Pov Valeria. Me levanto de la cama con cuidado sintiendo un leve dolor en mi centro. Mattia me hizo el amor de tan abrupta manera, que siento que me rompió algún hueso. Además, tengo sus dedos marcados en mi cuello, en mi caderas y glúteos. «Quien lo viera dormido», Parece un puto angel, con sus ojos cerrados mostrándome sus pestañas, sus labios semiabiertos y rosados y su dorso desnudo. Me acerco a él y le beso la frente, para luego con los ojos rojos a punto de botar lágrimas, comenzar a vestirme. Lo hago sin ganas y, luego salgo con mi bolso camino a la habitación de Aitana, no sin antes despedirme de él con un “hasta luego”. Camino en puntillas y entro a la habitación de mi hija; está dormida de lado y el olor a su perfume de bebé está impregnado en el ambiente. Intento acercarme

