Estados Unidos
/New York/
Adara
Le doy un sorbo a mi taza de café y regreso mi atención a la pantalla de mi computadora. Miraba las noticias y salió en primera plana el desastre que hubo en el evento de Anderson, su casa quedó hecha trizas. En algunas fotos pude ver a las personas salir del edificio apresuradamente.
Leo algunos títulos cómo: es el segundo golpe que Enrique Anderson recibe. Primero en su empresa y ahora en su casa. ¿Será que el empresario tiene enemigos? ¿Quién está haciendo ésto y por qué? Etc, etc, etc. Todos hablan de eso.
—¿Madrugaste?— entra Siria a la oficina.
—Algo así— respondo, sin despegar mi mirada de la pantalla.
—¿Qué miras?— inquiere con curiosidad.
—El tema de toda la ciudad— Giro la computadora a su dirección y se acerca inclinado su cuerpo para quedar más cerca de la pantalla y leer lo que yo leía.
—En boca de todos— articula, cuándo deja de leer.
—Ya me imagino cómo ha de estar la prensa tras de él.
—No lo van a dejar en paz hasta que encuentren algo mejor.
—Buenos días— entra Nick.—¿A quién no van a dejar en paz?
—Anderson— señalo.
—La prensa lo tiene en la mira.
—Pobre.
Estaba recuperándose del escándalo de su empresa. Tendrá que hacer una remodelación entera de su penthouse ahora que lo dejamos irreconocible.
Después de un rato Nick me llevó al pasillo y me dijo que ya tenía la información personal del hombre del hospital, solo le falta confirmar la dirección de su casa para ir hacia el. Le dí las gracias y terminó dándome un abrazo diciendo que todo estará bien y que acabaremos con esto. A las nueve de la mañana Alicia nos llamó para decirnos que la reunión sería a las once en punto para que asistamos.
Se llegó la hora acordada y entramos junto con otros equipos (entre ellos el de Gabriela) a la sala de juntas. Somos quince equipos en total. Tomamos asiento esperando que Carlos de por iniciada la junta.
—Cómo bien leyeron los documentos: todos ustedes participarán en una masacre que se llevará a cabo en Francia, en la ciudad de París. Habrá un "desfile de moda" dónde cientos de mafiosos y criminales estarán presentes.
—¿Acaso somos policías para combatir el mal?— preguntó un hombre.
—Los van a matar por petición de un clan, todos ahí son sus enemigos y quieren acabar con ellos— explica.
—¿Desfile de modas y reunión de mafiosos?— pregunté.
—El desfile lo harán para reunirse y hacer tratos unos con otros. Toda la manada estará junta y será más fácil de exterminarla. Aunque también lo hacen para beneficio de la marca que también está involucrada en todo esto.
—¿Cuál será nuestro puesto?— preguntó Gabriela y Carlos se soltó dándonos toda la información necesaria.
Todos en equipo fuimos al departamento de armamento a revisar las armas y explosivos sutiles que íbamos a necesitar. Se nos dió otro nombre y entre todos estudiamos los puntos del edificio, las salidas, las entradas y cómo estaba estructurada la construcción para ver que tan fácil sería hacer volar el lugar.
Las modelos (entre ellas Tiana, Gabriela, Siria y yo) nos pusimos en contacto con la empresa. Íbamos a participar en el desfile con un identidad completamente diferente a la nuestra.
Desgraciadamente íbamos a trabajar juntas aquí en las instalaciones y en Francia.
(...)
Liam
Sonrío con satisfacción al recordar lo que Adara está haciendo. Sabía que mi dulce tormento no se iba a quedar con los brazos cruzados. Ahora es ella la que intenta averiguar quien la busca. El rol cambió, esta vez ella es la investigadora y me fascina que las cosas hayan tomado ese rumbo.
—¿Quieres acompañarme?— la voz de mi madre me saca de mis pensamientos. Se me había olvidado que estaba en mi despacho parloteando no sé que.
—¿A dónde?— pregunté, sin ninguna idea de lo que me estaba hablando. Tampoco iba fingir que sabía, ni tan siquiera me interesaba.
—¿No me estabas poniendo atención?
—No— soy sincero.— ¿Lo vas a repetir o no? Tengo cosas que hacer.
Suspiró antes de hablar.—Te había dicho muchas cosas, pero te haré un resumen...habrá un desfile de moda en París, quiero ir y te preguntaba si querías...
La interrumpo.—¿Por qué no va Emir contigo?
—A tu padre no le gusta ese ambiente...
La vuelvo a interrumpir.— A mi tampoco.
—Tú estas conmigo y tu padre no va estar aquí, va a ir a Canadá en unos días.
—Entonces ve tú sola— me encojo de hombros.
—¿Por qué no vas conmigo?
—Tengo cosas que hacer.
—¿Más importantes que yo?— Sí. Tengo que atrapar a mi dulce tormento.
—No empieces con los chantajes— la señalo. Béatrice es la mujer más chantajista que he conocido.
—¿Me dejaras ir sola?— sigue con su drama.
—Hombres van a cuidarte.
—Quería otro tipo de compañía— Sigue con lo mismo. Solo logra exasperarme.
—Llévate a Anna— propongo.—Se llevan bien, llévala a ella— así me deshago de ella por unos días. Ha estado reclamando lo de las fotos todavía y me provoca dolores de cabeza.
—¡Es una buena idea!— se levanta emocionada.—Iré a verla, adiós.
Se va dejándome solo en el despacho. Doy un suspiro y me levanto para salir e ir a mi habitación. Camino dentro de ella y me detengo a admirar la imagen que reposa en una de las paredes de mi habitación.
Adara, con su cabello n***o recogido, sonriendo a las personas que se acercaban a su compañero a conversar un poco. Sus ojos grises reflejan la tormenta que conlleva conocerla, su cuerpo tentador que me provoca con tan solo imaginarla.
Esa noche llevaba un vestido rojo ajustado, mentiría si dijera que no le quedaba a la perfección. Tan solo con mirarla me daban ganas de arrancarselo a ahí mismo y follarla en una de las habitaciones. Me contuve demasiado al bailar con ella, por un momento en medio de la pista me separé de ella por la erección que me había provocado tener su cuerpo con el mío.
Entro al baño y me despojo de mi ropa para entrar a la regadera y poder bajar la nueva erección que había nacido con ver la obra de arte que estaba en mi habitación. Por ahora la admiraba por una imagen, pero muy pronto la voy admirar teniéndola de frente.