_¡Apresúrate! No les gustará que los hagamos esperar. _¡Ya voy!-Respondí, acomodando mi ropa que aún se había quedado atascada debido a que me vestí a las apresuradas. Miré por unos segundos atrás de mí, observando cómo había dejado a Emilia plantada en el pasillo, en cuestión de minutos luego de haber estado ambos dentro de aquél pequeño armario. Me sentía culpable al respecto, sobre todo, al estarle ocultando realmente el porqué me iba. Resultaba ser que las cuentas en la residencia se volvieron cada vez más difíciles de sostener, sumado a claramente, los pagos arancelarios que debíamos hacer en la universidad. A pesar de que tenía pequeños trabajos temporales de medio tiempo, el dinero casi nunca alcanzaba lo suficiente. Por lo que, más temprano que tarde, gracias a unos contacto

