, estoy demente o sin duda me falta oxigenación cerebral.
Manejo hasta la casa donde crecí, mi madre me exige que le dedique por lo menos dos horas de mi fin de semana, soy el único hijo, ya que mamá salió embarazada y lamentablemente mi hermana falleció a los dos días de nacida, yo tenía 7 años cuando esa desagrada noticia nos embargó de tristeza. Desde entonces mi querida madre no fue la misma, se aferra mucho a mí y es comprensible, pero a veces me sofoca de tal magnitud que le miento para no venir.
Bajo del coche coloco mis lentes de sol, ya que los paparazzi están atentos a cada uno de mis movimientos, por eso debo verme como la deidad que soy. La vieja de mi nana me saluda apenas entró ¡Fastidiosa!
—Mi niño —acaricia mis mejillas y yo ruedo los ojos internamente.
—Nana —Le doy un beso con asquito, ya que su arrugada piel, me produce aborrecimiento. Me separo de inmediato y voy hacia el invernadero donde mi santa madre pasa la mayor parte del tiempo. La catalogué como «La señora de las plantas» está obsesionada con esos arbustos que no sirven para nada.
Sé que soy una mierda, déspota y sin sentimientos, pero eso no me interesa, yo no nací para sentir amor por el prójimo, solo siento cariño por mi polla porque con ella exploró túneles, cuevas y a veces montañas. Río con malicia recordando a la rubia que le hice la paja rusa sus tetas eran descomunales y exquisitas.
¡Madre adorada! —La abrazo con admiración, mentí en eso que solo siento amor por mi polla, pero si soy una mierda, aunque con sentimientos. Mi padre es fastidioso, estricto y es don perfecto, mi madre es hermosa, sensible y la demente plantadora de rosas.
Entró en silencio, caminó con pasos muy suaves y la abrazo por detrás, envuelvo a la mujer más bella del mundo entre mis brazos, besó su cabeza — ¡Madre!
— ¿Te acordaste que tienes una? —reprocha, tenía dos semanas que no le hacía la visita.
—Siempre estás presente en mi mente madre —beso su mejilla y relaja sus hombros.
—Eres un ingrato —Gira su cuerpo y golpea mi brazo. La encierro entre mi pecho y beso su frente —Señora Montalvo, le diré un secreto. Usted es la mujer más hermosa del planeta tierra —Mi madre se sonroja y me abraza dejando su molestia a un lado.
¡Vamos por té! —recordé el desaire que me hizo el maldito príncipe.
—Mejor un café madre —Solicité, no quiero ver un té en esta tarde. Ya en la mesa del jardín bebo un café y bocadillos, observó con detenimiento a mi madre es una mujer sofisticada, elegante y hermosa.
— ¿Cuándo vas a darme un nieto? ¿O casarte?
Sus preguntas me hicieron subir la presión… me atraganté con el pastel que tenía en mi boca. Tosí y mis ojos lagrimearon un poco —Madre yo soy como un colibrí, me gusta beber el néctar de una flor diferente cada vez que puedo —Me lanza la servilleta en el rostro.
—No es necesario que me des detalles. Estás a nada de pisar los treinta Erick es momento que sientes cabeza.
Yo asiento la cabeza pero en coños y no precisamente la de pensar, aunque me ahorro el comentario, ya que mi madre no se merece que sea irrespetuoso —Aún no llega la indicada.
—Tú no le das la oportunidad a ninguna mujer, la hija de mi amiga Lina, vendrá en unas semanas después de estar varios años fuera del país, tal vez puedan tener una cita y conocerse.
—Lo haré por ti, pero eso de casarme no es una opción —Jamás estaría atado a una misma mujer, follar con el mismo coño todos los días, ver desnudo el mismo cuerpo. Esa no es la vida que quiero.
Arreglo mi cabello y salgo en busca de placer, hoy el descontrol se apodera de mí, manejo por una hora a un club muy famoso del lugar, las luces me ciegan por un segundo Dereck alza la mano en el reservado, ya está acompañado por una chica.
No me llegue a sentar a su lado, ya que vi a primera presa, viene con una amiga y que creen me las llevo a ambas al baño, hacemos un trío delicioso, mientras yo atiendo con mi boca a una, la otra se dedica a mi polla y en treinta minutos ya había coronado con mi primera gran follada. Aunque me sentí extraño como si me estuvieran observando. Disfruté mi noche con unas cuantas chicas, una diferente a la otra y con muchas habilidades, bebí un sorbo de brandy y me fui a casa.
Un balde de agua fría me despierta ¡Joder! Papá está enfurecido, me reclama por el trío que hice, las fotos en la prensa no me escandalizan, al contrario ya estoy acostumbrado a ser acosado por ellos, pero jamás habían estado tan cerca.
Respiró hondo al escuchar la cantaleta barata de don perfecto, el que nunca follo, nunca le fue infiel a mi madre y nunca le gustó experimentar. Ya quisiera ir a su juventud, tal vez fue más perro que los perros. Reí internamente, ya que si lo hago abiertamente seguro papá estropea mi dentadura perfecta.
Deje de escuchar cuando dijo que me tendría que casar ¡Mierda! Eso sí no me lo esperaba, sus golpes lo tengo merecido, pero de ahí a casarme y resulta que la candidata la elegirá él, deja mucho que desear. Intento refunfuñar, desecho la idea, ya que mi padre está tan molesto que temo que me desaloje aunque me lo gané con mi trabajo, el señor Montalvo es tan capaz de sacarme desnudo a la calle.
Mi domingo no pudo ser peor, salí por un trago y resulta que soy la comidilla de muchos por mi comportamiento escandaloso y nada adecuado. Regresé a mi casa con el ánimo por el piso. Esa periodista de mierda la hundiré, pero primero le daré a probar de lo que tanto ha hablado, ella fue quien me nombró Eros, tendrá el honor de justificar su nombramiento.