CAPÍTULO 7

3101 Palabras
"A veces me enojo tanto conmigo mismo porque me juré que me mantendría alejado de la tentación pero aquí estoy, una vez más, sintiendo un poco demasiado".  -Flashback-   Era invierno en Daegu, las calles solían ser muy frecuentadas por las personas, pues, la noche buena se avecinaba, las montañas a sus alrededores atrapaban el aire frío haciendo que este fuera un poco más soportable. Un niño de tez pálida jugaba con un chico morocho de sonrisa cuadrada en el patio de su casa. — No te golpee tan fuerte Dakho, no seas un tramposo —. El mayor de los dos intentaba calmar al menor ya que este estaba llorando — Lo hiciste, eres malo hyung — ¿Si? Pues tú eres hermoso —. Jungi sonreía — Dices eso porque quieres que esté bien con que me hayas golpeado con la pelota — Dakho, mañana estarás bien y para mi seguirás siendo hermoso — Eres malo Jungi —. Dakho cubrió su rostro evitando que el mayor notara su sonrojo — ¿Quieres saber un secreto Dak? —. Choi enarcó las cejas con felicidad — Si, si quiero —. Sabía que Dakho era un fisgón de primera y eso iba a matarlo de curiosidad — Me gusta alguien, pero no sé cómo decirle —. Choi miró fijamente a Tae — Sólo díselo — Le acabo de decir — ¿Y qué te dijo? — "Sólo díselo" —. Jungi sonrió ante la cara de confusión del menor —. Eres un tonto Dakho — Pues es que no me digas cosas que no entiendo — Me gustas tú — ¡¿Qué?! —. Dakho se levantó de golpe —. Jungi hyung, tú... ¿de casualidad leíste mi diario y ahora te estás burlando de mí? — ¿Qué? ¿De qué hablas Dakho? — Es que tú a mí me gustas pero tengo el presentimiento de que ahora tú te burlas de ello —. Jungi no dijo nada más para depositar un pequeño beso en los labios de Dakho — ¿Crees que me estoy burlando? —. Jungi de nuevo regresó a depositar otro beso pero esta vez ejerciendo un poco más de presión al contacto y quedándose así un poco más de tiempo, no sabía besar en absoluto pero en el fondo sabía que permanecer así era suficiente — ¿Qué están haciendo? —. La voz de la madre de Jungi se hizo presente —. Aléjate de mi hijo —. La señora empujó a Dakho de manera brusca haciendo que golpeara su cuerpo con el suelo — Mamá —. Jungi corrió hacia Dakho para ayudarle a levantarse —. ¿qué te pasa? — ¿Por qué Dakho te esta haciendo hacer esas cosas asquerosas? ¿te esta obligando verdad? —. La mamá de Jungi estaba que rompía en llanto —. porque no, tú no pudiste hacerlo porque querías, ese niño te obligó, dime que te obligó — No, no me obligó a nada, yo besé a Dakho, yo lo hice — No, eso no es verdad, él te obligó —. La madre del mayor tomó a Dakho fuertemente del brazo —. Lárgate de mi casa, eres un niño sucio que vino a contagiar a mi hijo —. Dakho no decía nada, sus lágrimas caían, no sabía qué era lo que había hecho mal, pensaba que su ropa o sus manitas estaban sucias pero al mirarlas todo estaba limpio, su madre le había puesto su ropa más bonita y recién lavada porque le había dicho que iría a la casa de su hyung, también hizo memoria y no recordaba estar enfermo para contagiar a Jungi, no entendía — Deja a Dakho —. Choi quiso dar pelea pero fue en vano, su madre lo empujó para sacar a Dakho de su casa, una vez que hizo aquella acción regresó por su hijo —. Debemos ir a la iglesia, debes ir a hacer 500 reverencias, ahora mismo, debes disculparte con dios — ¿De qué hablas? ¿Disculparme de qué? ¿No ha dicho dios que debemos amar y ser amados? — Debes amar a una mujer, debes casarte y darme nietos — No, tú estás mal, dios no ve mal que yo ame a un hombre — ¿Amas a esos mocos? ¿Estás loco? — Mi primer amor no se suponía que fuese alguna chica, no me gustan las chicas — ¡¿Que rayos dices Choi Jungi?! Veo que ese mocoso de verdad te metió ideas tan huecas, lo peor es que recién me doy cuenta, que ciega estaba, vamos a la iglesia — ¿Rezarle a un santuario de mentiras? Ese día Jungi regresó con las rodillas rojas y a punto de sangrar, llegó a su cama a llorar del dolor, no sólo del físico, también del dolor sentimental, ¿cómo podían decirle tanta basura a una alma tan noble? le juraron que si seguía con esos pensamientos se iría al infierno. Quiso aferrarse, quiso luchar, fue donde Dakho y prometió no darse por vencido, fue a verle a escondidas tantas veces, aunque su madre le obligara a despertarse a la 5 am para ir a rezar, aunque todas las tardes tuviera que hacer reverencia ante un dios que desconocía, eso era amor, un amor puro. Hasta que un día decidieron llevarle lejos, donde nunca más volvió a saber de su primer amor, Kim Dakho. Su estadía en el extranjero fue algo que no le hizo cambiar sus ideales, tuvo tantas parejas sexuales hasta perder la cuenta, estaba frustrado con su vida, tan dolido de ser fuertemente criticado por sus seres queridos, quería regresar a Corea para hacerle saber a sus padres que no iba a cambiar en absoluto que a su hijo le seguía gustando el pecado, iba a hacerlo hasta que una fuerte noticia fue dada. "Tu madre tiene cáncer" ¿qué le quedaba? ¿Hacerla infeliz hasta que su esperanza de vida disminuyera? o ¿hacerla feliz mientras podía?. Optó por la segunda opción, por eso ahora estaba a un mes de su boda, de la boda que lo haría el hombre más estúpido de la tierra. Y es que, estaba tan frustrado, de verdad que no quería casarse ya que sería un gran paso del cuál no estaba listo para dar pero todo lo estaba haciendo no por su felicidad, lo hacía por la felicidad de su madre. Sólo estaba dispuesto a actuar de la manera más acorde posible y aun que sabía que el orgullo le haría más fuerte, también sabía que le haría menos feliz. . . . Estaba tan enojado consigo mismo, porque muy en el fondo tenía esa sensación de que estaba permitiendo que sus sentimientos se pudran, que ese sentimiento se extendiera como una enredadera repentina, retorcida, porque se había jurado a sí mismo que sería independiente, que podría llevar las cosas por su propia cuenta, juró que se mantendría alejado de la tentación, del pecado, de las cosas sucias, pero ahí estaba, una vez más, incursionando en el arte de sentir un poco demasiado. — Gigi Cariño, voy a quedarme hoy y mañana, ¿no hay ningún problema verdad? —. SoonMin había estado en la casa de Jungi desde la mañana en cuando se fue Jaesook — ¿Qué te dije acerca del Gigi, Soon? —. Jungi bufó molesto — Dijiste "Eso suena muy femenino, no me llames así" —. SoonMin se burló e imitó la voz de Jungi de manera femenina —. Y yo te dije que para mí ibas a ser Gigi hasta el día que nuestros hijos nacieran —. Pasó a lado del pelinegro y recogió el canasto de la ropa — ¿Qué haces? — Voy a lavar tu ropa — ¿No crees que para eso está la lavandería? — Pues cuando nos casemos yo la voy a lavar así que acostúmbrate Choi —. Soon sonrió y subió al cuarto de Choi Jungi no sabía por qué ahora más que nada la presencia de SoonMin le irritaba más de lo normal, quizá era porque sabía que la boda estaba cerca, a casi un mes de que la desgracia le llegara. — No hace falta que hagas eso —. Jungi siguió a la castaña escaleras arriba — Tienes un tiradero Jungi, parece que pasó un tornado en esta habitación —. Jungi se rió de acordarse que efectivamente él y Jaesook fueron un tornado juntos — Lo siento SoonMin, no vas a poder quedarte este fin de semana — ¿Qué? — Debo terminar de arreglar unos negocios Jungi no podía decir en qué momento o en qué lugar, qué palabra o que mirada había servido de base. Lo que sí podía decir es que para cuando se dio cuenta ya estaba metido hasta el cuello, ya estaba sintiendo, un poco demasiado. La relación de confianza con Bonhwa iba creciendo y eso era genial, Jaesook estaba feliz por conocerle más a fondo, recordaba que Bonhwa siempre había sido un chico popular en la Universidad por ser conocido como "El Inteligente guapo" y es que era así, él siempre se había encargado de dar los discursos de bienvenida para los de nuevo ingreso e igual iba a todos los concursos de conocimiento regresando con medalla de oro, era simplemente genial. — ¿Entonces estas diciendo que te daba vergüenza hablarme? —. Jaesook sonreía mientras caminaba sobre el pasto frente del río Han. — ¡Sí! Yo te veía en la biblioteca y decía "Wow, este chico es lindo" —. Bonhwa sonrió cabizbajo —. Siempre quería hablarte y por ende tengo muy presente el tema de cuando te ayude a bajar un libro, fue la única vez que me dirigiste la mirada mocoso — Es así —. Jaesook igualó el gesto y la palabra "mocoso" invadió su mente, se sintió raro por haber pensado en Jungi. Esa semana no lo había visto porque había tenido que salir por temas laborales, se suponía que saldrían el domingo también pero eso no fue posible. Justo ese tiempo le había sentado de arrepentimiento y es que le había dado tantas vueltas al asunto, se sentía un asco de persona, ¿cómo era posible que le estuviera haciendo algo así a su mejor amiga? porque SoonMin fue tan amable cuando él llegó a Seúl, ella le ayudó demasiado cuando había días donde el dinero no le era suficiente para comer, ella sí que fue un brazo donde se apoyó constantemente y hacerle algo así le daba asco. — Jaesook —. Sintió como alguien le tomaba por el hombro —. ¿Sigues aquí conmigo? — No, me fui hacia el país de las maravillas — Te hubiese recomendado que visitaras Omelas pero, ese final fue trágico —. Bonhwa chasqueo la lengua, estaban ahora detenidos cerca de una lámpara con escasa iluminación — Leí ese libro, Omelas  —. Jaesook miró directamente hacia Bonhwa — Bueno... ¿Esta es la parte dónde nos besamos? — ¡Bonhwa! —. Jaesook  no pudo evitar echarse a reír — ¿Qué? Hay una lámpara con escasa iluminación y el ambiente me grita "Bésalo" — ¿Quieres besarme? — ¿Quieres que te bese? — Quizá pueda que suceda algún día — Quizá nunca suceda—. Se escuchó una tercera voz un tanto rara, Jaesook al voltear su mirada se encontró con un chico de jeans  rasgados, polera negra y chaqueta de cuero del mismo color, portaba un cubre  bocas y gorro, evitando observar su rostro pero de algo estaba seguro, era Choi Jungi. — ¿Quién es él? —. Bonhwa miró confundido hacia ambas partes — Es mi... —. Jaesook no sabía que decir, ¿Su jefe? No, lo que había dicho hace unos momentos no lo decía cualquier jefe, pero realmente ¿Qué era de él? Sí, esa era la cuestión, ni siquiera sabía qué eran — Digamos que soy un amigo cercano —. Jungi tomó a Jaesook de las muñecas — ¿Crees que dejaré que te lleves a Jaesook? Puede que seas una mala persona o peor aún, un asesino en serie — Si, aja, mira, cierra el culo que voy a llevarlo conmigo — Jaesook, ¿vas a irte con él? — Bonhwa tomaba de la otra muñeca al nombrado — Él es —. Estaba balbuceando —. Es un amigo de la infancia y ahora está portando el papel de hermano mayor, seguramente si no me voy con él le dirá a mi madre y ella es un poco exagerada, ya sabes — Oh —. Bonhwa inmediatamente liberó el agarre del que tenía preso a Jaesook — Si, debemos ir donde su madre porque quería hacer video llamada con ambos —. Jungi habló — Nos vemos luego Jaesook, salúdame a mi suegra —. Bonhwa guiñó un ojo y mordió su labio antes de dar media vuelta e irse — ¿Suegra? —. Choi bufó molesto —. Y la única cosa que lo va a saludar va a ser mi puño en su jodida cara — Jodida y sexy cara —. Corrigió Jaesook ganándose una mirada de molestia por parte del mayor No dijo nada antes de comenzar a seguirlo donde se supone estaría su auto estacionado. Era pleno viernes por la noche, estaba seguro que vería a Choi hasta lunes por la mañana pero obviamente no fue así, por alguna extraña manera no estaba enojado e inclusive estaba algo feliz —sólo un poco— de que haya ido hacia él. — Y la verdadera pregunta de la noche es, ¿qué hacía el Señor Choi justo en el momento crucial de mi primer beso? —. Jaesook soltó aquello una vez que estuvo sentado en el asiento del copiloto — Sorpresa, me has descubierto, puedo tele transportarme —. Esta vez Choi ya se había deshecho de su "disfraz" que había usado — Que buen disfraz Jungi, te juro pensé que era el mismísimo Ji Chang Wook — Entonces, ¿Ibas a dar tu “primer beso” con ese bastardo? — Puede que sí — ¿No quieres dar tu primer beso con este bastardo que está sentado a tu lado? — Puede que sí — ¿Quieres que este bastardo te haga correrte en un auto? — Puede que sí — ¿Quieres que este bastardo te haga sentir tan genial en un auto, bebé? — Mierda Jungi —. Jaesook estaba cediendo, esa lucha interna que se había planteado toda la semana de nuevo se iba al carajo, no estaba bien, definitivamente esto no estaba bien — ¿Ahora no puede que sí? —. Jungi hablaba por sobre sus labios, peligrosamente cerca — Sólo, no le digas a... —. No logró terminar aquella oración, aquel nombre "SoonMin", cuando sus labios fueron atacados, era un beso que se sentía bien, Jungi sabía a gloria. Beso tras beso se escuchaba en el auto, era algo bueno que el Hyundai de Choi tuviera las ventanas blindadas porque estaba seguro que eso no se quedaría en simples besos, de eso estaba seguro al sentir la mano de Jungi por sobre su piel, justo debajo de su polera. Un leve gemido salió cuando Jungi pellizcó uno de sus pezones, se estaba poniendo duro y es que Jungi tenía ese efecto en él, podía levantarlo al cielo y dejarlo caer en un instante. Los besos continuaron hasta que la necesidad de sentir un poco más abrumó la atmósfera. Se separaron cuando sus labios ya dolían un poco, Jaesook tenía marcado en su cara la palabra "quiero sexo" y Jungi no iba a dejarle con las ganas. El mayor bajó sus jeans seguido de su ropa interior para liberar ese gran problema que llevaba abajo, Jaesook sabía lo que debía hacer y como si de una orden se tratara bajó poco a poco su cabeza y comenzó a besar la punta del m*****o de Choi hasta comenzar a lamer lentamente. — Lo haces tan bien bebé, sigue —. Jungi echó su asiento hacia atrás para darle un mejor acceso a Jaesook Jaesook acató órdenes y de inmediato todo el m*****o de Choi acaparó su boca, subía y bajaba, Jungi estaba disfrutando el follar la boca de Jaesook. — Eres tan bueno, joder —. Gemidos roncos y el sonido de "Poc" que hacía la boca de Jaesook cada vez que el m*****o de Choi salía era lo único que se oía —. Me voy a correr — Hazlo en mi boca, quiero probarte —. Jaesook seguía haciendo la felación hasta esperar que la semilla de Jungi se esparciera por su boca. Poco tiempo después un líquido seminal y el sabor salado fue lo que índico que había hecho un buen trabajo, se limpió su boca con una servilleta que había guardado de la cafetería donde había ido con Bonhwa. — No he terminado contigo —. Jungi tiró de Jaesook para tenerlo cerca de su rostro — ¿Quieres besarme? Pruébate, mira lo bien que sabes —. Jaesook estaba siendo más sin vergüenza conforme pasaba el tiempo, ya no le temía o se sentía cohibido frente a Jungi. — ¿Quieres que te prepare o puedo romperte esta noche? — Destrúyeme Jungi No fue necesaria otra palabra, pues, Choi dio luz verde para poder adentrarse en Jaesook. Con un poco de dificultad el menor quitó sus pantalones y ropa interior para posicionarse por encima de Jungi. — ¿Listo, bebé? —. Con lujuria Choi esperaba la aprobación de Jaesook, una vez dada esta poco a poco fue adentrándose en su interior, no quería lastimarlo. Comenzó de manera lenta para asegurarse que Jaesook se acostumbrara a ello pero la verdadera acción inició cuando oyó a Jaesook musitar "Más", sabía que iba a darle lo que quería. Jaesook restregaba su trasero lo más que podía, quería sentirlo todo, el golpeteo piel contra piel se escuchaba bien. — Más, más, por favor, más rápido —. Era un sube y baja por parte de Jaesook que montaba a Jungi en el asiento de conductor —. Si, si, voy a —. Antes de decirlo el semen de Jaesook salió disparado cuando el Señor Choi lo masturbaba con la mano, toda la semilla quedo esparcida en el estómago del mayor, tiempo después Jaesook sintió algo caliente dentro suyo, era Jungi que también había llegado al orgasmo. — Lo hiciste genial —. Choi acaricio la cabellera de Jaesook cuando este se recostó sobre su pecho, aun con el m*****o de Jungi dentro — Estoy agotado — Te llevo a casa y espero me ayudes a pagar el lavado de auto que toda tu miel quedo en el asiento —. El mayor se burló para seguidamente salir de Jaesook. — Yo puedo lavarlo —. Jaesook colocó su ropa lentamente, le dolía el culo — Jaesooknie... No te sientas mal por esto quieres — No, de ninguna manera, yo puedo pagar el lavado de auto — No me refiero a eso, hablo de SoonMin, no te sientas culpable — No puedo evitarlo, ¿Qué eres Choi Jungi? — Sólo soy yo, perdiendo mi religión.
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