Bueno —estaba diciendo Paula—, ésas son las noticias que tengo de nuestros infatigables y trotamundos abuelos. Por lo visto, se lo están pasando en grande, —Sí, eso parece —afirmó Shane—. Y Sonia es una corresponsal más diligente que Blackie. Todo lo que hace el abuelo es mandarnos una postal semanal a cada uno de nosotros con un escueto mensaje garabateado por detrás. Tengo tres que conservaré siempre. Una de Hong-Kong, mostrando unos juncos chinos en una anaranjada puesta de sol, con una sola palabra en el reverso: iHurra! Otra de BoraBora en la que había escrito: Bebiendo agua de coco a tu salud. —Shane dijo sonriendo—: Eso, como ambos sabemos, es puro cuento. Paula soltó una risita. —¿Y la tercera -postal? —Es de Sidney, y dice: Hoy nos marchamos al interior del país. Vaya cará

