CAPÍTULO 50 – Saúl (Intentando que Laura esté bien) Desde que vi aquella marca quemada en el dibujo de Izan, el mundo dejó de sonar igual. Era como si cada ruido se hubiera vuelto más agudo, cada silencio más profundo, cada sombra más larga. Caminé hacia la cocina de nuevo, sosteniendo el papel con discreción, intentando calmar la respiración antes de que Laura lo notara. No podía permitir que se diera cuenta. No ahora. Ella estaba preparando los almuerzos para los niños, tarareando una melodía suave que siempre repetía cuando quería parecer tranquila. Conozco bien ese gesto; es música para contener angustias. Me quedé unos segundos mirándola desde el pasillo, y por un instante sentí un golpe de culpa tan fuerte que casi tuve que apoyarme en la pared. Quería protegerla, sí. Pero tambi

