CAPÍTULO 65 – Saúl Hay noches que no quiero que terminen. No porque tema al día siguiente, sino porque el presente se siente completo. Esta es una de ellas. Laura duerme a mi lado, con la respiración pausada y el cuerpo relajado, como si por fin hubiera dejado de luchar incluso en sueños. La observo sin tocarla durante unos segundos, solo mirándola, grabando en mi memoria cada detalle. La forma en que sus labios se entreabren ligeramente al respirar. El mechón de pelo que cae sobre su frente. La calma. Durante años, la imaginé así miles de veces. Y ahora está aquí. Me acerco despacio y apoyo la mano sobre su cintura. Laura se mueve un poco y se acerca más a mí sin despertarse. Su espalda encaja contra mi pecho, y ese simple gesto me llena el corazón de una forma que no sabía que aún era
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