– Buenos días, Rose – antes de si quiera tener los ojos en su totalidad abiertos, los resultados de una noche sin protección, hacen una aparición fenomenal – Oh, lo siento, lo siento. Intento, no descargar mi furia con él. Pero, no lo logro. Mis manos envían la primera cosa que logran sostener. Xavier se queja. – ¡Mi amor! – hasta ese momento, me doy cuenta que, era su teléfono. Agradezco que no haya sido el mío, y lamento que estará incomunicado por el día de hoy –. ¡Mujer! Pero qué impulsiva eres. No quiero se impulsiva. Mucho menos, tratarlo de pésimas maneras, pero, el príncipe sabe cómo me siento, especialmente en las mañanas. La mayor parte del tiempo estoy despierta debido a que el embarazo me provoca insomnio, y cuando logró dormir, ¡Xavier me despierta! – Deberías largarte

