Casi algo. DYLAN De mi mente surgieron mil incógnitas: ¿está así por la mancha, en la cama o por lo que me quiere decir? ¿Qué me querrá decir? ¿Tendrá que ver con lo que escuché? ¿Y si ya sabe quién es su papá? ¿Y si me adelanto y le digo lo que escuché? ¿Pero y si lo arruino? Mejor la dejo hablar. Ella se sentó, parece que le preocupa mi reacción y, si es así, empiezo a preocuparme. —¡oh! Esto es vergonzoso —. Se distrae al ver su marca. —No te avergüences, que me encantó provocarlo —. Respondí juguetón sentándome para ponerme mis pantalones. Le provoqué una sonrisa mientras me veía poner mi pantalón. Y después, cuando metí mi playera en su cabeza. —Yo también te amo como no lo imaginas, pero no nos desviemos, que es importante, quiero que te enteres por mí y no por terceros —. D

