Los rayos del sol tomaron la terraza, abrí los ojos para topar mi vista con mi esposo el cual había dormido durante la noche en mis aposentos ¿He dormido todo un día?— pregunté sentado mi cuerpo de golpe sobre mi lecho— debo ir a realizar mis deberes León me tomo del brazo y nego con la cabeza Has dormido todo un día, no os levantes vuestra quemadura ha sido grave— se acercó a mi boca peligroso— descansad, a partir de ahora dejareis de realizar las actividades de una sierva, volvereís a ser...— interrumpí su hablar A mí no me molesta servir al imperio, mi señor, dejadme seguir sirviendo— hablé sin apartar mi vista de la suya ¡No!— gritó— tu harás lo que yo ordene, no volverás a ser una esposa rebelde, tu lugar es...— volví a interrumpir su hablar levantándome del lecho para quedar

