CAPÍTULO VEINTISÉIS Darius despertó de unos rápidos y turbulentos sueños a la primera luz del amanecer por el sonido de un cuerno de la aldea-un sonido bajo y de lamento que hacía que le dolieran los oídos- e inmediatamente supo que había problemas. Nunca se hacía sonar este cuerno salvo en emergencias fatales y solo lo había oído sonar una vez en su vida, cuando era un niño pequeño. Fue cuando uno de los aldeanos había intentado ecapar y fue atrapado por el Imperio, torurado y ejecutado delante de todos ellos. Con una profunda sensación de presagio, Darius saltó de la cama, se vistió rápidamente y salió corriendo por la puerta de su cabaña, con Dray a su lado, a sus pies durante todo el rato. Inmediatamente, pensó en loti, y en la reunión del día anterior en la aldea. Los aldeanos había

