Capítulo 1

1563 Palabras
  Narra Dante Flashback:   “Doce años antes”   De verdad no puedo creer como una chica tan linda pueda llevar tanto odio en su corazón, aquí estoy tranquilamente comiendo ese delicioso sándwich que con mucho amor y sacrificio mi madre preparo esta mañana.   De verdad fue demasiado difícil encontrar este lugar para evitar encontrármela, es hermoso verla pero prefiero no hacerlo porque eso significa dejar que ella me moleste.   —Oye tú—es ella, oh rayos…debí esconderme mejor.         Levanto la mirada y veo  como sus ojos color claros y su cabello castaño claro deslumbran, eso es por el sol que hay detrás de ella.   —¿Qué... —trago saliva —¿Qué necesitas Marian?     —Ay pero miren está asustado, ay ternurita —frunce el ceño—¿Sabes que odio a los becados como tú? Además de que…—me mira de arriba abajo—Dame ese sándwich creo que evitar dejar que te lo comas te va hacer un gran favor—lo toma y lo tira a la basura.     Miro como ese sándwich termina perdiéndose en ese gran bote basura.   Trago saliva y la veo con mis ojos humedecidos.   Ella sigue sonriendo victoriosa mientras  que yo solo no puedo dejar de pensar en el sacrificio que le costó a mi madre  conseguir cada ingrediente que llevaba ese sándwich.   Después Marian solo se da la vuelta y da unos pasos adelante, aunque de pronto se detiene y se devuelve hacia mi mientras coloca su mano sobre su cintura para luego chasquear un par de veces sus dedos.   Ella es hermosa es la niña rica y popular de la preparatoria, cualquiera la obedece con solo chasquear sus dedos. Yo era el mismo chico rico hace algunos meses hasta que estafaron a mi padre, la única diferencia es que yo era y sigo siendo noble para nada me aprovechaba de mi estatus financiero.     —Creo que recibirás una pequeña lección—menciona Marian mientras ve sus uñas.   —Por favor Marian, ya es suficiente con que me hayas tirado mi sándwich, por favor basta—digo con seguridad por lo que ella enseguida solo se sonríe.     —Chicos enciérrenlo, enciérrenlo en esa bodega —apunta hacia la bodega de limpieza.     Esos chicos me toman de los brazos y me encierran, le suplico a Marian que me deje salir pero ella no lo hace, solo se escuchan sus pasos alejarse.     Permanezco durante horas ahí, e incluso el timbre de salida sonó hace algunas horas, tengo mucha hambre y sed, me he cansado de gritar y nadie me escucha.   De pronto se escuchan unos pasos y después de eso se escucha como mueven la puerta.   Aunque después ya no se escucha nada, debe ser mi imaginación me digo a mi mismo tratando de pasar saliva para controlar la sed que siento.   Segundos después la puerta se vuelve a mover esta vez no puede ser mi imaginación por lo que enseguida me levanto y muevo la puerta pero esta no abre.     Rayos, digo mientras vuelvo  a sentarme. En fin permanecí ahí hasta el amanecer del día siguiente cuando la señora de limpieza fue en busca de algunos productos de limpieza.     —Dante ¿Qué haces aquí—menciona esa señora quien a pesar de estar pasado de peso me ayuda a levantarme.     —Dante, los profesores te han estado buscando desde ayer por lo que veo aún no lo sabes ¿Cierto? —frunce el ceño esperando alguna respuesta de mi parte.   —¿Qué debo saber? —me tiemblan los labios.   —Tu mamá, tu papá y tus abuelos —agacha la mirada—Ellos… ellos murieron ayer en la madrugada durante un incendio—sigue frunciendo el ceño.   —¿Qué? —siento mis ojos humedecerse.   Fin de Flashback   Desde ese día, desde ese día mi vida cambio, no solo perdí a mi familia si no que un odio en mi corazón creció, creció para esa persona que incendio mi casa porque después de meses la policía declaro que fue un atentado, un atentado del mismo estafador de mi padre así como también creció  mi odio por esa niña hermosa de ojos claros si ella no me hubiera encerrado ese día yo hubiera podido estar algunas horas más con mi familia, sinceramente hubiera sido mejor terminar con ellos y no terminar odiando como odio a esas personas.   Estoy parado aquí portando mi uniforme de policía, sí después de crecer y de pasar tres años en un orfanato para  ser liberado a los pocos años y pensarlo durante un tiempo me decidí convertirme en agente policial , después de eso y de años de entrenamiento y estudio   para ser exactos  diez años al fin estoy haciéndome pasar por un infiltrado más, vaya ahora me toco ser guardaespaldas pero el guardaespaldas de uno de los empresarios más importantes del momento el cual se hace llamar Lissandro.  En fin estoy en un operativo muy peligroso estoy de infiltrado y eso no me ha costado mucho que digamos ya que ser guardaespaldas ocupa algunas mismas cosas que hago cuando estoy en servicio.   Hoy es mi día de descanso así que debo presentarme a la oficina del jefe.   Camino por los pasillos de la comisaria, estoy aquí para llevar mi reporte, sigo caminando hasta llegar con el jefe.      —Buenos días señor—muestro respeto.   —Vaya, vaya Dante vuelves locas a las chicas de esta comisaria, lástima que jamás les hagas caso, deberías de tener un poco más de vida social—menciona mientras toma mi informe.   —No es mi prioridad señor, sabe que la ley es mi prioridad—digo con seriedad.     —Vamos Dante minimiza esa seriedad, en fin tu reporte está muy bien detallado, si seguimos así pronto encontraremos algo que nos lleve a dar con las malas movidas de ese tipo, tenemos que encontrar pruebas de que es un estafador—deja mi informe para luego ponerse de pie—¿Qué tal un café? Yo invito, cámbiate  de ropa ¿Quieres? es tu día de descanso, te espero en la sala de espera.     Asiento con la cabeza para luego ir a mi locker y sacar ropa e ir hacia los vestidores.   Minutos después estoy en la sala de espera, para enseguida seguir los pasos de mi jefe.     Él me ha traído a una cafetería, la cual queda algo lejos de la comisaria.   —Buenos días—menciona una chica con una bella sonrisa.   Una sonrisa que estoy seguro de haberla visto en algún momento de mi vida.     Esos ojos color miel que a pesar de esas gafas se ven muy lindos y ese cabello es… No, creo que estoy alucinando, de todos modos es mejor que no sea porque si es juro que la odiaría con todo mí ser.   Cierro mis ojos y después solo trago saliva para finalmente pedir mi café expreso.     Narra Marian…     Ese chico es muy guapo pero por qué se puso así antes de pedir su café.   En fin paso el pedido a mi compañera.   Volteo a ver hacia la entrada y veo como vienen esos tipos a molestar de nuevo.   Rayos, mi padre debió meterse en problemas de nuevo, ah mi padre no le fue suficiente con que nos haya dejado en la ruina, no le basto gastarse toda su fortuna en juegos y apuestas si no que sigue con lo mismo de siempre.   Frunzo el ceño mientras veo como se acercan  a mí para luego tomarme del brazo y arrastrarme a una de las mesas y sentarme con brusquedad.     —Tu padre dijo que hoy tendríamos el dinero que aposto y perdió hace una semana, dijo que nos pagaría, el muy imbécil aposto sin traer completo lo apostado—dice un tipo calvo con un arete en su oreja derecha.     —Yo no sabía ¿Él volvió apostar? —digo atemorizada.   —Le dijimos muy claro que si no pagaba, vendríamos a buscarte para que tú nos pagues, así que saca el dinero que el jefe nos espera—golpea la mesa.     Cierro los ojos y después los abro.     —Yo no sabía por favor esperen un poco más aún no me pagan —les suplico.   —El dinero—grita mientras me alza una de sus manos.     Vuelvo a cerrar los ojos esperando una  bofetada pero no siento nada.     —No tolero que toquen a una mujer—menciona ese hombre alto, fornido y de ojos verdes.   —No te metas—dice ese tipo tratando de soltarse del agarre de ese hombre.     Él solo los ve con seriedad mientras sostiene con una sola mano el brazo de ese tipo mientras que su otra mano la tiene en el bolsillo de ese traje el cual le queda a la perfección.     —Que no te metas—dice otro tipo el cual le suelta una patada.   Por lo que ese hombre solo cierra sus ojos en forma de molestia para luego responder con un golpe al tipo que tiene tomado y después patear a los otros dos.   Wow, estoy demasiado asombrada por su tenacidad y fuerza.     Después de unos minutos él ha golpeado y sometido a todos, por último sin previo aviso  toma mi listón del cabello y  ata al último tipo y lo hinca.     —Llama  a la policía, él se hará cargo—menciona mientras apunta a su compañero para luego irse.  
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