ENTRE EL CIELO Y EL INFIERNO POR TU AMOR.
SEGUNDA PARTE:
"CEMENTERIO DE HUESOS ESCARLATA"
***Capítulo n° 20***
¿Que es la personalidad?
¿Que constituye a una persona?
¿Que se define, por una vida propia?.
¿La personalidad, las decisiones, las definiciones que nos hacen uno mismo. Se deben simplemente a los conjuntos de características o cualidades originales que destacan en algunas personas?.
¿Nos definimos la personalidad según nuestros talentos?
¿Las personalidades son diferencias individuales que constituyen a cada persona y la distingue de otra?.
¿Es así de simple?.
...Quizás...
En el gran salón estaban, El Rey Tardian de la mano de su fiel esposa Egnir. El Rey Carmilion. Diego Panthombile. Lord Betian, ex m*****o del tridente de la muerte... Lord Killiam, hijo de Hunds, mano derecha de Lord Julius. Por ultimo el Rey Patricius. Todos expectantes de lo que Lord Sebastián, hijo de Betian, traería consigo.
Al mismo tiempo que la curiosidad los invadía, los preocupada.
El eco de pisadas provenientes del pasillo, inundaba los oídos de todos los presentes.
Lo que nunca imaginaron, que al ingresar Sebastián de nueva manera al gran salón,
traería a semejante compañero.
Todos al verlo, se impresionaron, levantándose de sus sillas. Al unísono.
Todos lo observaban con gran sorpresa.
_He aquí, al Rey Obscuro. Del Reino n***o, en su mejor forma._ Sebastián estaba completamente serio. Ingreso al salón haciendo una reverencia seguido del acompañante. Demostrando su sumisión.
Al entrar el extraño quedó parado en el umbral de la puerta. Observo. Lleno de soberbia. Dijo:
_Mi Reino con todas sus fortalezas y fuerzas se unirá a la lucha contra el Rey Julius, cumpliré con la alianza de antaño. Me presento ante tales Reyes y nobles. Soy El Soberano, Rey Obscuro. Rumier Cristalino Franciss IX. Rey del Reino Negro._ El hombre, tenía una apariencia mayor, de unos, sesenta años aproximados, cabellos plateados, cuerpo totalmente formado, alto, fornido, ojos negros como la noche. Barba plateada en forma de candado. Tez Blanca. Prolijo. Delicado, pero masculino.
Todos los presentes miraron a Sebastián sorprendidos. Con el Rey, ya estaban preparados para la guerra.
...Pero no todo es color de rosas...
_Rumier Cristalino Franciss IX. Rey del Reino n***o. Soy Carmilion Rumafk Rey Del Reino Carmesí, también estámos dispuestos a luchar por La Paz y proteger la era de este mundo. Por las futuras generaciones._ Carmilion hizo una reverencia con la cabeza en señal de respeto hacia Rumier. Cosa que fue correspondido gustoso.
_El Reino Night The Black, y su soberano, Rey Patricius Mortalonne Franciss IV. Dare mis fuerzas. Me uniré a la lucha contra Julian Descorphone Mighin Bastamonte... Por la gloria y La Paz._
_El Reino Muerto, corresponderá al llamado. Yo, el Rey Tardian, quien fue convocado, luchará por La Paz. Igual que todos ustedes._ Tardian era una persona directa.
Todos los presentes estaban entusiasmados.
Así, uno a uno, fueron presentándose, anunciando sus casas, haciendo honor a las alianzas. Pidiendo sus respectivos deseos. Pero respetando las antiguas alianzas.
...Mientras tanto...
En el Reino Mignawich. Julius se encontraba sentado en su gran escritorio. Escribiendo en un diario.
Refunfuniaba y se quejaba entre dientes. Maldiciendo. Rodeado de libros, e informes de su propio pueblo, recibiendo quejas de los súbditos. Cartas y más cartas, de la clase social baja, en repudio a su reinado racista, e indiscriminado...
_Estas convirtiéndote en un anciano aburrido y detestable. Me fastidias, prácticamente eres asqueroso. Ya no eres divertido..._
Julius simplemente resopló fastidioso. Miro hacia arriba buscando la voz.
_¿Que haces aquí?._ Se apoyó en la mesa, resignado.
_Hola. ¿No?. ¿Donde quedó la educación?._
_Burkarian no estoy para tus juegos. Estoy cansado._
La bruja quien estaba camuflada en la oscuridad de la gran habitación se dejó ver. Con un aspecto hermoso. De una dama, en vestido rojo sangre, despanpanante. Cabellos colorados, largos hasta la cintura, labios, ojos verdes esmeralda, piel Blanca, labios rojos carnosos. Una delicia de mujer.
_Tus disfraces son repugnantes._
_¿Preferís mi versión al natural?._ La bruja pasó su mano por sobre su rostro y su imagen cambió en ese instante por su original. _Tu expresión te delata._ Burkarian paso nuevamente su mano caminando por completo su imagen a la mujer de cabellos de fuego.
_¿Que es lo que quieres?._ Julius, siguió leyendo las cartas del pueblo.
_Vengo a advertirte, los Reinos completaron sus alianzas a la perfección. Pero tu mayor enemigo será Diego, el poderoso. Aún no sabes de lo que es capaz ese hombre. Van a derrotarte. Afianza las alianzas con los Wolfdeath. De mi parte iré a ver un experimento en el que estoy trabajando, para ganar esta guerra._ La mujer se movía de un lado al otro al expresarse, gesticulando con sus manos. _Mis experimentos recientes, están incompletos, pero nos dará tiempo._
_Me tienes harto con Diego y tus quimeras con humanos, mátalos de una vez. Restales sufrimiento..._
_Querido Julius mis quimeras, son aquellos humanos que no cumplieron con sus pactos hacia mi. Honestamente, que tuvieras que matar al traidor de Hunds, no es culpa mía._ La bruja movía su cabeza en señal de burla. _Hey Julius... ¿Porque guardas su cabeza, es un souvenirs?._
_Es un recuerdo para no volver a confiar jamás. En nadie._ Mirándola fijamente.
En la habitación se podía ver como Julius tenía en un gran frasco de vidrio con un líquido viscoso la cabeza de Hunds, con una expresión de dolor.
_Es un regalo para el traidor de su hijo. Tornurd._ Julius. Toco el frasco.
_Estas perdiendo mucho el tiempo. Se te terminará yendo todo de las manos, cuando te quieras dar cuenta, no completaras ninguna de tus ambiciones, y tampoco las mías._
_Callate por favor..._
La burka comenzó a avanzar hacia donde estaba sentado Julius, de una manera sugestiva y erótica.
_¿Te afecto Haber matado a Hunds?._
_Era mi fiel. Mi amigo. Y no hubo forma de cambiar su ideología. Tuve que matarlo._
_Hay, no me interesa saber nada de lo que te paseee~... Quiero el bebé, la cabeza de un heredero. Lo que te pase por la cabeza es tu problema._ La burka mientras decía estas palabras con total desinterés se perdía en la obscuridad de la habitación. Antes de desaparecer le tiró un beso.
Julius al ver que la mujer se había ido perdiéndose en la penumbra de la habitación. Cabizbajo se puso a recordar. El enfrentamiento que había tenido días antes con Hunds.
Todo lo que podía recordar era la visión de su amigo viéndolo con desdén y desprecio. En su mente solo retonaban los Reproches de las decisiones que estaba tomando.
Julius, era un déspota por naturaleza, pero no dejaba de ser humano en su interior. Todas las cualidades que una vez lo habían hecho un buen esposo y un buen padre se estaban esfumando como agua entre los dedos...
En su mente la resonancia de sus pensamientos enloqueciéndolo. Ya que, pensaba, analizaba, y trataba de comprender qué es lo que estaba pasando por su corazón. Que rebosaban como diapositivas, cautelosamente estaban titiritando es un pensamiento fugaces.
Ver a Hunds y Tornurd despedirse, activo en él una sensación que estaba perdida. Comenzó a imaginarse si él hubiera estado en el lugar de él. ¿ Hubiera hecho lo mismo?. ¿Se hubiera sacrificado?.
Aunque halla amado a su hijo incondicionalmente...
El siempre se había jactado de haber tenido un amor platónico y profundo con su familia, sin ir más lejos, todo lo que estaba planeando, y llevado acabo con un fin terrorífico era por su familia...
Julius embocó una cínica sonrisa. ¿Se estaba justificando? ¿Tan volátil se Estaba volviendo?
Quizás sus acciones estaban siendo cuestionadas por sí mismo, pero aunque eso pasara, sabía a la perfección, que su corazón nunca titubearía.
Julius, en señal de cansancio. Recostó su cabeza en el respaldar de su asiento, dejó que sus brazos cayeran por su propio peso, a sus costados. Sus piernas se dejaron llevar por el adormecimiento de las mismas. Relajándose. Suspiro.
_Que comience la guerra, hermanos míos._
... Mientras tanto lugar muy apartado de la civilización de los Reinos vecinos, se encontraban, Lady Maryan, y Tornurd. A plena caminata el tortuoso sol.
Ambas personas, estaban en total confianza. Hablaban de trivialidades, del Pequeño retoño que estaba por nacer, de los gustos y placeres de la mujer. Por su parte, el hombre, simplemente la observada. Pero para sus adentros, sabía muy bien La pesadilla que estaba a punto de empezar. Sabía muy bien que la guerra estaba a punto de comenzar. Y consigo las consecuencias. Mientras él trataba de consolidar su propia mente en fuerza, solamente demostraba apaciguación, el simple hecho de tener toda la responsabilidad debido a sus propias decisiones lo estaba preocupando.
Sabía muy bien que debía llegar a las manos de su hermano lo antes posible, para poder desligar la responsabilidad de una Reina. Tornurd, consideraba que estaría mucho más segura con su hermano que con él.
Porque Más allá de sus miedos él sabía, Julius, no descansaría hasta matarlo como a su padre. Que el sabía que ya estaba muerto.
Tornurd, era un hombre calculador y muy inteligente e intuitivo, sabía por el simple raciocinio que si no había pasado nada hasta el momento, no era porque Julius, no hubiera movido sus fichas. Sino que simplemente estaba esperando el momento correcto.
Sus instintos le gritaban de que la guerra estaba a punto de comenzar y también sabía que si su hermano no estaría, en el cementerio de huesos escarlata. Significaba que sus sospechas eran ciertas. Por ende, su única opción de protección, era dirigirse, al reino muerto. Pidiéndole asilo al Rey Tardian...
Mientras Tornurd estaba perdido en sus pensamientos y tácticas. No se percató de un detalle que le podría costar la vida en ese mismo instante.
Sin darse cuenta choco suavemente con la espalda de la mujer que tenía frente a él temblando como una hoja.
Al incorporarse se puso del lado de ella, para así poder observar lo que ella estaba mirando.
Y ahí como una gota que rebalsa el vaso, como un mar que se vuelve bravío en un segundo, como un hielo que pierde su estructura en el agua hirviendo, pudo visualizar Su futuro.
Delante de ellos se encontraban, Ni más ni menos, que las fichas de Julius.
Wolfdeath... Los mismos asesinos de la amada Rigthul...
Los mismos que habían atacado a Lady Maryan.
Ojos amarillos.
Sangre.
Dientes.
Gruñidos.
Carne.