Sonia Harte miró a Paula con severidad, frunciendo el ceño. —Me parece que no te comprendo —dijo—-. ¿Qué quieres dar a entender con eso de que las Navidades van a ser difíciles ? —Antes de que te lo explique —dijo con rapidez—, quiero que sepas que él está bien.. —¿Quién está bien? —Jim, abuela. Ha tenido un accidente. Un accidente bastante grave y... —¿En ese avión suyo? —exclamó Sonia, enderezándose en la silla bruscamente y arrugando más la frente. —Sí. Se estrelló. Hace dos semanas. Ocurrió un par de días después de que yo regresara de Nueva York, a principios de diciembre —dijo Paula apresuradamente. Como quería aliviar las preocupaciones de su abuela, siguió hablando con rapidez. —Pero, en cierto modo, tuvo suerte. Su avión se estrelló en el aeropuerto de Yeadon. Pudier

