Después de tanto drama con aquella tonta pelea; curé a Christian y subí a la habitación con Michael para también curar sus golpes y tratar de bajar su nivel de alcoholismo. —Ésto será divertido.—Susurró Michael luego de haberme cargado y haberme llevado a la fuerza dentro del cuarto de baño. —¡Bájame!!—Grité mientras lo golpeaba. Cuando por fin tocaba el suelo, era demasiado tarde, me encontraba en la ducha, bajo la regadera de agua fría. —Idiot..—Iba a decir, y aquella palabra fue interrumpida por un beso que Michael plantaba en mi. Dejándome sin alguna respuesta. Un beso deseoso y apasionado, lento y con necesidad, tomando mi cintura y moviendo sus manos por el resto de mi cuerpo. Haciendo que de forma involuntaria, mi cuerpo pidiera más y más. Nuestros labios encanjaban perfecta

