XXV.

1903 Palabras

Abrí los ojos, el día parecía ser hermoso, al ponerme de pie sentí la necesidad de darme un baño por lo que pedí que Livia preparara el agua con lavanda y rosas, deseaba sentir la calma por tan solo poco tiempo, antes de que mi esposo llegara a turbar la escasa paz interior que aún vivía en mi Al entrar en aquella tina cerré mis ojos, Livia masajeaba mi cabeza con sus dedos, unas canciones griegas salieron de mis labios mientras aún cerraba los ojos ¿Cómo os encontráis está mañana mi señora?— preguntó Livia suavemente— el día es hermoso Abrí los ojos, los sentía pesados y con gran tristeza en ellos, estaba próxima a morir más nadie creía en mis palabras al decir que el jóven emperador deseaba mi muerte Yo...— no había palabras que decir—deseo morir— el sabor de las lágrimas cayó po

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