La voz estrangulada y confusa de Derek me tranquilizó como un jarro de agua fría. Estaba justo a nuestro lado, contemplando a su tío y a su hermana gemela completamente desnudos, con la polla de su tío enterrada en el coño de su hermana. Su expresión era a partes iguales de sorpresa y lujuria, y me di cuenta de que debía de llevar allí unos minutos, pues estaba visiblemente excitado, con la polla apretada contra la parte delantera de sus pantalones cortos. Jayme se recuperó primero. "Amigo... ah... ¿podrías darte la vuelta un momento, por favor? ¿Deja que nos vistamos?". Le costaba aparentar calma, pero le temblaba la voz e incluso antes de separarnos pude sentirlo temblar. Sentí náuseas y, de repente, frío. "Voy a...", dijo Derek con una voz que sonaba como si la estuviera escuchando a

