Él cálido de sol de un amanecer con el cielo despejado comenzó a calentar su cuerpo, sin dejar rastros de la noche helada que los acompañó, El frio hizo que Emi no pudiera dormir en toda la noche y despertó cansada, a su parecer las calles del pueblo estaban desoladas, algo que pudo apreciar mientras observaba por una pequeña ventana cubierta con una cortina rosa desmanchada, gastada y pálida, en esos instantes podía decir que la cortina estaba en mejor estado que ella.
Terminó en un lugar completamente extraño a causa de Beatriz y sus intentos de sacarla de su mundo encerrado donde Emille estaba cómoda.
— Veo que has despertado temprano, forastera — Se volteó para observar a Jacqueline, quien bajaba por las escaleras con sumo cuidado, tan elegantemente insoportable como siempre — Almenos te irás pronto de mi casa y de nuestras vidas, espero que tu muerte sea natural.
— Trataré de no tomar eso como una advertencia.
— Yo lo haría si fuera tú. — Se encogió de hombros con una sonrisa hipócrita, en ese momento le sería conveniente a Emi salir corriendo de esa casa llena de chiflados, pero no podía hacer nada, estaba agradecida de que la acogieran e incluso ayudaran. — Trata de no meter en problemas a Jack, forastera.
De nuevo con los apodos.
— Me llamo Emi, no forastera.
— ¿Y qué te hace diferente de una forastera? No sabes dónde estás, ni a dónde vas, necesitas un guía y andas perdida. — Que chica tan poco amable, eso pensó Emi. — Y para remate no tienes dinero, agradece que te llame forastera y no vagabunda.
Bueno, ahí tenía un punto.
— Jackie, deja de molestar a Nodame — Jack apareció en la sala, interrumpiendo el silencio formado entre ambas después de que Emi fuera brutalmente comparada con una vagabunda.
— Se llama Nadia.
— ¿Es que acaso nadie puede pronunciar mi nombre correctamente? Ni que fuera tan difícil. ¡Me llamo Emi!
—Exacto, Nadina. —Jack parece un torpe de primeras.
El que tuvieran una mochila tan grande indicó que el viaje no iba a ser nada corto,
— Cuídate mucho, hermanito. — Jacqueline besó la frente de su hermano, poniendo ojos de cachorro suplicando. — ¿No sería mejor que te quedaras en casa y la dejaras irse con un mapa?
— Claro que no, podrían confundirla y terminarla matando.
— ¿Y eso a mí qué?
— Además, necesitaba ir en algún momento con Vish. — Abrazó a su hermana. — Volveré más rápido de lo que piensas.
— Espero que sea así. —Su hermana asintió con los ojos llorosos y le dio una sonrisa un tanto fingida, se notaba a leguas que no se sentía feliz por el hecho de que su hermano se fuera y la dejara sola. — Eres mi bebé grandote, Jack.
Los viajeros tomaron sus cosas y empezaron a caminar, alejándose cada vez más de la vista de Jacqueline hasta que ya no la pudieron ver.
— ¿De verdad es tu hermana? Ustedes no se parecen en nada.
Jack negó. — No somos hermanos de sangre, en realidad soy como tú, tampoco pertenezco aquí.
— ¿Qué? Por favor no bromees con algo así, es frustrante.
— No es una broma. — Carraspeó la garganta y se puso serio. — Llegué igual de perdido y confundido que tú hace muchos años, solo que nunca busqué manera de regresar y Jackie me acogió en su hogar, adoptándome como a un hermano.
— ¿Por eso decidiste ayudarme? — Aunque no lo confirmó podía asegurar que así era. — Entonces no eres un mal chico, leñador.
— Me llamo Jack. — Arrugó el ceño. — Ahora veo porque siempre le decías a mi hermana que te dejara de llamar forastera, los apodos en verdad molestan.
— No tanto como que te cambien el nombre.
— No te preocupes, algún día he de aprendérmelo.
Ambos comenzaron a reírse mientras caminaban.