CAPÍTULO 6

4102 Palabras
"Hay dos tipos de secretos; los que se pueden contar y los que no" Lo primero que hizo Jungi fue comenzar a desabotonar la camisa que Jaesook estaba usando ante la mirada atenta y ansiosa del pelinegro, cuyo pecho se inflaba por la respiración irregular y acelerada. Jaesook se mordió el labio sin dejar de mirar cómo el Choi se deshacía de esta, poniéndose cada vez más nervioso a causa del m*****o endurecido latiéndole debajo de la ropa de Choi mientras que uno a uno los botones iban cediendo ante las manos rápidas del mayor hasta revelar la ligera camiseta sin mangas que traía debajo de la camisa. No podía entender cómo era que Jungi lucía tan sexy haciendo algo tan simple como quitarle la camisa, pero así era, y todos esos pensamientos nada más lograban excitarlo más y más, logrando que la espera fuera agónica y la anticipación creciera rápidamente. Jaesook levantó los brazos para ayudar a Jungi a deshacerse también de la camiseta y poder comenzar de una vez, pero el mayor tenía otros planes y no se la quitó, sino que se la dejó sobre los ojos haciendo que Jaesook no pudiera ver nada más allá de la tela. Incapaz de predecir qué haría Jungi a continuación, se estremeció por completo cuando sintió los labios del mayor sobre su cuello, pero no se mantuvo mucho tiempo allí sino que comenzó a bajar lentamente con los labios, trazando un camino de besos por todo el torso desnudo del menor, pasando por sus clavículas, su pecho, su estómago. Allí por donde pasara la boca ajena, Jaesook sentía la piel ardiendo, por eso pudo respirar bien apenas Jungi se detuvo. — ¿Qué ocurre, Jaesook? —. Preguntó con fingida inocencia—. ¿No te gusta? —Sólo hazlo —. Pidió, ignorando lo ronca que le salió la voz—. Hazlo ahora. Acatando su pedido, Jungi por fin quitó su bóxer azul del camino y dejó libre a su endurecido m*****o, este alzándose completamente erecto frente al rostro del menor. La mano ajena lo rodeó por completo y apretó antes de comenzar a masturbarlo con ritmo acelerado, y Jungi jadeó de alivio porque necesitaba esa atención. Jaesook siguió moviendo la mano arriba y abajo por su pene, presionándole la punta con el pulgar, alternando entre un ritmo rápido y ligero con un ritmo lento y opresivo. Pero lo que verdaderamente lo enloqueció fue sentir de repente la lengua de Jaesook sobre sus testículos. Un fuerte "¡oh!" salió de sus labios en cuanto Jaesook comenzó a lamerlos junto con la base de su m*****o, complementando ahora los movimientos de la mano con la acción de los labios y lengua sobre toda su zona erógena. El menor envolvió primero uno y luego otro, succionando suavemente y jugueteando con la lengua al tenerlos dentro de la boca, y soltándolos con un sucio sonido de pop cada vez que los dejaba salir para engullir el otro. Jungi estaba seguro de que no le faltaba mucho para llegar al orgasmo, y aunque se moría por aquella liberación, lo único que quería era tener la boca de Jaesook sobre su pene durante la eternidad dándole aquel placer indescriptible. Esto era algo que Jaesook jamás había podido siquiera imaginar mientras fantaseaba con su jefe. La realidad era un millón de veces mejor que todo lo que su mente había creado casi desde un mes atrás, y eso teniendo en cuenta que su repertorio de fantasías con Jungi era muy amplio, pero nada se comparaba a lo que estaba sintiendo en ese instante. Entonces Jaesook lo hizo ver las estrellas cuando envolvió su glande con la boca, comenzando a lamer y succionar la parte más sensible de todo su m*****o, concentrándose en eso durante varios segundos antes de simplemente engullir su pene entero. Un balbuceó que pretendía ser algo como "oh, mierda, Jaesook, mierda" escapó de los labios del pelinegro, ya no podía siquiera coordinar lo que pensaba con lo que decía, pero poco le importaba. Jungi llevó una mano a la cadera de Jaesook para mantenerlo en esa posición y comenzó a subir y bajar la cabeza. Ahogaba los jadeos clavándole las uñas en la piel al menor, quien simplemente podía gemir el nombre de Jungi. Estaba a punto de llegar, por mucho que intentara contenerse aquello era demasiado y pronto se vendría, el temblor de todo su cuerpo y el hormigueo en el bajo vientre eran prueba de ello. Se sintió desarmado por completo, relajó todos los músculos del cuerpo mientras que el corazón le latía como loco en el pecho debido a su pulso acelerado. Un segundo después, sintió las manos de Jungi subir por su torso y luego las tuvo en el rostro, se encontró con un despeinado y sonrojado Jaesook que lo miraba limpiándose la comisura de los labios (hinchados, enrojecidos y húmedos) con el dorso de la mano, quitándose los restos de saliva, y Jungi anotó aquella imagen del mayor como la visión más erótica que podía recordar. Con todo lo vivido, en realidad, porque aquello había superado absolutamente todas y cada una de las fantasías que había tenido, estaba seguro de que le serviría para masturbarse durante, al menos, todo un mes o incluso más. —Aún no he acabado contigo —advirtió Jungi Se sentó en la cama para quedar frente a Jungi, acercándose poco a poco a sus labios con la intención de demostrarle con un beso que estaba más que dispuesto a seguir toda la noche si así le apetecía. Entonces Jungi se relamió los labios con una sonrisa ladina y terminó por acortar la distancia, llevando una mano a la nuca de Jaesook y jalando su cabello para obligarlo a echar la cabeza hacia atrás. Ante un leve quejido de parte del menor, el pelinegro llevó los labios a su cuello y lamió su nuez con lentitud, sus rostros estaban pegados al punto de respirar el mismo aire. Jungi sonrió con pedantería como única respuesta. Caminó hacia un cajón del cual sacó una caja de preservativos antes de regresar a la cama, y una vez que estuvo allí se sentó al borde para dejar en evidencia que dentro de la caja tenía nada más sobres de lubricante. Jaesook observó atentamente, esperando a que Jungi se untara la sustancia en los dedos o algo así, pero se limitó a dejar todo sobre la mesita de noche para luego girarse hacia él. —Date la vuelta —ordenó—. Y abre las piernas para mí, bebé. Obediente, Jaesook hizo exactamente lo que el mayor le indicó. En otro momento probablemente le daría vergüenza o incluso se negaría a comportarse tan sumiso, pero luego de haber visto el placer que Jungi podía darle no iba a poner ninguna objeción a nada que el chico le dijera. Así que se recostó sobre su vientre, dejando los brazos a los lados, y abrió las piernas para darle lugar a Jungi para sentarse entre estas, lo cual el mayor rápidamente hizo. Una vez que se acomodó entre sus piernas, Jungi le pidió que levantara un poco el trasero y colocó una almohada entre su m*****o y la cama, logrando así que la entrada de Jaesook quedase totalmente expuesta a él. Jaesook se mordió el labio con anticipación, y aunque intentara mirar al mayor apenas lograba verle el rostro por sobre el hombro, Jungi al notarlo llevó una mano a su nuca para impedírselo mientras soltaba una risa que le erizó la piel al menor. —Relájate —soltó, sonando mucho menos demandante que antes—. Te haré sentir muy bien, pero tienes que confiar en mí. Todavía manteniendo su labio prisionero entre los dientes, Jaesook terminó por asentir y relajarse, decidido a confiar en Jungi. Apenas cerró los ojos el mayor ya se lanzó al ataque, colocando las manos sobre su trasero para separarlo un poco, dejando paso libre a su estrecha entrada. Jaesook estaba muy seguro de que Jungi debía ponerse lubricante para dilatarlo sobre los dedos, o mínimamente podía utilizar la saliva para hacerlo o de lo contrario le dolería y hasta podía hacerle daño, pero no escuchaba a Jungi hacer tal cosa, de hecho el mayor todavía no había quitado las manos de su trasero, por lo cual comenzó a alarmarse un poco. Sin embargo, Jaesook confiaba en Jungi por algún motivo desconocido, y se obligó a mantenerse tranquilo y dejar hacer al mayor, porque suponía que el chico realmente sabía lo que hacía. Pero de repente Jungi mordió y lamió su trasero, y toda la tranquilidad se le fue a la mierda cuando sintió cómo su entrada era invadida por la lengua del mayor. Jaesook nunca pensó que aquello podría sentirse bien, cuando lo consideraba le parecía sucio, extraño y hasta imaginaba que sería infinitamente incómodo, por no decir que se moriría de la vergüenza si alguien alguna vez pasase la lengua por el interior de su trasero, pero ahí estaba, elevando más y más el trasero contra el rostro de Jungi mientras se deshacía en gemidos y pedía por más sin un poco de pudor. Y Jungi no oponía resistencia, parecía muy conforme con complacerlo, por lo que siguió embistiéndolo con la lengua, probándolo, succionando con ahínco, logrando que la pequeña habitación se llenara de los gemidos del pelinegro y de ese ruido pervertido que se producía cuando su lengua se introducía en lo más profundo del menor. Era insano que existiera algo tan placentero, Jaesook sentía que en cualquier momento podría estallar de tan bien que se sentía. Jungi se detuvo de repente, pero antes de que Jaesook pudiera siquiera pensar en protestar, el mayor introdujo un dedo en donde segundos atrás se encontraba su lengua. La entrada se le estrechó, presionando el dedo de Jungi, pero este no se inmutó sino que trazó círculos con el dedo dentro del menor hasta que la intromisión dejó de ser dolorosa y molesta y volvió a ser tan placentera como lo de momentos antes. Así, una vez que Jaesook comenzó a moverse contra la mano de Jungi, pidiéndole de manera indirecta que siguiera, Jungi agregó un segundo dedo y no tardó en mover los dos en forma de tijera, abriéndolos y cerrándolos dentro de Jaesook. Los gemidos de Jaesook eran tan escandalosos que Jungi se acercó a su oído para decirle que si no se controlaba lo amordazaría, aunque aquella amenaza no hizo más que estremecer al pelinegro por lo sensual que se oía algo así viniendo de labios del mayor. Sin embargo, Jaesook obedeció y se cubrió la boca con la mano para amortiguar lo ruidoso que estaba siendo, y recién entonces notó que el mayor estaba masturbándose, o eso suponía por los sutiles gemidos que el mayor dejaba escapar. Pero no tuvo mucho tiempo para pensar en ello porque Jungi introdujo un tercer dedo y comenzó a embestirlo con ellos, y en ese momento Jaesook se preguntó si no estaría en el cielo porque así se sentía. Los dedos de Jungi entraban y salían de él, y a Jaesook le parecía tan placentero que no podía creer que cuando habían comenzado le había molestado un único dedo. Si así se sentía con tres dedos, ¿cómo sería cuando Jungi entrara en él? Necesitaba averiguarlo urgentemente. —Estoy listo —balbuceó jadeante—. Jungi, estoy listo, hazlo. La falta de respuesta de Jungi le parecía algo habitual, pero en cuanto pasaron varios segundos y Jungi seguía penetrándolo con los dedos, Jaesook supo que o bien no lo había escuchado o lo estaba ignorando. Entonces, en un momento de lucidez, ¿tenía que rogarle ahora? ¿De eso se trataba? Si eso tengo que hacer para que me folle, al diablo, pensó Jaesook. En ese punto le importaba poco el orgullo, lo único que quería era sentir a Jungi dentro de él. Si para eso tenía que ponerse de rodillas y rogarle al chico, y una mierda que lo haría. —Por favor, Jungi, hazlo —suplicó, moviendo el trasero contra los dedos del mayor—. Fóllame, por favor. — ¿Eso quieres? —Preguntó Jungi, la voz ronca—. ¿Quieres que te folle, bebé? —Sí, sí, por favor —insistió Jaesook—. Por favor. Entonces Jungi quitó bruscamente los dedos de Jaesook y llevó ambas manos a su cadera, colocando una a cada lado, y haciendo que levantara un poco más el trasero. Apenas el mayor le rozó la entrada con la punta del pene Jaesook volvió a gemir y soltó un impaciente "¡por favor!", anticipando demasiado lo que estaba a punto de suceder. Y entonces, al fin, Jungi entró en él con un gemido ronco. Comenzó por adentrar la punta lentamente, susurrándole cosas que Jaesook apenas comprendía para tranquilizarlo, y no se detuvo hasta que no estuvo por completo dentro del menor. Decir que dolía sería mentir, Jungi lo había preparado lo mejor posible y por ello apenas sentía un poco de escozor, pero aun así el mayor se quedó completamente quieto mientras esperaba a que Jaesook se acostumbrase a la intromisión porque Jaesook se había puesto tenso sin notarlo. Momentos después fue Jaesook quien inclinó el trasero hacia arriba buscando más contacto, y todo indicaba que Jungi interpretó aquello como el permiso para moverse porque eso hizo. Las embestidas empezaron lentas y delicadas, Jungi se limitaba a llegar hasta el fondo y luego retirarse hasta el punto de que sólo quedase el glande dentro de él. Poco a poco fue aumentando la velocidad y la fuerza con la que lo penetraba, y Jaesook no podía hacer más que gemir y moverse al compás del mayor, yendo hacia atrás cuando Jungi iba hacia adelante porque lo único que necesitaba en ese momento era sentir cómo se hundía dentro de él. Jungi entonces se echó hacia atrás, sosteniéndose sobre las piernas, y llevó consigo a Jaesook, haciendo que terminase sentado sobre él. En esa nueva posición Jaesook fue capaz de girar la cabeza lo suficiente para poder besar a Jungi, llevando una mano a la nuca ajena para mantener sus bocas unidas, prácticamente saltando sobre el pene de Jungi, auto penetrándose, mientras que el mayor lo ayudaba moviendo la pelvis en círculos dentro de Jaesook. Jungi recorrió todo su cuerpo con ambas manos y se dispuso a masturbarlo con una mientras arañaba su pecho con la otra, ambos gimiendo como locos dentro de la boca del otro. Jaesook estaba peligrosamente cerca del segundo orgasmo. —Voy a correrme de nuevo —le informó al mayor separándose apenas—. Estoy cerca, Jungi. —Hazlo, bebé —fue la respuesta del mayor—, hazlo para mí. Con esto dicho, Jungi se sujetó de su cadera para embestirlo con fuerza hasta el fondo, quedándose quieto durante unos segundos nada más para volver a la carga con estocadas cada vez más violentas que tenían a Jaesook hecho un lío de gemidos. El pelinegro echó la cabeza hacia atrás y cerró los ojos en cuanto supo que estaba a punto de correrse, y entonces alcanzó el segundo orgasmo con el nombre de Jungi en los labios, manchándose a sí mismo y manchando también la cama del mayor. Jungi recién cuando Jaesook se corrió dio unas últimas estocadas y se permitió irse también, llenando el interior del menor cuando se corrió sin salirse de él. Apoyó la frente sobre el hombro de Jaesook mientras ambos se recuperaban, el único ruido ahora siendo sus jadeos y sus intentos por recuperar el aire, y entonces Jaesook sintió cómo todo su cuerpo se relajaba cuando Jungi llevó una mano a su cabello para acariciarlo. El cansancio luego de tremenda experiencia le cayó de golpe con las suaves caricias de Jungi, se sentía exhausto y lo único que quería hacer era tirarse en la cama y dormir por tres días. — ¿Te arrepentirás de esto, bebé? —Preguntó Jungi en un susurro—. ¿Te arrepentirás o lo disfrutaste? —Fue increíble... —logró responder, cada vez más rendido—. Nunca me arrepentiré de esto. El sonido del golpeteo de unas teclas despertó a Jaesook, este un poco cansado se reincorporó a su realidad, pesadamente abrió los ojos de manera lenta, aún debía comprender muchas cosas pero no por ahora, le dolía un poco la cabeza y claro que su trasero también, sentía cierto ardor no uno insoportable pero si un tanto incómodo. Al fin abrió los ojos escasamente para observar a Jungi que se encontraba sentado en un pequeño escritorio frente a la cama, estaba tan metido ahí que lo observó con apenas su ropa interior puesta, tecleaba rápidamente sin siquiera mirar el teclado, ¿qué acaso no pensaba en otra cosa que no fuera  trabajar?, rió por lo bajo, estaba haciendo una pregunta retórica, pues, él era exactamente igual, Baek siempre le planteaba la misma pregunta. — ¿Estás despierto? —. La voz del mayor inundó la grande habitación, ¿acaso Jungi tenía ojos en su espalda? — Mm —. Soltó un ruido proveniente de su boca para afirmar — Toma una ducha si quieres, debo terminar esto —. Pausó su habla un momento antes de responder unos mensajes de texto —. Vamos a desayunar — Gracias —. Jaesook no sabía ni que decir, ¿tenía que agradecer?, no lo sabía, estaba demasiado confundido — Sales de la habitación y el cuarto de baño está hacia la izquierda en la antepenúltima puerta —. Jungi al fin giró su mirada para observarle atento —. ¿Quieres que te preste ropa? — No, no es necesario, la mía está limpia, sólo me voy a bañar y vengo —. Jaesook negó con sus manos y Choi le dedicó una pequeña sonrisa. Jaesook se levantó de la cama una vez que Choi regresó su vista hacia su pc, parecía una chica de secundaria al dar pequeños brincos de la emoción que le daba saber que todo eso no era un sueño, era jodidamente real, su felicidad estaba que radiaba hasta que ese pequeño gran detalle le acaparó su mente; SoonMin. De inmediato sintió un balde de agua fría caerle encima, ¿de verdad le estaba haciendo esto a su mejor amiga?,  se sintió fatal pero de alguna manera no se arrepentía, le gustó haber hecho algo así, le gustó que eso estuviera mal, le gustó que Choi Jungi fuera alguien prohibido. — Hyung, tome una toalla para secarme —. Jaesook habló para hacerle saber a Jungi que ya estaba ahí —. ¿No te vas a bañar tú? — No te preocupes por la toalla, puedes tomarla —. Jungi se levantó del escritorio y estiró su cuerpo un poco —. Me he bañado por la mañana, sólo me falta cambiarme, dame un segundo nene Jaesook se sintió desfallecer al escuchar la palabra "nene" de la boca de Choi, sintió una corriente eléctrica recorrerlo de pies a cabeza, se sentía tan bien. No demoraron más de quince minutos para tomar todas su pertenencias y bajar al piso de abajo, por lo ocurrido ayer Jaesook no había tomado el tiempo necesario de observar la casa de su hyung, era linda, tenía ese toque elegante que le gustaba mucho, no era grande ni pequeña, tenía una medida considerablemente buena. — ¿A dónde quieres ir a desayunar? —. Preguntó Choi al tomar las llaves de su auto — Mmm, ¿conoces el restaurante que está en Ewha? Ese que es muy bueno — Si, lo ubico —. Jungi por segunda vez mostró una sonrisa pero esta era más tierna, quizá le alegraba ver la emoción de Jaesook al decirle que quería ir a Ewha. Min se acercó peligrosamente colocando sus manos en la cintura de Jaesook —. ¿Te arrepientes? — No te voy a mentir que por la mañana dude un poco y sentí culpa pero lo he pensado y creo que en cualquier momento hubiera aceptado de igual forma — Sólo vamos a vivir el momento, ¿quieres? —. Choi acercó sus labios hasta sentir contacto con el menor, de nuevo los besaba y si que se sentían demasiado bien Se quedaron así un buen rato, dándose mimos y besándose hasta acabarse sus labios, era algo que ambos querían desde hace mucho pero recién se atrevieron a confesar es obvio que querrían hacer eso por horas y horas pero no todo se puede. El sonido de la puerta se hizo presente haciendo que Jaesook bufara bajamente.   —Voy a ver quién es —. Jungi habló por sobre los labios de Jaesook, el cual mordía y no pensaba dejarlos ir tan fácil —. Voy rápido a ver quién es y regreso bebé Jungi se separó lentamente y se apresuró a observar la cámara para toparse con SoonMin, inmediatamente giró su vista hacia Jaesook diciéndole con los labios que era Soon. Ambos entraron en pánico. — Amor —. Se escuchó decir a la chica una vez que entró a la casa antes de que siquiera Jungi le diera el acceso ella ingresó el código — Soon —. Sonrió al observarla mientras dejaba sus zapatos para cambiarlos por unas sandalias color lila — ¡Buenos días! —. Se acercó para besarle, un casto beso fue depositado ya que Choi lo detuvo — Hay alguien en casa —. Jungi señala a Jaesook — ¿Jaesooknie? ¿Qué haces por aquí? —. Soon corrió hacia él  para abrazarle—. Lo siento por no poder estar contigo cuando ocurrió lo de tu abuela. — No te preocupes pequeña, estoy bien — ¿A qué venías? —. SoonMin no quitaba su cara de felicidad, le alegraba ver a su amigo Jaesook — Estuvimos toda la noche intentando cerrar un negocio —. Jungi se metió en la conversación — Si, fue difícil, pero no imposible — Ya veo, obvio que debió salir de maravilla, quédate a desayunar Jaesooknie, he traído cosas para desayunar juntos — No, no, ya debo irme — Anda, no lo niegues —. Soon arrastró a Ji hacia el comedor —. Siéntate, voy a cocinar SoonMin sacó de sus bolsas un paquete de Tteokbokki ya listos e ingredientes para preparar Manduguk, Bibim gukso, entre otros platillos. Jaesook se ofreció varias veces a ayudar pero la chica no le dejaba. — Déjala, sabes que ella es siempre así —. Musitó Jungi sentado al otro lado de la mesa Decir que no se sintió incómodo sería mentir, estaba demasiado incómodo y más al ver el comportamiento tan empalagoso que tenía SoonMin con Jungi le estaba irritando. El desayuno pasó tranquilo, la única que hablaba era Soon mientras Jaesook y Jungi sólo respondían o añadían comentarios cuando era necesario de hacerle. — Bonhwa hyung! —. Jaesook se levantó de la mesa cuando su teléfono sonó, no era necesario gritar aquel nombre pero quería también jugar un poco con el mayor — Hola Jaesook, ¿cómo estás? —. Bonhwa se escuchaba tan amable como siempre — Genial, ¿y tú? —. Pese a estar un poco alejado de la mesa intentaba hablar un poco fuerte — Me preguntaba si querías salir hoy por la tarde — Claro, tengo la tarde libre, sin problema — ¿Quieres que pase por ti a tu casa? — Si no tienes problema, te mando la dirección de mi casa en un momento —. Jaesook estaba realmente divertido al ver de reojo la expresión del Señor Choi, estaba que echaba humo — Pasó en tres horas — Nos vemos, maneja con cuidado Bonhwa —. Y colgó Regresó a la mesa para terminar lo poco que quedaba de su comida, observó a Choi el cuál le ignoraba, era obvio que estaba más que enojado. — Pequeña, debo irme, un amigo acaba de quedar conmigo, la comida estuvo genial —. Jaesook sonrió y se levantó de nuevo de la mesa —. Muchas gracias por la estadía Jungi, estoy contento con el cierre de negocio … — Creía que una reunión contigo iba a ser imposible Yi —. Bonhwa bebía su caramel macchiato — Siento mucho lo ocurrido Bonhwa —. Jaesook tomaba un batido de frutos rojos —. Mi abuela falleció ese día — Baek me mencionó algo pero no te lo dije por respeto a la memoria de tu abuela — Sigues siendo tan educado —. Sonrío al chico con gafas oscuras — ¿Sigo siendo? —. Bonhwa sí que era estúpidamente guapo cuando se lo proponía — Si, siempre has sido tan genial — Me alegra que me prestes atención — ¿Cómo no hacerlo? Eras un chico con un CI +145 y uno de los mejores jugadores de fútbol americano — Me haces sentir importante — Eres simplemente Wow —. Jaesook no mentía, de verdad admiraba demasiado a Bonhwa Señor Choi 4:10 pm ¿La estas pasando bien? Jaesook 4:25 pm De maravilla Señor Choi 4:27 pm Me alegra demasiado. Jaesook 4:28 pm ¿Y cómo estás tú? Señor Choi 4:31 pm Oh ya sabes, demasiado ocupado 4:31 pm Solo me preguntaba cómo estabas. Jaesook 4:32 pm Bueno ya que lo sabes, me tengo que ir Señor Choi 4:34 pm Bye
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