Capítulo 1 - El nuevo profesor de gimnasia

1923 Palabras
Alison: Me despierto por el odioso sonido de la alarma que no para de sonar, extiendo mi mano aun somnolienta y lo apago. Bostezando me siento quedándome ahí unos minutos viendo a la nada, ¿por qué tiene que existir la escuela?. De mala gana me levanto a buscar mi uniforme el cual dejo en la cama para meterme al baño a ducharme. Después de un rato salgo, me pongo mi uniforme, me peino, tomo mis cosas y salgo de mi habitación. Bajo las escaleras una a una con toda la tranquilidad, una ves abajo voy a la sala donde, como todas las mañanas, no hay nadie ya que mis padres se van muy temprano al trabajo. —¡Buenos días, señorita! —saluda una de las empleadas sirviéndome el desayuno. —¡Buenos días, Matilde! —saludo sentándome en el comedor. —Señorita, su desayuno —me sirve para ir nuevamente a la cocina. Veo la hora, todavía es temprano, termino de desayunar con tiempo de sobra así que decido pasar a recoger a las chicas, tomo mi celular para enviarles un mensaje por el grupo que tenemos. ~Las Diablas~ Descripción: Las Divas Inalcanzables —La cerebrito: Chicas, hoy paso por ustedes. —La Fiestera: ¡Genial!, mi padre ayer me castigo quitándome el carro por llegar a casa borracha. —La mil amores: Sorry bebés, pero el rico y sexy de Diego pasa por mi hoy. —La Loca: Que bueno, por que tengo mi auto en el taller. —La Fiestera: Ay no Ingrid, ese idiota a estado con casi medio instituto. —La mil amores: Lo sé, pero el cabrón es un dios en la cama. —La Diva: Esooo perra. —La mil amores: La que no es perra, no próspera. —La Fiestera: Jajaja. —La cerebrito: ¿Porque será que no me sorprende ese comentario? —La mil amores: Tranquilas bebés, es sólo por el momento en lo que encuentro a alguien que lo haga mejor. —La Loca: Que perraaa. —La mil amores: Ya vinieron por mi, chao bebés las veo ahora en el insti. —La Loca: Usen protección. —La Diva: Cuidado con la odiosa de Aisha. —La mil amores: Tranquilas bebés, todo está controlado. Ay no, estás chicas si que están locas, guardo mi celular en mi mochila y tomo las llaves de mi auto para luego salir de la casa. Veo que afuera esta Sergio recostado en el auto con los brazos cruzados. —¡Buenos días, señorita Ivanov! —me saluda con una sonrisa enderezándoce. —¡Buen día, Sergio!, lo siento pero hoy me voy en mi auto tengo que pasar por las chicas —sigo mi camino al garaje pero su voz me detiene. —No puedo dejar que usted vaya sola, señorita —que molesto es. —No iré sola Sergio, los escoltas irán como siempre —no sé por qué me trata como si todavía fuera una niña, ya tengo dieciséis años no cinco ni diez. —Pero usted sabe que su padre se molestará si se va sola, además, recuerde que todavía no puede conducir porque es menor de edad y no tiene licencia —es verdad, todavía soy menor de edad por lo tanto no tengo mi licencia, ¡maldición!. —Esta bien, tú ganas —camino hasta el quien me abre la puerta enseguida y me extiende su mano ayudándome a subir. —Gracias —cierra la puerta para luego el subir y poner el auto en marcha. —¿A quién recogeremos? —pregunta con la mirada fija en la carretera. —Primero pasaremos por Bonnie, luego por Adara y después por Tasya —le digo mientras reviso mis r************* . —¿Por la señorita Ingrid, no pasaremos? —me mira por el espejo retrovisor. —No, irá a recogerla alguien más —contesto apagando mi celular para posteriormente guardarlo en mi mochila. Llegamos a casa de Bonnie, Sergio sonó la bocina para indicar que salga ya. Después de unos segundos la veo salir. —¡Buen día, señorita Weber! —le abre la puerta y la ayuda a subir. —Hola Sergio —regresa el saludo con una sonrisa entrando al auto. —Hola Ali —me saluda con un beso en la mejilla—, creí que vendrías en tu auto —dice empezando a sacar un espejo y un labial de su mochila. —Si, pero no me dejaron solo por no tener mi licencia —hago puchero. —¡Oh!, ya veo, tenemos que solucionar eso pero te faltan dos años y será un poco complicado —no entendía nada de lo que decía solo le prestaba atención—. Hay que hablar con las chicas y ponernos de acuerdo -dice lo último poniéndose un labial rojo, sin entender de que hablaba solo asentí. Luego de un rato llegamos a casa de Tasya la cual apenas escuchar la bocina salió, Sergio como hizo anteriormente la ayudo a subir. —¡Hey perras! —nos saluda con un beso en la mejilla a cada una—. ¡Hay Bonnie me encanta ese labial rojo que traes!, te hace ver los labios más grandes —la mira sonriendo. —¿Si?, mi madre me lo compro es de Victoria's Secret —acomoda su cabello hacia atrás. Recogimos a Adara, todas íbamos cantando y bailando, Sergio solo sonreía y debes en cuando nos miraba por el espejo retrovisor. Ya luego de recoger a las chicas nos encontrábamos llegando al instituto, Sergio estaciona el auto para después salir y abrir la puerta ayudándonos a bajar. —Gracias —le agradezco con una sonrisa. —No es nada señorita, recuerde que vendré a recogerla —me mira a los ojos de una forma que no logro descifrar pero solo asiento y el me sonríe—. Bien señoritas me retiro -pasa su mirada por cada una para terminar en mi, sube al auto y lo veo desaparecer en la carretera. Caminamos por los pasillos captando la atención de los demás estudiantes especialmente chicos, también algunas chicas pero estas nos miran con odio. Nosotras, se podría decir que somos "populares", pero solo porque somos por decirlo así las más bonitas y porque hacemos buenas fiestas. Llegamos hasta nuestros casilleros, la primera clase que tocaba era la de gimnasia así que guardamos todas nuestras cosas y solo sacamos la ropa para cambiarnos, de repente un grito hace que nos asustemos. —¡Chicaaas! —grita llegando a nosotras. —¡Joder! ¡¿por qué mierdas tienes que gritar?! —la regaña Tasya colocando una de sus manos en su pecho. —¿Qué pasa? —pregunto más tranquila al ver que se trata de mi pelirroja amiga. —Fiesta... hoy... en casa de Thiago y estamos todas invitadas —grita Ingrid sonriendo y aplaudiendo como loca. —¡Oh por Dios! —grita Bonnie emocionada. —¡Perra, me asustaste!, creí que era algo malo —comenta Tasya rodando los ojos. —¿En serio? ¿cómo conseguiste que nos invitarán? —pregunto sorprendida. —¡Por fin podré asistir a una de sus fiestas! —exclama Adara emocionada como niña pequeña. —Pues... tengo mis trucos nena —me guiña mostrando una sonrisa—. La la fiesta es en la noche, a las nueve en su casa. Todas tienen que ponerse bien hermosas —pone sus manos a cada lado de su cintura sin borrar su sonrisa. —No sé como carajos lo conseguiste, ¡pero eres la mejor! —exclama Adara abrazándola y besándola por todo el rostro. —Si si, pero cálmate que nos están viendo —Adara para y todas volteamos, todos nos veían raro, nos miramos unas con otras echándonos a reír. Suena la campana indicando el inicio de las clases, paramos de reír al instante y corremos hacia los vestidores ya que no nos hemos cambiado por estar hablando de la fiesta. —¡Mierda!, el profesor nos va a mandar a detención por llegar tarde o través —habla Adara preocupada poniéndose la camiseta. —Si, y esta vez dudo que nos perdone —contesto colocándome los tenis. Terminamos de cambiarnos y corremos hacia el gimnasio donde vemos que la clase ya ha iniciado, mierda. —¡Señoritas! —pasa su mirada por cada una de nosotras—, díganme sus nombres para poder ponerles que están presentes y que no se escaparon —¡Oh Dios!, es un nuevo profesor, se ve joven como de unos veinticinco o veintisiete años, es alto, piel bronceada, ojos cafés claro, cabello castaño, mandíbula marcada y un cuerpo bien formado, trae una camiseta que deja sus trabajados brazos al descubierto, veo como las chicas lo miran embobadas. —Alison Ivanov —hablo ya que ninguna contesta. —Las demás señoritas —voltea a verlas en especial a Ingrid. —A-Adara, Adara White —contesta recuperando la compostura. —Tasya Rose. —Bonnie Weber. —Muy bien, y la señorita... —mira a Ingrid, se quedan mirando fijamente unos segundos hasta que ella contesta. —Ingrid Grey —le contesta con una sonrisa coqueta, el también le sonríe pero vuelve su vista a la lista que tiene en sus manos. —Muy bien, como verán soy ahora su nuevo profesor de gimnasia y como es mi primera clase les perdonaré el haber llegado tarde. Me presento, soy Adal Stepanov, su nuevo profesor —sonríe viendo a Ingrid la cual no ha apartado la mirada de el ni un segundo, y como no hacerlo, si esta bien bueno el profesor. —¿Qué le pasó al otro profesor? —le pregunta Bonnie al nuevo profesor. —Le salió una mejor oferta de trabajo. Bien señoritas, ahora vayan a correr con los demás compañeros que luego tendrán un partido de Voleibol —todas salimos a correr con los demás estudiantes a excepción de Ingrid quien se queda hablando con el profesor. —¿Segura que también correrás? —se me acerca Adara preocupada. —Recuerda lo que pasó la última vez —habla Tasya esta ves también preocupada acercándose a nosotras. —Lo sé, tranquilas, si es el caso que no me siento bien pararé así que no se preocupen —les sonrío y ellas solo asienten no muy convencidas. Mas tarde... La clase ya a acabado y la verdad que estuvo divertida con el nuevo profesor pero al parecer en poco tiempo se lleva muy bien con Ingrid ya que hablaban mucho, además de las miradas que se daban de ves en cuando. Nos encontrábamos cambiando, todas estaban muy calladas algo que no es común ya que comúnmente suelen pasar hablando cualquier estupidez todo el tiempo. —Cómo que el nuevo profesor se la pasó mirando todo el tiempo a Ingrid ¿no? —dice Tasya de repente captando la inmediata atención de todas. —Es muy guapo —comenta Adara entre suspiros. —Lo bueno es que nos perdono por haber llegado tarde —habla esta vez Bonnie, colocándose la falda. —¿Ingrid, estás bien? —pregunto preocupada ya que está muy callada y no ha hablado nada después de la clase, no es algo común en ella. —Todo bien, mejor apúrense para poder llegar a tiempo a la siguiente clase —contesta colocándose los zapatos escolares. En serio que está rara, pero bueno no insistiré... Por el momento no, ya después que esté más relajada le preguntaré lo que le pasa.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR