+++++ La mano cálida de Odessa me sujetó firmemente mientras me llevaba fuera de la habitación. Sentía su mirada clavada en mí, transmitiéndome una seguridad extraña, como si me estuviera preparando para algo grande. —Vamos —dijo en voz baja—. Si quieres averiguar lo que hablan, esta es tu oportunidad. Tragué saliva, tratando de convencerme de que no estaba a punto de hacer una locura. Bajamos por el pasillo con pasos cuidadosos, casi como si estuviéramos en una misión secreta. Llegamos hasta el final de las escaleras y ahí estaba la puerta de la oficina de papá. Odessa se detuvo un momento, me lanzó una mirada que parecía decirme “¿Estás lista?”, y luego se acercó despacio a la puerta cerrada. Nos agachamos, pegando nuestras orejas en la puerta de madera. Por un segundo, quise reírme.

