Él asintió y se sentó en el sofá. Loreley apoyó la bandeja con la cerveza y el zumo de frutas en la mesita de enfrente y Ethan se sentó al lado. Hizo el gesto de servirse. ―¿Cómo has conseguido que John confiese? ―Ha sido algo un poco turbio. Nos habíamos puesto de acuerdo en que nos veríamos para una última copa en cuanto volviese a New York. Quedé con él en un bar cerca del juzgado, donde voy cuando acabo un proceso. John lo sabía, así que no lo ha encontrado extraño; yo sabía que él nunca se preocupa de las horas cuando se trata de beber. ―Era capaz de levantarse por la noche para beberse un par de cervezas ―estuvo de acuerdo ella. ―Hemos hablado mucho mientras se tomaba un par de vasos de whisky, que le han relajado la atención. Hablando de mi trabajo le he preguntado si había as

