Cuatro

1064 Palabras
— ¿Qué es lo que tengo que hacer? — No mucho, en realidad... No creo que alguien tan rara pueda conseguir algo acá — Y seguían los insultos. — Solo tienes que buscar a la bruja del bosque, seguramente ella sabrá cómo hacerte llegar a casa. — ¿Bruja del bosque? Bien, ¿Dónde vive, en una casa hecha de bastones de caramelo, jengibre, manzanas envenenadas y cuidada por tres hadas madrinas? — Él no pilló el juego — Lo siento. — Déjalo. — contestó cortante. — Y bien, el problema es dónde vive... Su morada queda ubicada en el bosque del ciprés, pasando los clanes y algunos poblados peligrosos... — ¿Puedes llevarme hasta allá? — ¿Acaso me viste cara de guía, pequeña mocosa? — Empezó a empujar a Emi hacia la salida de la biblioteca — Ya te mostré el camino, ahora lárgate y deja de causar alboroto.   No le quedó de otra que hacer lo que le explicó aquel chistoso y antipático ancianito, tomando un camino a las afueras del pequeño pueblo para volverse a rodear de árboles y flores, se suponía que debía llevarla a alguna parte, allí podría conseguir las indicaciones que busca. Terrible idea caminar sola, definitivamente estaba perdida. No sabía dónde estaba, qué era lo que estaba pisando o hacia dónde debía ir. La idea de que aquello de la bruja y el círculo fue un truco del anciano que usó para sacarla del lugar, que se perdiera y así dejara de molestar mientras era devorada por una criatura salvaje. Nunca había estado ahí en toda su vida y sin embargo mantenía los pasos firmes como si conociera el territorio como a la palma de su mano. — ¡Todo es culpa mía! ¿No pude dejarlos a todos borrachos morirse allá y regresar a casa? ¡NO! Tuve que seguir caminando, ¿Qué es lo que hace la gente normal que ve un árbol alucinante brillando? ¡Huye! ¿Qué hago yo? Me acerco, menudo día. Estaba ya cansada de pelear sola dando vueltas en círculos, dispuesta a echarse en el suelo y morir. Pero su s******o fue detenido por algunos golpes fuertes que la desconcentraron, igual a los de un hacha golpear contra algo sólido. Ahí fue cuando cayó en la cuenta de que había alguien talando un árbol, por instinto se escondió entre arbustos y no dejó que la notara. Era un chico, iba vestido con un overol al cual se le había bajado uno de los tirantes tipo jeans bastante sucio y algo rasgado, bajo el mismo una camisa manga larga roja a cuadros negros un tanto ceñida al cuerpo y unas botas pesadas lo estaban terminando de vestir. Su rostro en todo momento reflejó molestia mientras talaba, Emi no quería arriesgarse y terminar sin cabeza por ser imprudente. Sería mejor que se marchara y lo dejara ser. — ¿Qué es ese ruido? — Su mano estaba tocando algo, lo peor, ese algo se estaba moviendo y se le enrolló en la muñeca. — ¡SERPIENTE! Saltó fuera del arbusto del susto mientras agitaba la mano tratando de quitársela y corriendo por todos lados. — ¡Va a matarme, me morderá! ¡Soy muy joven para morir, ni siquiera pude confesarme a mi crush! ¡QUÍTENMELA! Sus gritos repentinos alarmaron al leñador, quien le apuntó con el hacha— ¿Quién eres? — ¡¿A QUIÉN LE IMPORTA?! TENGO UNA MALDITA SERPIENTE VENENOSA EN MI MUÑECA Y NO SE QUIERE IR. — Deja de gritar, la vas a asustar. — ¡¿PERDÓN?! Él la detuvo, la facilidad con la que sujetó a la criatura y luego la dejó ir fue muy sorprendente. — Regresa a casa con tu familia, esta chica ya no podrá lastimarte. — ¡¿Estás demente?! ¡Ella me miraba con sus ojos demoníacos! ¡Me iba a usar de cena! — No entras por la boca de una serpiente, no seas exagerada. — Pero con una mordida bastará para que ella y sus amigas tengan alimento para una semana. Aquel chico solamente pudo reírse de la desgracia ajena. — ¿Cómo te llamas? Nunca te he visto por aquí, y yo conozco a todo el mundo. — Emi. — Respondió, pero no aceptó estrecharle la mano. — Y estoy algo perdida, bueno, más bien… MUY extraviada. — Mi nombre es Jack, pero puedes decirme Jack. —Él dejó el hacha sobre el suelo, recargada del árbol a medio cortar — Y dime, tú ¿De dónde vienes y a dónde vas? — Pues, no tengo ni la menor idea de dónde vengo — Fue sincera — Todos eran tan pequeñitos, bajitos... Enanos, malhumorados y cascarrabias — ¿Vienes de la aldea de los duendes? — ¿Aldea de los qué? — Es normal que te tratasen peor que basura, ellos son muy estirados. — ¿Tú no me vas a tratar así verdad? — Negó con la cabeza. — Pues, quería ver a una bruja que se supone vive muy lejos — ¿Una bruja?... La única que queda viva es Vish... ¿Cómo para qué la quieres ver? — ¡Esa misma es la que estoy buscando! Verás, te parecerá loco pero no soy de este mundo ¡Vengo de fuera! Y entré en un círculo mágico que parece de hadas y terminó siendo uno de setas y el árbol se abrió y no era un árbol, era un ascensor y yo entré y tenía engranajes por dentro y luego estaban los duendes y todo era muy pequeño y me senté en una silla rasposa porque mi móvil no sirve acá y me dijeron que debía ver a Vish para regresar a mi casa en Inglaterra. — Sí, se escuchó a sí misma hablando. — Santos cielos he de parecer una loca diciendo todo esto. — He visto cosas peores — Se encogió de hombros como si nada — Además de que tu ropa dice mucho al respecto, estás hecha un desastre, ¿Acaso las personas de tu mundo no se arreglan? Otra vez la mula al trigo. — Si lo hacemos, pero el camino hasta acá ha sido muy sucio... Literalmente — Pues, con esa ropa difícilmente consigas algo aquí, ¿Por qué no vienes conmigo? mi hermana debería tener algo para que te arregles según nuestras costumbres y pases desapercibida, aquí las personas condenan lo ''Fuera de lo normal'' y — Se escuchó el sonido de su olfato —... También te urge tomar un baño — ¡Que ya lo sé! — Chillé — Espera... ¿Fuera de lo normal? — Si — Dio un último hachazo al árbol, antes de hacerlo caer. — Digamos que son cobardes y tienen miedo a lo nuevo. Y pues, así fue como hizo un nuevo amigo, probablemente.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR