Planes a futuro.
Capitulo 1.
Seguramente se preguntarán, ¿Qué pasó ese magnífico día de la petición de mano sorpresa que me había hecho Stefano?
Luego de que hiciera la pregunta. Que tanto anhelaba escuchar mi corazón, y de haber llorado de felicidad al ver ante mí al hombre que amo, haciéndome la propuesta. Muchas cosas han pasado en estos meses.
Ok. Contaré todo desde aquel momento.
Cuando Stefano me hizo la pregunta, las lágrimas de felicidad invadieron mis ojos y recorrían mis mejillas, lo miré ahí arrodillado frente a mi, esperando una respuesta, pues los minutos se hacían eternos y aún no decía nada.
Stefano volvió a repetir la pregunta, comprendiendo que estaba en shock en ese momento.
-Lismarry Olivo, desearía poder pasar el resto de mi vida a tu lado, y contar innumerables amaneceres junto a ti, recorrer el mundo de tu mano. Y amarte solamente a ti. ¿ Quieres casarte con este loco soñador que te atesora?- Dijo Stefano esperando con esas palabras romper el shock que me tenía presa.
Sonreí sabiendo que no era un sueño. Que era lo más real que había podido pasarme, y dije asintiendo con la cabeza que si, ya que mi voz no salía en ese momento.
Estiré mi mano para que el pusiera el anillo de compromiso. Y después de eso se levantó a abrazarme, y darme un beso. Y secó son su pañuelo mis lágrimas.
- Perdón, si tarde en responder. Pero si me lo vuelves a preguntar mil veces, las mil veces te digo que si. – Susurré a su oído-
Comenzaron a llegar las felicitaciones por parte de los presentes, y cuando mi madre hubo bajado del escenario, me abrazó, siendo cómplice de Stefano para está sorpresa.
Y pensar que no quería bañarme para venir .. jajaja.
-Mi dulce niña, ahora cumples tus sueños, y has logrado cosas a tu pulso, y con empeño, y ahora vas a casarte con este hombre, que ha estado contigo y la familia cuando más necesitamos. Y espero sean muy felices. -Dijo mi madre entre melancólica y alegre.
-Hay, mamá, mira que prestarte para hacerme esto en sorpresa…. Te juro que te pasa… - Le dije para amenizar el tema-
-Ella es la cómplice perfecta, -Dijo Violet – acercándose para felicitarnos- Y bueno ya tendré una hermana, con la que hacerle la vida imposible a Stefano.- Dijo de nuevo viéndolo, ella sabía cómo provocarlo-
Mi querida amiga Ibeth, quien había comenzado a llorar a mares, se me acercó diciendo:
-Espero que en esta nueva etapa, siempre estés bien. Y si este jovencito que está ahora pidiendo tu mano te hace algo. No dudes en avisarme. Que me encargo de el.
Stefano la miró sabiendo que ella compartía por completo mi felicidad. Y sonrió benevolente.
Después de Miles de felicitaciones, transcurrió la cena sin problemas. Hasta que uno por uno fueron saliendo los invitados de aquel salón y nos quedamos solos. Ibeth quiso ir a casa con mi madre. Ya que no aguantaba más sus doloridos piecitos, y Violet se retiró también a casa de Stefano para ver a sus niños.
Nosotros por otro lado, teníamos en planes una celebración sorpresa en el mismo hotel. Algo más íntimo entre Stefano y yo.
Cómo la primera vez que estuvimos ahí, me besaba cada que podía, y al subir al elevador me tomó entre sus brazos como quien carga a una muñeca.
Entramos así a la misma suit del hotel donde había pasado el incidente del cóctel. Y terminé bañada en vino.
-¿Habías estado planificando todo esto a mis espaldas?- Dije esperando para ver si respuesta-
-Pues desde que salí del hospital, más o menos.
- ¿Cómo convenciste a mi madre?
- Eso fue lo más difícil a decir verdad, me llevo una semana entera a la que fui un día de visita. Y comenté todo lo que tenía en mente. La verdad no quería que salieras herida. Y prometí por todo lo que tengo en este mundo que no te haría sufrir. Así ella acepto. Y de hecho ella sugirió hacer así la pedida de mano.
-Mira tu …. Cómo se confabulan en mi contra.
- Jajajaja… Pues puedo decir que soy un futuro yerno afortunado, por qué tengo la confianza y bendición de mi suegra. Muchos no tienen ese lujo.
Dijo poniéndose en pie para buscar una botella de Champagne. Sirvió las copas y me volvió a decir.
- El momento que te quedaste callada. Casi me derrumbó, pensé que me había anticipado mucho. Que quizá era muy rápido para todo esto. Pero desde el accidente no quiero perder el tiempo. Y quiero poder ser feliz contigo.
-¿Amor, cómo no quieres que me quedé en shock, si se supone que venía a una reunión, con tus socios y resulta que era mi pedida de mano?
-A decir verdad, resultó todo bien.
- Si, por fin estamos comprometidos y nos vamos a casar.
-¿Y cómo quiere la futura señora de la Cueva su boda?
-Ohhh . Aún no me lo creo, pero quiero algo familiar, pequeño. Que no estén muchos medios. Algo más pequeño creo yo.
-Sabes que Violet estará pensando en grande.
- Seguro. Ella invita hasta el presidente. Pero quiero algo entre nosotros. Es más si fuera solo tu y yo no me importaría.
-Vez que eres especial. Cualquier otra persona en tu lugar pediría la catedral de Italia, para la boda y una playa privada para la boda civil, pediría mil rosas de exportación si no son más… y en cambio tú quieres estar solo tu y yo. No creo que me equivoqué en aquella decisión.
-Lo importante es que nos amamos mucho. Y que sea con quién sea que fuera a la boda. Vamos a estar al fin solo los dos casados.
Entre sorbos de champagne y conversaciones de planes. Futuros la noche nos brindaba una calidez que nos llevó a estar una vez más juntos. Aquella cama de aquel hotel era fiel testigo de cuánto amaba a aquel hombre y de cuánto necesitaba de el. Cuánto quería mi alma esos besos y caricias que no se limitan a nada y hacer el amor sin nada que pudiese distraernos, al final solo el y yo siempre es un plan que termina bien.
Nos amamos hasta terminar extasiados de cada uno. Y dormimos juntos, entre sus brazos el mejor, lugar para descansar.