9Detrás del escritorio, con el bolígrafo en la mano, Loreley telefoneó al médico y fijó una cita para la última semana del mes. Como le había dicho Legrand, era inútil apresurarse pero por lo menos se lo había quitado de encima. Dibujó una gran cruz en el calendario para tener siempre presente el día de la consulta y apuntó la fecha también en la agenda del teléfono móvil. A continuación abrió el correo electrónico: mucho correo comercial, publicidad, un par del trabajo, dos del banco y la última… ¡del doctor Jacques Legrand! Pulsó dos veces sobre él. Saludos miss Lehmann: Me tomo la libertad de escribirle para saber cómo va su convalecencia. ¿Cómo está la herida de la cabeza? ¿Y la rodilla? Mantenga la rodillera hasta que se deshinche del todo y no sienta ya dolor al apoyar el peso en

