CAPÍTULO VEINTICINCO Thor, lleno de rasguños y dolrido, estaba sentado al lado de esta extaña hoguera natural que ardía de la roca. Reece, matus, Conven, O’Connor, Elden e Indra estaban sentados a su lado. Los siete estaban agotados, apoyados contra la roca, apenas capaces de mantener los ojos abiertos. Thor nunca se había sentido tan agotado en su vida y sabía que aquello no era natural. Había algo en el aire aquí, relacionado con el extraño vapor que se levantaba y desaparecía, que lo hacía sentir extasiado. Sentía como si cada paso pesara casi media tonelada. Thor pensaba en la bajada que habían hecho, a través de aquel túnel interminable; afortunadamente el túnel se había inclinado, y la velocidad de su resbalón se había suavizado y, en la base, había un suelo de suave musgo n***o,

