Casi algo. LUCY en cuanto Dylan se fue, regresé a mi cama en donde me quedé dormida con el aroma que quedó impregnado en su playera. Al día siguiente, mi almuerzo fue breve, puesto que mi madre está molesta, así que mientras más la evite mejor. Al llegar al colegio, mis ganas de ver a Dylan eran grandes, y odio reprimir mis emociones en mi mochila. Bajaba infraganti del coche pensando que mi madre no me diría nada, puesto que todo el camino al colegio se la llevó en una llamada. Fue erróneo pensar que dejaría las cosas así. —Lucy, quiero que evites a ese tal Cristopher —ordena con su dedo índice. —Claro, mamá. Déjame anotarlo en mi lista de ignorados; por cierto, si sigo así, dejaré de hablar con la mitad de la escuela —respondí sarcástica, fingiendo escribir en mi mano con mi plum

