~Daphne~
Escuché voces a lo lejos, quejándose... Por alguna razón mi cuerpo fue incapaz de arriesgar a moverse.
-¡Despertémosla de una buena vez!-
-¡Así es! No será divertido estando inconsciente-
Mi mente reaccionó a las voces de mis agresores, enseguida, los recuerdos vanos llegaron uno a uno a mi mente.
-¡Arroja eso de una vez! El tiempo se acaba-
No podía moverme, di la orden, pero mis articulaciones estaban entumecidas... ¿Qué era? ¿El acónito?
Mi preocupación fue diluida enseguida cuando un balde de agua helada fue encestado contra mi cuerpo.
Respiré hondo y me incorporé de inmediato.
¡Demonios!
Casi me ahogan con la cantidad de agua que arrojaron. Sin mencionar que la temperatura de mi cuerpo estaba en las nubes.
-Vaya, por fin despierta la dama-
Miré al hombre que tenía al frente, ese que empezó con la pesadilla desde que el antiguo Alfa marchó.
-¿Qué quieres ahora?- Pregunté enfadada -Se supone que debería estar trabajando-
-¿¡A eso llamas trabajar!?- Bufó -¿Hacer nuestras comidas es un trabajo para ti?- Dijo con un tono humillante.
-¡Ja! Pareces un acosador, siempre yendo tras de mí como un perro- Enseguida puso su mano en mi garganta, y alzo mi vista para que lo mirase.
-Así es preciosa- Pasó su asquerosa lengua por todo mi rostro, saboreándome.
No podía soportar su tacto en mí, aparté la cara de un jalón.
-Eres un retrasado, ¡¡Un bastardo cretino!!- Grité con todas mis fuerzas esperando que alguien escuchara.
-Oh cariño... Nos divertiremos un rato hoy-
El cuarteto se reunió alrededor de mí, imposibilitando una huida.
¿Y ahora? ¿¡Qué hago, Qué haré!?
Mis brazos estaban amarrados con nudos bastante caóticos detrás de mi espalda, tenía el abdomen libre, listo para recibir cualquier tipo de ataque.
Sé que puedo liberarme de sus simples ataduras, pero hacer eso me delataría. Lo mejor es no hacer nada.
-¿Maltratar y atar a una jovencita es tu forma de diversión? ¡Porque es repugnante!-
¡Pam!
El bastardo asestó un fuerte golpe en todo el centro de mi abdomen, quitándome todo el aire.
Esa fue la orden para que la tortura comenzara.
Los que estaban alrededor jalaban mi cabello sin contenerse, daban patadas impregnadas con toda su fuerza y brutalidad... una vez más hicieron de mí lo que quisieron...
Usándome como saco de box.
No les importó las arcadas que daba, no les importó las lágrimas que resbalaban de mis cachetes, no les importó... que la sangre fluyera por todo mi cuerpo.
Estuviera muerta si fuera una Omega de verdad. No obstante, los genes Alfa hacen que resista todo este dolor.
¿Debo agradecer? Ya no lo sé.
Aquellos moratones antiguos que apenas iban desapareciendo, los reavivaron y multiplicaron su color y tamaño al triple.
¿Qué les hice yo?
¿Qué hice para ser tratada así?
Una simple niña necesitada de consuelo no podría hacer nada más que existir.
Caí al suelo cubierta en mi propia sangre, los puños de aquellos hombres se encontraban rojizos y desgastados... ¿Cuánto tiempo ha pasado? El sudor los cubría por completo, mostrando un aspecto desaliñado, como si acabasen de entrenar.
¿Acaso fue este un estúpido entrenamiento para ellos?
A pesar de su aspecto, ellos siguieron pateando por todos lados, hasta que un crujido en mis costillas hizo que gritara de dolor... Y me envolví como c*****o.
-Paremos por hoy- Ordenó el bastardo.
En cuestión de minutos todos se alejaron, dejándome sola y a mi suerte.
-¡Daffi! Chica, ¿Estás bien?- Mi loba pronunció casi rompiendo en llanto.
-Ja...- Traté de regular mi respiración, pero solo conseguí que las arcadas aumentaran. Las palabras no salían de mi boca... Mi mandíbula estaba dislocada.
-Tranquila... Tranquila, todo va a estar bien- Su voz se quebró, los lamentos y su angustia... Podía sentir sus sentimientos sinceros y sus ganas de salir al exterior.
-¿C...cómo puedes?- La débil voz de mi mente era casi inexistente.
-No hables Daffi... Tu cuerpo... Está muy fracturado, el dolor, puedo sentir que agonizas por el dolor. Déjame ayudarte con eso-
¿Ayudarme? Es imposible que una loba pueda aliviar esto. Las heridas se abrieron más cuando tosí hace un momento. ¿Siquiera seré capaz de moverme?
Esta vez, fue más intenso, nunca antes habían abusado más de la cuenta... Fue como si quisieran deshacerse de mí...
Imposible.
¿Puede ser eso? ¿¡Quisieron...!?
-Si nos pasa algo, nuestro compañero lo sabrá- Blair gimoteó.
-¡El Alfa no tiene interés en nosotras y nunca lo tendrá!- Repetía una y otra vez esa frase y mi loba seguía tan testaruda como siempre.
-Solo dale tiempo...- Hizo una pausa -Por favor no te asustes, creo que puedo cerrar un poco tus heridas-
La sorpresa no tuvo espacio en mi mente, un hormigueo extraño recorrió todo mi cuerpo, concentrándose en las zonas magulladas... Esto duró unos segundos, hasta que el dolor desapareció de golpe.
-¿Qué hiciste?- Pregunté cuando mi intento de ponerme en pie resultó exitoso.
-Aunque nadie lo crea, nosotras somos especiales- Afirmó con total seguridad que casi me lo creo.
-¿Por qué estás tan segura?-
-¿No lo sientes? Aunque no tenemos rasgos característicos de ese tipo de especie, hay una gran fuerza contenida dentro de nosotras ¡Puede que tus ancestros hayan sido de otras especies!-
-¿Descendientes... de otras especies? ¿Existe algo como eso?- Quedé atónita ante sus palabras. Si bien no había registrado todos los libros, nunca antes había escuchado mencionar un disparate como ese. La mezcla entre linajes y distintas especies es algo prohibido.
-¡Sí! Puedo sentir algo diferente en nosotras-
Quería saber más, pero repentinos pasos me devolvieron a la realidad.
Observé la entrada de aquella bodega en penumbra... La figura de un esbelto hombre se asomó a lo lejos.
-¡Oh Dios Mio! ¿¡Qué te ha pasado!?-
-Yo...- ¿Qué debería decir?
El hombre, que resultó ser el Beta, se acercó con grandes zancadas. -¿Qué demonios...?-