27Cuando Loreley entró en la casa del Upper East Side, su madre la acogió como sino la hubiese visto desde ni se sabe cuánto tiempo, mientras que habían estado juntas la noche anterior. Durante la visita precedente, Loreley había observado en ella una mejoría de su estado emotivo aunque todavía había momentos en los que bastaba un nada para entristecerla y otros en los que se enfadaba con sólo nombrar al padre, motivo por el cual había evitado hacerle demasiadas preguntas con respecto a ello. A pesar de que estaban solas, en la intimidad de la casa, Loreley no había hecho ninguna referencia a sus problemas personales y la madre había seguido su ejemplo; así que habían conseguido pasar unas horas tranquilas, como no hacían desde que se había ido a vivir con John. Cuando entraron en el co

