Axel. Cruzar el umbral de la casa de mis padres siempre me produce una sensación de paz, pero hoy esa paz tiene un matiz diferente. Melody ha desarrollado un vínculo casi magnético con ellos; desde que los conoció, se ha vuelto la sombra de mi madre. Son inseparables. Sin embargo, Alen y yo compartimos una sospecha creciente: si nosotros ya la consentíamos, mis padres van a terminar de malcriarla por completo. Ella se ha convertido en el centro de su universo en tiempo récord. —¡Mi Axel! —Mi madre se acercó con esa elegancia natural que la caracteriza, depositando un beso cálido en mi mejilla antes de envolverme en un abrazo protector. —Hola, mamá —sonreí, disfrutando del aroma de su perfume que siempre me recordaba a mi infancia—. ¿Dónde están papá y la pequeña? Ella suspiró hondo, co

