Fingiendo que no veía las expresiones en su rostro, le otorgué una amplia sonrisa mientras cerraba la puerta del auto. _Hola mamá.-Saludé. _¿Quién era ese muchacho? Preguntó sin siquiera devolverme el saludo. Al oírle aclaré mi garganta ante la tan cálida bienvenida -nótese el uso de sarcasmo- de su parte. _Sólo es un compañero de clases, mamá. _¿Y qué es lo que quería de ti un domingo?-Preguntó encendiendo el auto. _Sólo me estaba preguntando por unos apuntes, mamá.-Solté con algo de fastidio, rodando mis ojos. Ella se mantuvo en un silencio dubitativo durante unos cuántos segundos, para luego chasquear su lengua sonoramente, llamando mi atención. _Es difícil creer que gente así puede llegar a estudiar algo. Fruncí mi ceño, mirándola extrañada. _¿Qué dices? Ella se encogió de h

