Los días pasan y sigo aquí, sola. Lejos de mis esperanzas, de mis sueños y aspiraciones. Miro adelante, a mi alrededor, a los costados… y no veo más que cadenas. Cadenas. Todo lo que me rodea es maldad, odio, engaño y conspiración. Recuerdo aquellos días hermosos en América, cuando todavía no lo habíamos perdido todo y aún no habíamos regresado. Mamá y papá bailaban frente a todos, celebrando su aniversario de bodas. Había tanto amor, tanto romance en el aire, sin temor a las miradas envidiosas o eso es lo que creía. Mis amigas y yo la pasábamos increíble; a veces se quedaban a dormir conmigo. Compartíamos una habitación, charlábamos de chicos o jugábamos a "verdad o reto". Pero al recordar aquella vida, me doy cuenta de que era una existencia vacía de amor. Mis padres siempre fueron

