8Sonny cerró el piano y colocó folio y lápiz sobre la superficie del instrumento; la nueva composición requería mucha concentración y en esos últimos días escaseaba. Se levantó de la banqueta, salió del estudio y abrió la puerta francesa del salón para ir al jardín: necesitaba aire fresco para despejarse. Desde que había vuelto a ver a Loreley, en la pista de patinaje, pensaba a menudo en ella y, a pesar de que intentaba centrarse en el trabajo, no conseguía apartar de su cabeza las imágenes de aquel rostro de rara belleza nórdica y de esa única vez juntos. Le había ocurrido otras veces estar con una mujer una sola noche y luego dormir tranquilo; no comprendía por qué con Loreley debía ser distinto, pensó mientras oía un taconeo. Vio a la gobernanta, una mujer de mediana edad y con el

