Anoche partimos el año y sé que debería estar en casa compartiendo con mi pequeña, pero Mina pidió verme. La razón por la que hay demasiadas personas fuera de la cafetería es que viven su vida, hay una parte de mí que envidia a las demás personas, en especial aquellas que tienen un amor verdadero.
La Emma de hace años anhelo tener un amor bonito, intento que su matrimonio funcionara a pesar de lo difícil que fue, pero el esfuerzo no valió, todo se acabó y término de la peor manera. Jamás pensé que todo terminaría de esa manera.
Debí hacerle caso a mi razón en vez del corazón.
—¿Qué tiene de malo que lo diga yo? —cuestiono mirándola seria.
Sé cuál es su respuesta antes de que alguna palabra salga de su boca.
Sacude la cabeza.
—Tú estás más sola que yo.
Dolió.
Ella cree que estoy sola, pero no es así, cuento con el apoyo de personas que ahora son mi familia, son una verdadera familia porque ellos nunca me dieron la espalda cuando más lo necesite.
Ahora que reflexiono sobre ello, no entiendo por qué fui a buscar ayuda en ellos.
No hay noche que esa pregunta no me atormente.
¿Qué pasaba por mi cabeza en ese instante?
—¿Quién lo dice? —suelto un poco molesta.
—No es necesario que lo digan, lo veo.
Paso una de mis manos por el cabello corriendo algunos mechones hacia atrás. Deberé cortarlo pronto, esa mi forma de recordarme que las puertas del pasado están cerradas para todas aquellas personas que las cerraron en mi nariz. Una puerta cerrada jamás será abierta.
—En eso te equivocas. —Suelto desinteresada—. Puede que no tenga una pareja, pero tengo amistades que valen más que una pareja como Raphael, además, cuento con mi hija que vale más que cualquier persona.
—Raphael, es bueno.
—¿Lo defiendes cuando sabes que te ha estado engañando durante los últimos cinco años? —cuestiono incrédula—. Si es bueno, no quiero imaginar cuando sea malo.
La mano que está en la mesa se mueve de un lado a otro, al igual que su mirada me evade. Tiene miedo de enfrentarse a un mundo nuevo donde no dependa de su esposo. La entiendo, tuve miedo de marcharme de casa de mis padres y abrir las alas, me casé, pero no funciono, tuve miedo de que me dieran la espalda, me la dieron.
¿Tanto nos amaban nuestros padres para hacernos dependientes de un par de testículos?
—Emm…
—Lo siento, pero prefiero no tener una pareja a que me esté montando el cuerno cada nada con jovencitas.
—No es tan fácil. —Continúa evadiendo mi mirada.
—¿Qué no es tan fácil Mina? —lo único que me regala es silencio—. ¿Acaso quieres perder más años de los que has perdido con ese hombre?
—Mi vida no es tan perfecta como la tuya.
Ahí está el problema, ella al igual que los demás piensan que mi vida es perfecta y realizada por ser un personaje público que crea nuevas tendencias de modas.
¿Acaso ella no recuerda lo que pase para llegar a dónde estoy?
¿Acaso olvido como Charles y Edith me echaron de casa luego de Manson me pidiera el divorcio? ¿Olvido mis súplicas? ¿Olvido mi llanto desesperado porque no sabía a dónde ir? ¿Olvido lo que me dijeron cuando les dije que estaba embarazada?
—Vida perfecta. —Suelto con burla.
—Sí, vida perfecta. —Recalca la última palabra.
—Define vida perfecta. —Me ofrece silencio—. Ni siquiera sabes cuál es mi vida perfecta y te atreves a juzgarla. —Sacudo la cabeza demostrando mi decepción—. Sabes que, es tu problema si no quieres abrir los ojos en cuanto a tu relación. —Suelto molesta poniéndome de pie—. No digas que no te lo advertí.
—Todo es tan fácil para ti.
Esta es la razón por la que no me veo mucho con ella.
Me gustaría que las cosas fueran tan fáciles como cuando ella se metía a mi cuarto para llevarme un poco de comida luego de que Charles me castigara.
—Nos vemos.
Dejo el dinero y salgo de la cafetería sin permitir que diga algo más.
Cada nada vengo a esta cafetería con el fin de tomar un poco de inspiración, el ambiente es bonito, lo que me hace recordar fragmentos de los mejores meses de mi vida. Además de ello vengo seguido porque es mi manera de recordar que no debo caer en sus pies, empecé a venir cuando lo volví a ver.
Fuera de la ciudad hay un lugar parecido a este, pero también es muy diferente. Aquella cafetería tiene muy bonitos recuerdos para mí, pero al mismo tiempo tiene los peores, lo mismo sucede con este.
Esa es la razón por la que me hice dueña de ambos puntos, es mi secreto.
Me observo en el espejo y no me reconozco.
La sonrisa no desaparece de mi rostro, el maquillaje es suave, hace juego con el color de mis ojos y el vestido. En mi mano hay un ramo de rosas rosadas especialmente buscadas para la ocasión.
—¿Lista? —cuestiona un hombre entrando a la habitación que se acondicionó para que me vistiera—. Estas, preciosa.
Me aparto del espejo quedando frente a frente.
—Gracias. —Susurro nerviosa.
—Mi ahijado, no puedo tomar mejor decisión. —No soy capaz de decir palabra, por lo que él continúa—. Espero que algún día no muy lejano nos aceptes como tu familia.
—De verdad que muchas gracias por todo lo que ha hecho por mí.
Se acerca a mí y pone sus manos en mis brazos con todo el respeto del mundo.
—Todo por la familia. —Asiento—. Bien, vamos, que el hombre está impaciente.
Salimos de la habitación y él me acompaña a la entrada.
En el pasado soñaba con que mi padre me entregara al hombre con el que compartiría lo que me resta de vida, pero no, este hombre que conozco hace poco ha hecho un papel excepcional en mi vida, que se ha ganado el privilegio de entregarme al amor de mi vida.
Nunca había visto un lugar tan romántico como en el que estamos.
Hoy nos casamos por lo civil, una boda a escondidas, una boda en la que solo nos complacemos a nosotros mismo.
Cuando mis ojos se encuentran con los de él siento que ese es mi hogar, no hay otro sitio en el que quiera estar, que no sea a su lado.
En realidad, en mi tiempo libre vengo a este porque tiene parecido y porque me gusta ver la nueva versión, es la versión de un sitio débil, aun lugar empoderado, me recuerda a la Emma que tenía millones de sueños. Ambas cafeterías me recuerdan que debo tener los pies firmes en la tierra y no creer en palabras, porque las palabras se desvanecen igual que un papel en el agua.
En cuanto a lo que piensa Mina…
Como lo explico.
No me molesta que los demás piensen que mi vida es perfecta, es lo que quiero que todos piensen, pero que ella lo piense, me molesta porque fue una de las personas que vio mis lágrimas de sangre, vio como caí al suelo y lo mucho que me pisotearon. ¿Cuántas veces me vio llorar? ¿Cuántas veces fue mi confidente en medio de mi desespero? ¿Qué piensa?, ¿Qué todo es color de rosa porque cuando nos volvimos a ver ya era una figura conocida?
Siento que hablar con ella es un error.
Llevamos siete años intentando recuperar una relación que no tiene ni pies, ni manos, todo cambio. Yo cambié, lo que alguna vez fui desapareció. Y ella, siento que últimamente se compara con la persona que soy ahora.