Cinco

1293 Palabras
Su nuevo amigo Jack fue su guía a través del bosque en un camino que, a su parecer, era interminable. Todo lo que había alrededor eran árboles, árboles y más árboles. Luciendo todo exactamente igual ¿Cómo sabía que no estaba caminando en círculos? A esas alturas ya nada tenía sentido para ella y solo arrastraba los pies conforme avanzaba, ambos haciéndose espacio entre árboles, pero Emi de pronto se quedó atrás, recapacitando. — ¿Por qué te detienes? — Jack retrocedió para alcanzarla. — Porque eres un desconocido ¿Por qué sigo a un desconocido? No debería estarlo haciendo, quizás estés aquí porque el anciano te ordenó matarme para dejar de ser un estorbo raro de esos que todos condenan y luego arrojarás mi cuerpo al océano, justo ahora estamos alejándonos más y más de los suburbios de una civilización para que nadie pueda oír mis gritos desgarradores y mi llanto desconsolado rogando por auxilio. — Él la observó como si estuviera paranoica, cosa que era así, al menos en cierto grado. Luego se ríe en sus propias narices. — Que curiosa extranjera, no sabía que eran tan graciosos. Pero estás mal ¿Sabes cuántas personas hay en el océano? Es tiempo de pesca. — Se secó las lágrimas producidas por tanto reír, a Emi le temblaron las manos, ese tipo estaba loco. — Estoy bromeando, no te haré nada malo, yo soy un sujeto encantador y muy confiable. — Tu broma no me parece graciosa, leñador. — Bajo la risa de él Emille se cruzó de brazos. ¿Acaso tenía más opción que seguirlo? En absoluto, sin alguien que conociera el lugar no lograría nada. — Voy a confiarte mi vida, leñador Jack. — No te queda de otra que hacerlo — La peor de todo era que tenía razón. El silencio que se formó luego de eso no le incomodaba. Jack lucía como alguien de confianza y debía poner ciegamente sus esperanzas en él. Una casa visiblemente acogedora fue el punto destino de la caminata, a unos metros más se distingue un pueblo, pero ellos estaban apartados de allí. Cuando estuvo a punto de preguntar por qué escuchó la voz de una mujer, era una chica. Cabello rubio despampanante, alta y con buena presencia. Vestida con un gran vestido volado y con muchos moños, el corsé de su cintura se notaba ajustado e incómodo, pero a ella parecía no causarle problemas. Su cabellera estaba recogida pero aun así algunos mechones le caían fuera del peinado, en comparación a ella Emille parecía pordiosera. — Sí que has tardado en regresar esta vez ¿Cómo te ha ido? — Su dentadura perfecta se dio a conocer cuando le sonrió a él, además de bonita también tenía linda voz. Emi no puede evitar dudar de que sean hermanos, no se parecen en absolutamente nada. — Hoy traje algo más curioso que montones de leña, Jackie. — La sonrisa de su hermana se borró en cuanto vio a Emille, ambos la quedaron detallando con la mirada y de un omento a otro quien asumió era Jackie se acercó a susurrarle un montón de cosas a su hermano cosas que ella no pudo escuchar. Y luego entre los dos empezaron a cuchichear. — Bien, yo te… Arreglaré. — Rodó los ojos con fastidio. — Mi nombre es Jacqueline y soy la hermana mayor de Jack, mis amigos me dicen Jackie. Tú debes decirme Jacqueline. Ahora dime, ¿De qué cuchitril has salido, nena? — Jackie… — Murmuró su hermano en señal de regaño, para que dejara de decir comentarios malintencionados. — ¿Qué? Por el hecho de que no sea de acá no quiere decir que deba andar como una vagabunda, las mujeres nacieron para verse bellas, tener hijos, alcanzar un buen estatus y edificarse un buen nombre ante la sociedad, y todo empieza desde cómo te ves frente a tu reflejo — Empezó a jalar a Emille del brazo, quien no estaba convencida de sus ideales de vida — Tenemos mucho trabajo por hacer si queremos deshacernos de todo ‘’Eso’’. — ¿Deshacernos de…Qué? ¡No! A mí no me van a hacer nada. — Jacqueline la llevó a rastras hasta el área de baño, unas aguas termales ubicadas justo detrás de la casa y comenzó a quitarle la ropa. — ¡Deja eso! — ¿De qué hablas? No tienes nada que no sepa, cielos ¿Por qué eres tan desesperante? — Luego de obligarla a desnudarse la lanzó al agua caliente de sopetón, tanto que Emille ahogó su grito de pánico —Que chillona eres — Suspiró y empezó la acción de ‘’transformación’’. Emille se sentía ligera, se sentía bonita. Sus pies descalzos recorrían el suave tapete de piel de la sala, notando que le cosquilleaba en los pies los pelos del animal, probablemente un oso. La hermana de Jack le prestó un vestido sencillo luego de una intensa pelea por no querer ponerse uno parecido a los de princesa como el que ella usaba, incluso la peinó con flores, haciéndole una trenza. — Anda, nena. — Jacqueline hizo su aparición en la sala, recargándose del muro con los brazos cruzados. — Ahora sí te ves bonita, Nora. — Me llamo Emi. — No me corrijas, mocosa insolente. — La calló enseguida. — Jacqueline. — Ella le prestó atención — Para que me diga cómo regresar a casa debo ir con la bruja del bosque, ¿Usted sabe cómo puedo llegar? Pareció meditarlo antes de negar con la cabeza. — Aquí el único que conoce los bosques y las ciudades es Jack, pero no dejaré que vaya contigo, forastera. A saber cuáles son tus verdaderas intenciones ¿Crees que me tragué ese cuento de que no eres de aquí? Con tus harapos sucios seguro engañaste a muchos, pero no a mí. Así que la única desconfiada no era ella después de todo. — Mi única intención es volver a casa, con mi familia y mis amigos. — ¿Y con tu novio? — Los colores se le subieron a Emi a las mejillas. — ¡He dado en el blanco! Quieres volver a casa por un chico ¿A que si? — ¡C-claro que no! No… No tiene nada que ver… Yo solo quiero regresar a mi casa, es todo.   — Y dime ¿Cómo se llama él? — Esta chica quería sacar información costara lo que costara— ¿Andrés? ¿Jawrl? — No estaba segura de que ese último fuera un nombre, ella pausó unos segundos y sonrió siniestramente — ¿George? — ¡¿Eh?! — Se alarmó, ¿Cómo podía saber ella el nombre de la persona que le gustaba? No, no podía sacar conclusiones, hay unos millones de Georges en todo el mundo, en este mundo o en el otro. Podía ser una coincidencia. — ¿Cómo? ¿Cómo sabes todo eso, Jacqueline? — Es un se-cre-to — Eso no le daba confianza para nada. — Jackie, deja de molestar a la invitada. — No la estoy molestando, solo descubro algunos detalles de su vida, Jack. No quiero que emprendas un largo viaje con cualquiera — Infló los mofletes. — Ella no es cualquiera, es mi amiga…—Pasó su brazo por los hombros de Emi, a quien le pesó— Ella es… Es… Nena, ¿Cómo dijiste que te llamabas? — Em… — ¡Emi! Se llama Emi ¿Ves que somos amiguísimos? — Emi puso los ojos en blanco ante su vano esfuerzo de conseguir la aprobación de su hermana — Somos como uña y mugre, yo soy la uña. Por cierto. — ¡Hey! — Le dio un codazo y él se puso a reír, su hermana los miró a los dos, primero a él y luego a ella. — Bien, dejaré que vayan…— Terminó aceptando — Pero, cada uno se hará cargo de los errores que cometa, se cuidarán mutuamente y espero no tener malas noticias de ustedes apenas se vayan, les prepararé el viaje. Partirán en la mañana. — ¡Gracias! — Los ojos de Jack chispearon con euforia.   Pero más feliz estaba Emi, quien al fin iba a regresar a mi casa. O almenos eso esperaba.
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