Melody. Cerré mi casillero con un golpe seco después de organizar mis libros y guardar algunos apuntes en mi mochila. Hoy no era un día cualquiera; hoy el aire se sentía distinto, cargado de una anticipación dulce. Tenía planes de ir a la compañía de mis Daddys para almorzar en su oficina privada y, más tarde, disfrutaríamos de una función especial en el cine. Adoro nuestras citas; son los momentos donde dejo de ser la estudiante aplicada para ser simplemente la prioridad absoluta de Axel y Alen. —Hola, preciosa. Te estaba esperando —la voz de Kevin, cargada de una confianza que no le pertenecía, interrumpió mis pensamientos. Estaba recostado contra el casillero contiguo, intentando lucir casual. Lo miré durante unos segundos, manteniendo una expresión neutra. —Hola, Kevin —respondí con

