Los días pasan tan rápido que ni siquiera me doy cuenta. Vivir con Izan es un lujo, pese a que a veces tengamos nuestros más y nuestros menos. Algo normal y refrescante. Lo importante es que estamos bien, nos queremos y eso es lo único que nos importa a ambos. El lunes volví al trabajo después de dos semanas de vacaciones adelantadas. Por aquí todo sigue igual, -trabajo más trabajo- no hay quién tenga tiempo de aburrirse. A la hora del almuerzo me reúno con; Sonia, Helen, Danah, y dos chicas más, muy simpáticas. Blogueras de la web de la revista. Con Andrew Wood es otro cantar, sigue igual de persistente que siempre. No me quita los ojos de encima, me molesta su comportamiento. Me persigue con la mirada allá donde voy, coge el mismo ascensor que yo cuando voy de camino a casa y no se sub

