El corazón de Álvaro se aceleró al escuchar esas palabras. Sin esperar más, inclinó el rostro y atrapó sus labios en un beso cargado de emoción, amor y arrepentimiento. Al principio, Amaya se quedó inmóvil, sorprendida por la intensidad del gesto. Pero poco a poco, su cuerpo se relajó y respondió al beso, dejando que la pasión y la conexión entre ellos tomaran el control. —Voy a demostrarte que valió la pena darme esta oportunidad. Te prometo que descubriré toda la verdad y que haré lo que sea necesario para que volvamos a estar bien, Amaya —murmuró Álvaro, acariciando su mejilla con suavidad. Amaya asintió, su corazón latiendo con fuerza mientras intentaba calmarse. —No me falles, Álvaro. Por favor, no me falles… —susurró, dejando que una última lágrima resbalara por su mejilla. —Nunc

